<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358</id><updated>2009-11-16T17:19:24.482-08:00</updated><title type='text'>COFRADIA MANUELITARIA</title><subtitle type='html'>Uná página dedicada a la memoria de "La Libertadora del Libertador"</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>27</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-500501141607144469</id><published>2009-11-16T15:41:00.000-08:00</published><updated>2009-11-16T17:19:24.490-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ANTIGUA CANCION PAYTEÑA'/><title type='text'>Cancionero de Martínez de Compañón con una grabación  de "la Lata" canción paiteña compilada en 1786</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/P8otAZOxzME&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/P8otAZOxzME&amp;hl=en_US&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-500501141607144469?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/500501141607144469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=500501141607144469' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/500501141607144469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/500501141607144469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/11/cancionero-de-martinez-de-companon-con.html' title='Cancionero de Martínez de Compañón con una grabación  de &quot;la Lata&quot; canción paiteña compilada en 1786'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-5602995003871877770</id><published>2009-10-26T22:18:00.001-07:00</published><updated>2009-10-26T22:30:25.636-07:00</updated><title type='text'>LA VERDADERA MANUELITA SÁENZ</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaFEsOv2QI/AAAAAAAABPw/1XSx83ZlfR8/s1600-h/boussingaultold+2.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 344px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaFEsOv2QI/AAAAAAAABPw/1XSx83ZlfR8/s400/boussingaultold+2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397147519089105154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaEzTCCcKI/AAAAAAAABPo/ux9Qd086-JQ/s1600-h/saenmanu.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 221px; height: 300px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaEzTCCcKI/AAAAAAAABPo/ux9Qd086-JQ/s400/saenmanu.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397147220267135138" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Juan Carlos Vela  &lt;br /&gt;EL BOGOTANO ILUSTRADO, Octubre 31, 2008 &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mucho se ha escrito sobre Manuelita Sáenz, y tenemos la imágen de una mujer muy orgullosa y dominante en uniforme con charreteras de quien escasamente sólo sabemos como ayudó al Libertador en la noche septembrina. El siguiente es un relato de un francés, Jean Baptiste Boussingault, experto en minería quien fue contratado para estudiar los suelos de Colombia. El fue amigo personal de Manuelita  y en sus Memorias cuenta con detalles como era su forma de ser, como vivía, como era su relación con Bolívar, y detalles de lo ocurrido en la famosa noche del atentado. Al final se puede leer también, el extracto de un libro del siglo XIX sobre cómo fue expulsada de Colombia&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MANUELITA SÁENZ &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Memorias de Jean Baptiste Boussingault, Tomo III, pág. 205&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Manuelita no admitía su edad. Cuando la conocí parecía tener de 29 a 30 años: estaba en ese entonces en todo el esplendor de su belleza irregular: bella mujer, algo gruesa, de ojos cafés, mirada indecisa, de piel rosada de fondo blanco; cabellos negros. En cuanto a su forma de ser, nada que se pueda tratar de entender: de repente se comportaba como una gran dama, de repente como una ñapanga (grisette); ella bailaba con perfección el minueto o la cachuca (cancan).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su conversación no tenía ningún interés cuando ella dejaba de adular con su coquetería; con inclinación a la burla, pero sin gracia;  ceceaba ligeramente intencionalmente cuando visitaba a las damas del Ecuador. Tenía un encanto secreto para hacerse adorar. El doctor Cheyme decía de ella: «Es una mujer de una conformación singular!”; Jamás podría hacerle entender como estaba conformada.&lt;br /&gt;Manuelita nació en Quito, a comienzos del siglo, donde su padre realizaba un comercio importante con España. Durante su juventud, lo acompañaba en sus viajes por la costa del Perú, de Guayaquil a Lima, donde durante un corto periodo ella debió ser como una especie de reina. A los diecisiete años ella entró al convento, como interna; ella aprendió allí a hacer trabajos con la aguja, bordados en oro y plata que son objeto de admiración para los extranjeros, y a preparar helados, sorbetes y mermeladas. Las religiosas enseñaban a sus pupilas a leer y a escribir: esto es todo lo que sabía una joven de buena familia. Las damas suramericanas, gracias a su vivacidad y a sus dotes naturales, son mujeres muy agradables. En cuanto a la educación, ellas están privadas de ella. En mis tiempos, ellas no leían nunca – ni siquiera libros malos; sin duda que existían raras excepciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita Sáenz fue sacada del convento por un joven oficial, Delhuyart, hijo de un químico, a quien se le debe el descubrimiento del tungsteno. Delhuyart padre, había entrado al servicio de España como ingeniero, y había sido enviado a América. Manuelita nunca hablaba de su fuga del convento. ¿Fue ella abandonada por su raptor y reintegrada a su familia? Eso lo ignoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego aparece en Lima, hacia el comienzo de la invasión de las tropas libertadoras del Perú, comandadas por Bolívar. Ella estaba entonces casada con médico inglés muy respetable, a quien ella abandonó para irse a vivir con el Libertador, en ese entonces en toda su gloria y con todo su poder dictatorial. La conducta del libertador fue universalmente censurada. El marido reclamó a su mujer dentro del término más efervescentes. A nadie le importó. Si yo no me equivoco, el recibió la orden de salir del Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Baptiste Boussingault&lt;br /&gt;De todos modos, la opinión pública se pronunció contra tal abuso de poder, que Bolívar decidió enviar a Manuelita a la Nueva Granada, lugar donde yo la conocí. En Lima, Manuelita era de una inconsecuencia increíble. Ella se había convertido en una Mesalina. Los edecanes me contaron cosas increíbles y que solo el General ignoraba. Los amantes cuando están muy enamorados, son igual de ciegos a los esposos.&lt;br /&gt;Una noche, a las once de la noche, Manuelita se presentó en el Palacio, en la casa del Libertador, quien la esperaba con impaciencia. Ella se le ocurrió pasar por un grupo de soldados de la guardia a las órdenes de un joven teniente. La loca comenzó a divertirse con los soldados, incluyendo al tambor. Pronto el general fue el más feliz de los hombres. Usualmente Manuelita iba por la noche donde el general; en una ocasión llegó inesperadamente y encontró en la cama de Bolívar un magnifico zarcillo de diamantes. Sucedió entonces una escena indescriptible: Manuelita, furiosa, quería arrancarle los ojos al Libertador; en ese entonces era una mujer vigorosa y estrecho tan fuertemente a su infiel que el pobre grande hombre se vio obligado a pedir socorro. A dos edecanes les costó trabajo arrancarlo de las garras de la tigresa, mientras el no cesaba de decirle: «Manuelita, tu te pierdes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las uñas (muy bonitas uñas) habían hecho tantos estragos sobre la cara del infeliz, que durante ocho días él debió quedarse en su cuarto, y según dijo el estado mayor, por causa de una gripa. Pero durante los ocho días, el rasguñado recibió los mejores cuidados de su querida gata. Manuelita había terminado por hacer creer al general todo lo que ella quería. ¡Lo veremos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el curso de una conversación intima con sus oficiales, Bolívar se vio obligado a sostener que jamás había podido constatar que Manuelita satisficiera algunas necesidades que siente toda la humanidad: como ellos se manifestaran incrédulos, el añadió que tenía pruebas sobre lo que había dicho. En el curso de una navegación en el Océano Pacifico, Manuelita aceptó dejarse encerrar en una cabina que era vigilada con atención; un guardia permanecía en la puerta; la observación duró ocho días durante los cuales la prisionera no hizo ninguna emisión. Se puede pensar que sucede con frecuencia a personas embarcadas que no pueden ir al excusado por ocho, diez o quince días y este es un hecho conocido de los marinos; sin embargo prefiero admitir que Manuelita usó la superchería: hay que saber que ella nunca se separaba de una joven esclava, mulata de pelo lanoso y ensortijado, hermosa mujer siempre vestida de soldado, excepto en las circunstancias que contare mas .adelante. Ella era la sombra de su ama; tal vez también, pero esta es una suposición, la amante de su ama, de -acuerdo con un viejo muy común en el Perú, del cual fui testigo ocular con algunos camaradas, con quienes nos habíamos cotizado para asistir a la ceremonia impura, pero muy divertida, de una tertulia. Además no hacíamos gala de una moralidad muy severa. La mulata no tenía ningún interés en hacerse pasar por un ángel; encerrada con Manuelita en el camarote podía salir y entrar libremente. Se puede adivinar el resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bolívar se había convertido el Libertador del Perú. La batalla de Ayacucho, ganada por Sucre, había destruido las fuerzas españolas; Sucre, nombrado Gran Mariscal de Ayacucho, fue nombrado presidente vitalicio del nuevo estado establecido en el Alto Perú (Bolivia). EI Libertador en el colmo de la gloria, llegaría a ver, esto dentro del orden natural, una época de decepciones. La ejecución del conde de Torresagby, acusado de haber conspirado a favor de la madre patria, trajo un cambio en los sentimientos de la población Peruana, en relación al ejército colombiano. Las damas de Lima corrompían a los oficiales libertadores. EI ocio de las tropas mal disciplinadas hizo nacer la insurrección. Muchos escuadrones se rebelaron contra la autoridad de Sucre. En Lima, toda una división se levanto. Los jefes fueron puestos en prisión por sus soldados y, en una palabra, apenas Bolívar partió, sólo un ejercito peruano se levantó contra el ejercito colombiano que los había liberado; se organizaron guerrillas en el Ecuador, en la provincia de Pasto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EI Libertador había previsto estos movimientos y habiendo decidido regresar a Bogota antes de que estallaran, envió a su querida Manuelita al Ecuador. Desembarcada en Guayaquil partió hacia Quito con una escolta de cuatro granaderos escogidos que ella misma escogió, entre los más guapos del escuadrón; marcharon en jornadas cortas, sin otro sirviente que su mulata y en cinco días llegó a Quito. Una indiscreción del brigadier hizo que se conocieran los incidentes eróticos del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber pasado un tiempo con su familia, Manuelita debió viajar a presentarse la Nueva Granada bajo la compañía de mi amigo el coronel Demarquet. La tempestad política aumentaba en el sur; Demarquet siempre afirmó que había sido un acompañante platónico. Manuelita se estableció en Bogota en una encantadora residencia y recibía casi a diario noticias de su amigo a quien las circunstancias retenían en el Perú. Fue en Bogota en donde la conocí y de quien contare las excentricidades y debo agregar, su lealtad y valor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita siempre era muy notable; en la mañana vestía un négligé (camisa de dormir) que no dejaba de ser atractiva; tenía mucho cuidado de no disimular sus brazos desnudos: bordaba,  mostrando los más lindos dedos del mundo; hablaba poco, fumaba con gracia y su forma de ser era modesta. Daba y recibía noticias.&lt;br /&gt;De día salta vestida de oficial. Por la tarde, Manuelita sufría una metamorfosis. Ella se ponía a experimentar, creo yo, el efecto alcohólico de unos vasos de vino de oporto que le encantaban; sin duda se ponía roja; Sus cabellos estaban arreglados artísticamente. Ella tenía mucha vida, era muy alegre, nada intelectual, y usaba algunas veces expresiones medianamente arriesgadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todos los favoritos de altos personajes políticos, ella atraía a los oficiales del gobierno. Su amabilidad y su generosidad eran infinitas. Imprudente en exceso, ella cometía los actos más censurables sólo por el placer de hacerlo. Un día, cabalgando por las calles de Bogotá, ella se le acercó a un soldado que llevaba el santo y seña colocado, como de costumbre, en un papel en el extremo de su fusil; se lanzó al galope sobre el pobre infante y se lo quitó, fue asunto de un instante. El soldado hizo fuego sobre ella y ella tuvo que regresar y volver a poner el papel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¡Un acto de locura!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ella adoraba los animales y era dueña de un osezno insoportable que tenía el privilegio de circular por toda la casa. Al feo animal le gustaba jugar con los visitantes; si se le acariciaba arañaba las manos o se prendía de las piernas, de donde era difícil retirarlo. Una mañana hice una visita a Manuelita y como no se había levantado todavía, tuve que entrar a la alcoba y vi una escena aterradora: el oso estaba tendido sobre su ama, con sus horribles garras posadas sobre sus senos, Al verme entrar, Manuelita me dijo con gran calma:&lt;br /&gt;- Don Juan, vaya a la cocina y traiga una taza de leche que colocara al pie de la cama: este diablo de oso no me quiere dejar.&lt;br /&gt;La leche llegó y el animal, dejando lentamente a su victima, bajo para beber; después que lo hubo hecho llamo a un hombre, quien me ayudo a encadenarlo y llevarlo al patio a pesar de sus gruñidos. Algunos días después lo hice fusilar. Fue un inglés, Coxe, quien lo ejecutó.&lt;br /&gt;-Vea usted, decía Manuelita, mostrándome su pecho, no estoy herida.&lt;br /&gt;Se contaban escenas increíbles que pasaban en la casa de Manuelita y en las cuales, la mulata soldado, actuaba el papel principal. Esta mulata, el alter ego de su ama, era un ser singular, una comediante, una mima de primera clase, que hubiera tenido mucho éxito en el teatro. Tenía una facultad de imitación increíble; su rostro era impasible; como actor o actriz, exponía las cosas mas divertidas con una seriedad imperturbable La oí imitar a un monje predicando la Pasión; ¡nada mas cómico! Durante cerca de una hora nos tuvo bajo el encanto de su elocuencia, de sus gestos, las entonaciones de su voz eran interpretadas exactamente.&lt;br /&gt;Aseguraban, pero estoy convencido de que esto si no era cierto, que en una escena de la Pasión habían crucificado a un mico. La verdad es que tenían una tendencia a burlarse de las cosas sagradas, afición muy imprudente y de mal gusto. Estos espectáculos no se efectuaban sino en las reuniones intimas así la mulata tomaba los vestidos de su sexo como el de ñapanga de Quito, ejecutaba las danzas mas lascivas para nuestra gran satisfacción; entre otras, un paso cuyo nombre he olvidado: la bailarina volteaba sobre si misma can gran rapidez, se detenía y se agachaba con su falda llena de aire, haciendo lo que los niños llaman “un queso” y seguía bajando hasta el suelo y al levantarse se alejaba dando vueltas de nuevo, pero en el sitio en donde había caído, se podía uno dar cuenta de que había hecho contacto con el piso. Esto arrancaba aplausos unánimes y era de una obscenidad asquerosa. Pronto la bailarina volvía vestida con su uniforme militar, tan seria que parecía que no era ella quien hubiese hecho esa representación escandalosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás se conoció un amante de la mulata y creo que nunca amo con amor sino a Manuelita. En cuanto a Manuelita, yo no le conocí en Bogota sino dos enamorados ostensibles: el doctor Cheyme y un joven ingles de apellido Wills; ¡ningún otro!&lt;br /&gt;¡Y nuestro querido Libertador escribía a mi amigo Illingworth pidiéndole que la vigilara bien y le diera buenos consejos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita llevaba la excentricidad hasta la locura. Yendo de Bogota hacia el valle del Magdalena, llegue una tarde a Guaduas; el coronel Acosta, en cuya casa me iba a hospedar, vino a mi llorando para decirme que Manuelita se moría, que se había hecho morder por una serpiente de las mas venenosas. ¿Sería un suicidio? ¿Quería ella morir como Cleopatra? Fui a verla y la encontré tendida sobre un canapé, con el brazo derecho hinchado hasta el hombro.&lt;br /&gt;¡Que bella estaba Manuelita mientras me explicaba que había querido darse cuenta si el veneno de la serpiente que me mostró, era tan fuerte como lo decían. Inmediatamente después de la mordedura se hizo que ella tomase bebidas alcohólicas calientes que es el remedio empleado por las gentes del país. Prescribí un ponche basándome en la opinión anterior muy acreditada en América del Sur, la cual asegura que la borrachera impide la acción del veneno: luego se le aplicaron cataplasmas en, el brazo y Manuelita se durmió; al día siguiente estaba bien. La deje persuadido de que había atentado contra sus días. ¿Por que?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La buena Manuelita era una de las mujeres livianas más curiosa! Una tarde pase por su casa para recibir una carta de recomendación que me había prometido, dirigida a su hermano, el general Sáenz, quien residía en el Ecuador, a donde yo debía viajar. Se acababa de levantar de la mesa y me recibió en un pequeño salón y en el curso de la conversación elogió la habilidad de sus compatriotas quiteñas para el bordado y como prueba se empeñó en mostrarme una camisa artísticamente trabajada. Entonces, sin más ni mas y con la mayor naturalidad, tomó la camisa que tenía puesta y la levanto de manera que yo pudiese examinar la obra de sus amigas. ¡Desde luego fui obligado a ver algo más que la tela bordada! y ella me dijo:&lt;br /&gt;- Mire entonces son Juan, como está hecha.&lt;br /&gt;- Pero hecha alrededor, respondí, haciendo alusión a sus piernas.&lt;br /&gt;La situación se estaba convirtiendo embarazosa para mi pudor, cuando me sacó de peligro la entrada de Wills, a quien ella dijo, sin desconcertarse:&lt;br /&gt;- Muestro a don Juan los bordados de Quito.&lt;br /&gt;Arago contaba esta historia al general Baudrad, edecán del Luis Felipe, con quien cenamos en la casa de Poncelet, añadiendo: « ¡Esto no lo inventamos!” Lo que tal vez querría decir, que la prueba de la veracidad se encontraba en lo extraordinario de lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita aborrecía el matrimonio y sin embargo tenía la manía de casar a las personas, como diciéndoles: « ¡El himen no compromete a nada, es una pasión de placer!”. Especialmente yo fui uno de los escogidos para ser sus victimas: hay que saber que en ese entonces en América española, el matrimonio era un acto puramente religioso. Era suficiente que en presencia de un sacerdote, los futuros declararan que deseaban ser unidos; recibían la bendición y ahí terminaba todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se casaban en cualquier parte: en la calle, en el baile y así muchos de mis camaradas quedaron casados entre dos vasos de ponche, entre otros el coronel Demarquet, quien después se mordía los dedos, aunque su mujer fuera bella, encantadora y procedente de una familia muy honorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche había tertulia en casa de Pepe Paris, quien se había convertido en hombre acaudalado explotando las minas de esmeraldas. Su hija era una persona deliciosa, muy bajita, uno cincuenta metros y realmente había una afinidad entre ella y yo. Manuelita participaba en la reunión y al filo de la media noche, cuando todos estábamos un tanto sobreexcitados, un amigo ingles se acercó para decirme al oído: “Don Juan, tenga cuidado, hay un cura que va hacer su aparición”. Entonces, sin que nadie se diera cuenta, procedí a retirarme discretamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pocos días de esto, me encontré con mi novia Manuelita -precisamente el mismo nombre de la favorita- y le plantee claramente la propuesta de matrimonio, con la condición de que tendría que vivir en Europa. Manuelita no tenía inconveniente en pasar una temporada en Francia; pero me declaró francamente que no le gustaría establecerse allá. La deje, después de haberle besado su mano en miniatura; mi asistente me esperaba en la puerta de la casa; salte a caballo y salí para el Magdalena. No volví a ver ala pequeña y graciosa Manuelita Paris.&lt;br /&gt;Dejó las excentricidades, las inconsecuencias y lo que se podría llamar actos de locura de la otra Manuelita, para mostrar el valor y la devoción de que era capaz.&lt;br /&gt;Ella había dado pruebas de su valor militar; al lado del general Sucre, asistió lanza en mano, a la batalla de Ayacucho, último encuentro que tuvo lugar entre americanos y españoles, en donde recogió, a manera de trofeo, los estupendos mostachos de los que se hizo hacer postizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede decir que tenía entrenamiento, de lo cual no cabe duda, pero Manuelita, como se va a ver, estaba dotada de gran valor, de sangre fría y de una calma increíble, en las circunstancias más peligrosas [...]&lt;br /&gt;Un Congreso improvisado en Bogota proclamó a Bolívar dictador supremo y naturalmente llegaron las adhesiones de todos los puntos del territorio. EI dictador subió al poder el 4 de junio de 1828; promulgó algunas medidas financieras que no tuvieron éxito, pues las Cajas del Estado estaban vacías; llovieron los decretos, las proclamas y las declaraciones patrióticas, A pesar de los memoriales aprobatorios de las poblaciones, no podía desconocerse .que se manifestaba, por todas partes, una especie de fermentación silenciosa contra lo que llamaban y no sin razón, el despotismo de Bolívar. Guayaquil, Quito y Caracas ya no obedecían a las órdenes que emanaban de Bogota; de hecho, el gobierno central ya no existía, Había partidarios levantados en favor de España en las costas, .en los llanos de Venezuela y en la provincia de los Pastos. A pesar de lo que dijeran las autoridades, se estaba en la mas completa anarquía; en Bogota el partido monárquico conspiraba activamente, se llevaban a cabo reuniones nocturnas donde los hombres mas importantes; nadie se escondía, la policía lo sabia y no hacia nada; hay que decirlo, se le temía a los conspiradores, quienes, después de todo conspiraban en favor de la libertad, esta era su excusa y su fuerza; aun cuando en realidad entre muchos de ellos hubiera mas ambición que patriotismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sociedad mas activa era la de los jóvenes que se reunían para estudiar; muchos eran profesionales o alumnos del colegio de San Bartolomé; su objetivo secreta era el de expulsar al gobierno del Libertador. Se supo después que este movimiento estaba dirigido por un viejo francés, Arganil, uno de los “sans culottes” de Marsella en 1793, por otro francés muy exaltado, Auguste Horment y por un oficial venezolano, el comandante Pedro Carujo. La sociedad había decidido al principio que la revolución estallaría el 28 de octubre en el curso de una fiesta que–se le ofrecería a Bolívar para celebrar el día de San Simón. Diversas circunstancias les impidieron actuar.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA NOCHE SEPTEMBRINA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sociedades secretas son generalmente traicionadas por la imprudencia de sus afiliados; esto fue lo que sucedió el 25 de septiembre. Un oficial, Francisco Salazar, informó a la policía que un tal Benedicto Triana le había propuesto participar en una conspiración que tenía por objeto matar al Libertador. Triana fue inmediatamente detenido e incomunicado, pero no se le encontró nada de comprometedor y no se tomo ninguna medida. Sin embargo, los conjurados creyendo haber sido descubiertos, se reunieron al atardecer en casa de uno de ellos, Luis Vargas Tejada; se convino en actuar sin demora, los cometidos fueron distribuidos; se contaba con el jefe del estado mayor, Ramón Guerra, con el comandante de las baterías de artillería, Rudesindo Silva, con varios oficiales y algunos estudiantes. Los comandantes Carujo, Horment, Sulaivar y el teniente López, fueron encargados de atacar el Palacio y de matar a Bolívar. A media noche, encabezando un piquete de artilleros seguidos de conjurados, Carujo sorprendió al oficial de guardia, mato a los centinelas y penetro en el palacio, después de haber hecho prisioneros a los hombres de turno. Un joven edecán, Ibarra, trato de detenerlos y fue repelido después de haber recibido una herida grave. Bolívar habitaba un entresuelo y los conjurados quisieron entrar allí, golpearon con fuerza y cuando iban a tumbar la puerta apareció Manuelita.&lt;br /&gt;- ¿Que quieren ustedes?- les pregunto con gran calma.&lt;br /&gt;- - ¡A Bolívar!&lt;br /&gt;- - No esta aquí, pueden buscarlo.&lt;br /&gt;Se busco en vano porque ella, al escuchar el ruido, adivino una conspiración e inmediatamente, con ayuda de una sabana atada a una ventana que daba sobre la calle, había hecho escapar al Libertador. Puede juzgarse cual fue la sorpresa de los conjurados.&lt;br /&gt;- ¿Pero donde está el general?&lt;br /&gt;-  Está acostado.&lt;br /&gt;- - Llévenos a donde está él.&lt;br /&gt;- -Sí, pero con una condición: que no lo matarán.&lt;br /&gt;-  La prometemos.&lt;br /&gt;- - Entonces síganme.&lt;br /&gt;Manuelita, a la cabeza de estos hombres enfurecidos hasta la demencia, los hizo recorrer todos los pisos del Palacio: se subió, se bajo y al fin se regreso al punto de salida. La impaciencia de los conjurados era extrema: de pronto, Manuelita se volteo hacia la horda furiosa y les dijo:&lt;br /&gt;- Use una estratagema para ganar tiempo. Ya Bolívar esta fuera de peligro. Luego cruzando los brazos sobre su pecho, agregó “lo he hecho escapar por esta ventana, si quieren mátenme”. La tumbaron, la maltrataron y uno de los conspiradores la golpeo en la cabeza con su bota; diez puñales se levantaron sobre ella quien no dejaba de gritarles:&lt;br /&gt;- ¡Pero mátenme, cobardes, maten a una mujer!&lt;br /&gt;Tiempo después todavía se veía sobre la frente de Manuelita el rastro del golpe que le habían dado.&lt;br /&gt;Los conspiradores salieron de palacio, desesperados de que su victima se hubiera escapado, gritando “EI tirano ha muerto”. Al salir encontraron al coronel Ferguson, edecán de servicio, quien se dirigía a su puesto: Carujo lo mató de un tiro de pistola. El “tirano”, una vez en la calle, corrió a esconderse en los pliegues del terreno, por donde corre un riachuelo, mientras se terminaba el drama que casi le cuesta la vida. Existía en Bogota el batallón Vargas, cuyo cuartel Silva ataco sin éxito, con una batería de artillería. Los soldados dispararon desde las ventanas sobre los artilleros, tomaron los cañones y logrando una salida, persiguieron a los atacantes en todas direcciones. El general que lo comandaba encabezó las tropas que permanecían fieles y lanzó, en persecución de los revoltosos, a los granaderos de a caballo, quienes hicieron numerosos prisioneros.&lt;br /&gt;Sucedió lo que se puede observar en todos los golpes sorpresivos y es que los indecisos -que eran numerosos- se pronunciaron por los vencedores. Yo conocí a varios que se condujeron en esa forma, entre otros, al vicepresidente de la Republica general Santander.&lt;br /&gt;En el curso de esta escena nocturna hubo mucha agitación; los bravos aparecieron cuando el peligro había pasado y cada uno hacia valer .los servicios que había prestado, según aseguraba. Pero se puede afirmar que a quien se debió el éxito fue al batallón Vargas y especialmente a su comandante, el coronel Whitle, excelente y valeroso oficial cuyo triste fin tendré que contar mas adelante. Mientras se desarrollaban los sucesos que acabo de contar, el Libertador había pasado tres horas en el río San Francisco, dentro de la mas viva inquietud. Cuando cesó el fuego ignoraba por completo cual había sido el resultado de la conspiración que había sido tramada contra el, Sus amigos, después de la victoria, no sabían la suerte que el había corrido; fue por casualidad que una de las patrullas del batallón Vargas paso cerca del sitio en donde estaba escondido y oyó a los soldados que por medio de sus gritos de alegría informaban la derrota de los conjurados. Bolívar pudo entonces reunirse con sus amigos en la plaza de la catedral; de allí, después de haber recorrido la ciudad, entró triunfante al palacio de donde, algunas horas antes, había salido tristemente por una ventana. Los conspiradores perseguidos por la tropa y por el pueblo, fueron detenidos casi todos y el general Santander fue llevado a prisión al día siguiente, aun cuando no hubiese cooperado activamente en la revuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;DETÉNTE, ESPECTADOR, UN MOMENTO&lt;br /&gt;Y MÍRA EL LUGAR POR DONDE SE SALVÓ&lt;br /&gt;EL PADRE Y LIBERTADOR DE LA PATRIA&lt;br /&gt;SIMÓN BOLÍVAR&lt;br /&gt;EN LA NEFANDA NOCHE SEPTEMBRINA&lt;br /&gt;1828 &lt;/strong&gt;(Traducción del latín inscrito en la placa de la ventana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bolívar se afectó profundamente con los sucesos de 25 de septiembre y puede decirse que aun cuando escapó de milagro, fue realmente asesinado porque a partir de esa fecha su salud declinó muy rápidamente. Un tribunal extraordinario formado por cuatro oficiales superiores y cuatro jueces civiles, procedió a juzgar a los prisioneros. Horment, Sulaivar, el comandante Silva y los tenientes Galindo y López fueron condenados y fusilados el 30 de septiembre. Se instituyó otro tribunal puramente militar presidido por el general Urdaneta, con la asesoría de mi amigo el coronel Barriga. El2 de octubre se pronunció una sentencia de muerte contra el coronel Guerra y el general Padilla. Algunos días después -el 14- fueron pasados por las armas un joven muy instruido Pedro Celestino Azuero, profesor de filosofía en el colegio de San Bartolomé y algunos artilleros. El miserable Carujo, asesino de Ferguson, escapó al suplicio, gracias a las revelaciones que hizo; varios de los conspiradores escaparon de la muerte porque huyeron o porque les fue conmutada la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fue la conspiración del 25 de septiembre en la cual Manuelita mostró un gran corazón, audacia y una rara presencia de espíritu. Nada tan divertido como su relato de la fuga del general.&lt;br /&gt;- Figúrese, decía ella, que quería defenderse. ¡Dios! Si que era cómico, en camisa y con la espada en mano. Don Quijote en persona; ¡si no lo hubiese hecho saltar por la ventana, habría sido hombre muerto! &lt;br /&gt;¡Pobre Manuelita! Hacia el fin de su carrera, Bolívar ya desaparecido, ella cayó en la miseria. Un amigo la encontró en Paita, sobre la costa del Perú, vendiendo cigarros, siempre alegre, afable, había engordado extraordinariamente, lo que nadie había previsto en la época de su grandeza.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MANUELITA ES EXPULSADA DE BOGOTÁ&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vida de Rufino Cuervo y Noticias de su época&lt;br /&gt;Tomo Primero  - 1892 pág. 192&lt;/strong&gt;[...] Entre los incidentes relacionados con la conspiración y producidos por la saña mezquina e implacable de los partidos, no dejaremos sin mencionar la expulsión de doña Manuela Sáenz, aquella mujer que Bolívar llevó a Bogotá después de la campaña del Perú, y harto conocida por el escandaloso alarde que hacía de esas altas relaciones a los ojos de una sociedad en parte amedrentada y en parte demasiado agradecida. Tuvo decisiva influencia en la suerte de la República cuando la noche del 25 de Septiembre, atajando en la puerta de la alcoba a los conspiradores, dio tiempo para que el Libertador se escapase por una ventana; y constantemente ocupó la atención pública con sus locuras. Se presentaba con frecuencia a caballo vestida de oficial y seguida de dos esclavas negras con uniforme de húsares, que se llamaban Natán y Jonatás.&lt;br /&gt;En este traje, ella espada en mano y las negras con lanza, salieron en 1830, la víspera de Corpus, y rompiendo en la plaza mayor por la muchedumbre y atropellando las guardias, fueron a desbaratar los castillos de pólvora en que se decía haber figuras caricaturescas del Libertador. Días después en la entrada solemne del presidente electo Joaquín Mosquera, se desató públicamente en improperios contra el gobierno y la población, acusándola de ingrata para con su Libertador. Cuando éste dejó a Bogotá, fue su casa el centro de los bolivianos exaltados, y durante la dictadura de Urdaneta, tuvo gran mano en la cosa pública. Restablecido el gobierno legítimo en 1831, se le intimó al destierro de orden del vicepresidente Caicedo; lo cual no pasó de una pura amenaza. Sindicada luego de acoger a los desafectos y auxiliar a los conspiradores, se le exigió privadamente en varias ocasiones que saliese del país.&lt;br /&gt;En estas circunstancias dejó el Doctor Cuervo temporalmente la gobernación, y la primera medida de su sustituto fue notificarle el extrañamiento, dándole plazo de algunos días para que arreglase sus asuntos; pensando ella sin duda que no se atreverían a sacarla por fuerza, se finge enferma; el día fijado a las tres de la tarde el alcalde ordinario acompañado de un alguacil se presenta en la casa, y dejando en la puerta de la calle diez soldados y ocho presidiarios, penetra hasta la alcoba a despecho de las voces y amenazas de las negras, y le requiere que se vista y se ponga en camino.&lt;br /&gt;Ella incorporándose, toma sus pistolas y jura que matará al primero que se le acerque; el alcalde se retira en busca de nuevas instrucciones, y reiterada la orden, vuelve, quítanle las armas, métenla, arropándola decentemente, en una silla de manos, y no siendo ya hora de emprender viaje, los presidiarios la llevan al Divorcio, ósea la cárcel de mujeres, y encierran a las negras en sendos calabozos. Al día siguiente (14 de enero de 1834), también en silla de manos y acompañada por el alcalde, llega a Funza, donde estaban los caballos preparados por el gobierno para la marcha, y recobrando su buen humor, sigue contenta su viaje para el Ecuador por la vía de Cartagena. [..]&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;*Grabados:Manuelita Sáenz, Jean Baptiste Boussingault&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-5602995003871877770?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/5602995003871877770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=5602995003871877770' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/5602995003871877770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/5602995003871877770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/10/la-verdadera-manuelita-saenz.html' title='&lt;strong&gt;LA VERDADERA MANUELITA SÁENZ&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaFEsOv2QI/AAAAAAAABPw/1XSx83ZlfR8/s72-c/boussingaultold+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-2835342389420507233</id><published>2009-10-26T22:13:00.000-07:00</published><updated>2009-10-26T22:17:43.985-07:00</updated><title type='text'>MANUELA SÁENZ EN LA LITERATURA HISPANOAMERICANA CONTEMPORANEA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaCVuRCYSI/AAAAAAAABPg/yfXVJRxSAyg/s1600-h/MANOLA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaCVuRCYSI/AAAAAAAABPg/yfXVJRxSAyg/s400/MANOLA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5397144513158471970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Consuelo Navarro&lt;br /&gt;The South Carolina Modern Language Review Volume 5, Number 1&lt;br /&gt;Virginia State University&lt;br /&gt;  &lt;/strong&gt;Manuela Sáenz es un personaje que está presente no sólo en la historia del Ecuador, sino en la de toda Hispanoamérica. Su nombre ha sido recogido por la historia como “La Libertadora del Libertador”, Simón Bolívar, pues le salvó la vida en varias ocasiones. Particularmente notoria fue la noche del 25 de septiembre de 1828, en que —luego de ayudarlo a escapar— enfrentó sola a sus enemigos, quienes penetraron a la fuerza en su habitación para asesinarlo. Sin embargo, Manuela Sáenz tiene su propia historia. Su vida está rodeada de ambigüedad, desde su nacimiento hasta su muerte, por lo que se presta a la fabulación. Episodios de la vida de Manuela han constituido material para escritores y poetas de Ecuador, Colombia, Perú, Chile, Cuba, Venezuela, Argentina, México y los Estados Unidos. Sobre ella existe una extensa bibliografía en la cual figuran seis biografías, ocho novelas, dos obras de teatro, dos guiones de cine, cerca de una docena de poemas, tres estudios de su correspondencia, dos largometrajes cinematográficos, una serie televisiva, y un número muy significativo de artículos periodísticos y ensayos de carácter histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Sáenz nació en Quito a principios de 1797, según su más conocido biógrafo, Alfonso Rumazo González. De acuerdo a Galo René Pérez habría nacido en diciembre de 1795. Galo René Pérez asegura que no hay rastros de fe bautismal ni de ningún otro documento en los archivos de la familia ni en las iglesias de Quito o de los pueblos circunvecinos (42). Y, según anota Carlos Alvarez Sáa en su intento de recrear a Manuela, 1795 sería también el año de su nacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela fue hija ilegítima de don Simón Sáenz de Vergara, español y Regidor del Cabildo de Quito y Doña Joaquina Aizpurru, dama criolla. Vino al mundo fruto de una unión ilícita, pues don Simón era casado con la dama payanesa, doña Juana María Campo Larrahondo y Valencia. En condición de bastarda pasó del monasterio de la Concepción al de Santa Catalina, para ser educada por las monjas. Allí aprendió las primeras letras, y también a coser, bordar y preparar dulces, habilidades que, acabados sus días de gloria, la ayudarían a asegurar su diario sustento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura de su madre tampoco está exenta de contradicciones, de acuerdo a las biografías existentes. Según Rumazo González, Doña Joaquina Aizpurru muere en 1820, esto es tres años después del matrimonio de Manuela con el comerciante inglés James Thorne. Según Carlos Alvarez Sáa, su fallecimiento ocurre en 1796, y a raíz de este hecho Don Simón habría llevado a su hija a vivir con su familia luego de que la niña  permaneciera cuatro años en el Monasterio de Santa Catalina. En tales circunstancias mantuvo contacto con sus medio hermanos y llegó a establecer una buena relación afectiva con uno de ellos, José María. Años más tarde lo persuadirá para que se una, junto con el batallón realista “Numancia”, a la causa de la independencia americana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las referencias a Manuela destacan que se trataba de una experta amazona. Adquirió su habilidad con el caballo en Catahuango, la hacienda de su madre, situada cerca de Quito, donde pasaba el tiempo en compañía de sus fieles esclavas Jonatás y Nathán. El papel de Jonatás como confidente, amiga y guía de Manuela ha sido recreado en Jonatás y Manuela, novela de la escritora ecuatoriana Argentina Chiriboga, publicada en 1994. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante su vida adulta Manuela cambia muchas veces de residencia. Vive en Quito hasta el año de 1817 en que parte hacia Lima para casarse con James Thorne, luego de haberse comprometido con él en Panamá en 1816. El matrimonio, con este hombre que le aventajaba en edad, fue concertado por Don Simón Sáenz para salvar el honor de su hija, quien se había escapado del Monasterio de Santa Catalina con el oficial realista Fausto D’Elhuyar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante su primera permanencia en Lima, de 1817 a 1822, Manuela traba amistad  con la guayaquileña Rosita Campusano y ambas colaboran con la causa de la independencia americana en calidad de espías. En 1822, Manuela retorna a Quito con su padre a fin de reclamar su herencia materna. Este viaje coincide con la batalla del Pichincha que sella la independencia del Ecuador el 24 de mayo de 1822, y también con la llegada de Simón Bolívar a Quito el 16 de junio del mismo año. Bolívar y Manuela se conocerán en el baile de la victoria y, a partir de ese momento, se mantendrán unidos salvando enormes dificultades. Esta unión durará hasta la muerte de Bolívar en 1830.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela vuelve a Lima en 1823, no sin antes sofocar un levantamiento contra Bolívar en Quito, en el mes de septiembre. Por primera vez se viste con uniforme militar y maneja la espada y la pistola. En adelante, usará bigote postizo, se perfumará con agua de verbena y fumará cachimbo incluso delante de Bolívar, quien no permitía que nadie fumara en su presencia. A su regreso a Lima, se ha incorporado al ejército con el grado de húsar y es la encargada del Archivo Secreto del Libertador. Separada de su marido, permanence en esta ciudad hasta 1827. Participa junto a Bolívar en la batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824, y es ascendida a capitán de húsares. Tiene, asimismo, una actuación destacada junto a Sucre, en la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, a raíz de la cual obtiene el grado de coronel del ejército colombiano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de 1825, y atendiendo al llamado de Bolívar, viaja a Chuquisaca (hoy Sucre) para conmemorar junto a él el nacimiento de la nueva república de Bolivia. Vuelve a Lima y es expulsada del Perú luego de fracasar en su intento de sofocar un levantamiento contra Bolívar en 1827. Bolívar, mientras tanto, había partido a combatir la rebelión liderada por José Antonio Páez en Venezuela.&lt;br /&gt;A principios de 1828 Manuela llega a Bogotá. Reside en la Quinta de Bolívar, en el Palacio de San Carlos y posteriormente en su propia casa. A partir de 1828, la atmósfera política se torna aún más conflictiva. Entre el 9 de abril y el 10 de junio del mismo año se celebra la Convención de Ocaña, la convención nacional en la cual se buscaba reorientar el destino de la Gran Colombia hacia nuevos rumbos político administrativos. Asisten representantes de Venezuela, Cundinamarca, Ecuador y Panamá. Los representantes presentan dos proyectos de reforma a la constitución de Cúcuta (1821): el de los federalistas y el de los centralistas. El grupo bolivariano defiende la reforma constitucional, de tendencia centralista, la cual sostenía la necesidad de un Ejecutivo poderoso para la defensa de la unidad nacional. Los bolivarianos proponen un gran poder político para el presidente de la república, quien sería elegido para un período de ocho años, tendría derechos para ser colegislador y podría hacer uso de facultades extraordinarias en tiempo de guerra y en las reuniones anuales de las asambleas departamentales. No es sorprendente que en su seno surjan los enfrentamientos entre los partidos políticos y los grupos personalistas. En el Acta del 10 de junio de 1828 se protocoliza la disolución de la Convención de Ocaña. El grupo bolivariano se retira, expresando esta acción como un deber para “salvar a la patria”. Los diputados partidarios de Santander protestan contra la resolución de los bolivarianos, considerada como contraria a los intereses de la nación colombiana. Así fracasó la Convención y se abrió el camino para la dictadura, la crisis y la desintegración de la Gran Colombia, ese gran estado nacional que se había convertido en el sueño político de Bolívar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida y la seguridad del Libertador están, cada vez, en situación más frágil. La ya referida noche del 25 de septiembre en que Manuela le salvó la vida, viene seguida del perdón que Bolívar le otorgó a Santander al conmutarle la pena de muerte por la de destierro, a pesar de haber sido él el instigador del intento de asesinato. Manuela no había sido tan generosa cuando, tiempo atrás, en una fiesta en la “Quinta de Bolívar”, ella y varios amigos hicieron un muñeco de trapo al que pusieron un letrero que decía, “Francisco de Paula Santander muere por traidor”. Lo colocaron contra una de las paredes de la quinta dando la espalda a la concurrencia, le prestaron los debidos auxilios espirituales y, enseguida, un pelotón del batallón “Granaderos” procedió a fusilarlo, disparando sus rifles en medio de los aplausos de los invitados (Rumazo González 183). Santander nunca perdonó la ofensa y, llegado el momento, ejercería su venganza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en 1830 Bolívar parte al exilio, Manuela permanece en Bogotá trabajando por su causa. En 1834, desterrada por Santander, se dirige a Jamaica. Santander la había acusado de participar en una conspiración que debía estallar la noche del 23 de julio de 1833. El 1º de enero de 1834 se le extendió un pasaporte y se le dieron trece días para abandonar Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde Jamaica, Manuela solicita al general Juan José Flores, primer presidente del Ecuador, un salvoconducto para volver a Quito. En posesión de este documento, intenta el regreso en 1835 para ser nuevamente desterrada por Vicente Rocafuerte, quien sucedió a Flores en la presidencia. Rocafuerte teme que el regreso de Manuela a Quito sea para vengar la muerte de su hermano José María, acaecida en 1834 mientras combatía contra el gobierno. Manuela obedece la orden de Rocafuerte de regresar a Guayaquil. Se dirige entonces al puerto ballenero de Paita, en Perú. Allí vivirá hasta su muerte en 1856. En 1837 recibe permiso para regresar a Ecuador, pero para ese entonces ha decidido no retornar a su país. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Paita vive en la pobreza. Elabora dulces y bordados y vende tabaco. Se rodea de los animales que siempre estuvieron entre sus predilectos: los perros, a los cuales bautiza con los nombres de sus enemigos: Santander, Páez, Padilla, Lamar, etcétera. Depende de las gestiones de sus amigos, a quienes solicita ayuda para recuperar su parte de la herencia de su madre. Le resulta igualmente infructuoso conseguir la devolución de los ocho mil pesos de su dote, después de la muerte de su marido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una caída la deja paralítica y confinada a un sillón. De vez en cuando recibe visitas de hombre ilustres. Continúa correspondiéndose con el General Juan José Flores informándolo de los movimientos de sus enemigos en Paita y pidiendo constantemente noticias del Ecuador. La muerte la sorprende el 23 de noviembre de 1856, luego de que un barco ballenero atracara en Paita llevando consigo a un marino enfermo de difteria. La epidemia se expande matando a una de sus esclavas y finalmente a la propia Manuela. Para evitar la expansión de la epidemia, el gobierno ordena que sus pertenencias sean incineradas y su cuerpo enterrado en una fosa común. Gracias a la intervención del General Antonio de la Guerra, se logró salvar el cofre que contenía su correspondencia con Bolívar y otros papeles, los cuales  fueron entregados más tarde al gobierno de Colombia. Parte de ellos reposa en museos, centros de investigación histórica, bibliotecas y colecciones privadas. Los demás han desaparecido, como despareció el cementerio donde reposaban sus huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, sin residencia en la tierra, nos la entrega Pablo Neruda en su poema “La insepulta de Paita” (1961), en cuyos tiernos versos expresa su desilusión por la búsqueda inútil de sus restos:  &lt;br /&gt;Así, tal vez desnuda, paseas con el viento&lt;br /&gt;que sigue siendo ahora tu tempestuoso amante.&lt;br /&gt;así existes ahora como entonces: materia,&lt;br /&gt;verdad, vida imposible de traducir a muerte&lt;br /&gt;¿quién está besándola ahora?&lt;br /&gt;no es ella. No es él. No son ellos.&lt;br /&gt;es el viento con la bandera.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Tú fuiste la libertad,&lt;br /&gt;Libertadora enamorada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Gabriel García Márquez también retoma la figura de Manuela enamorada. En El general en su laberinto (1989), ella es:&lt;br /&gt;La aguerrida quiteña que lo amaba [a Bolívar], pero que no iba a seguirlo hasta la muerte (13), que se impuso con una determinación incontenible y sin los estorbos de la dignidad, pero cuanto más trataba de someterlo más ansioso parecía el general por librarse de sus cadenas (155). Así que cuando volvió al Perú persiguiendo al amor de su vida no tuvo que aprender nada de nadie para sentar sus reales en medio del escándalo (156). Además, era quien le refería la letra menuda de la política, las perfidias de salón, los augurios de los mentideros, y él tenía que escucharlos con las tripas torcidas, aunque le fueran adversos, pues ella era la única persona a quien le permitía la verdad (31).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Otras referencias a Manuela incluyen el atentado contra Bolívar la noche del 25 de septiembre, así como varios pasajes que hablan de la dignidad con la que encara a la adversidad una vez muerto el Libertador. Todo esto no impide que reciba el juicio masculino sobre su conducta sexual:  “Manuela se impuso a Bolívar sin los estorbos de la dignidad”. Este juicio no escapó a María Mogollón y Ximena Narváez, a cuyo decir, la actuación política de Manuela en El general en su laberinto, queda reducida a guardiana de los archivos y confidente del Libertador (115).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La caracterización de Manuela por García Márquez es indudablemente de un calibre ético más alto que la del venezolano Denzil Romero, quien publicó La Esposa del Dr. Thorne en 1988. Romero transforma al personaje en una mercancía de fácil consumo (Mogollón y Narváez 157). La caracteriza como ninfómana, incestuosa, lesbiana, aficionada a la bebida y hasta propensa al bestialismo. Muestra su amistad con Rosita Campuzano como una relación lésbica en la cual Rosita hacía de Ella-Ella y Manuela de Ella-El. Sus relaciones con hombres incluyen no sólo a D’Elhuyar, Bolívar y Thorne, sino al paje de éste, a varios subalternos de Bolívar e, inclusive, a la tropa del general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta obra tuvo cuatro ediciones en apenas dos años. Sin embargo, cabe recordar que suscitó grandes debates a nivel internacional, pues fue criticada desde varios ángulos: histórico, literario, médico y ético. En el mismo año, el entonces Embajador de Venezuela en Ecuador, Dr. Arturo Valero Martínez, junto con el periodista ecuatoriano Carlos Calderón Chico, editaron una colección de artículos titulada Defensa de Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1989, el ecuatoriano Humberto Vinueza publica “Bolívar y Manuela”, recogido en su libro Poeta, tu palabra. Vinueza escribe un poema épico, que es un canto a dos voces. Parafraseando a Bolívar en una de sus cartas a Manuela “sólo el orgullo de habernos vencido será nuestro consuelo”, yo diría que el texto de Vinueza plantea que sólo el orgullo de haberse conocido será el consuelo de ambos.&lt;br /&gt;Amo tu desnudez,&lt;br /&gt;tu atuendo fálico de fiesta,&lt;br /&gt;tu estatura sucinta.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Amo nuestro placer en tu lucidez,&lt;br /&gt;nuestra inocencia en tu fantasía,&lt;br /&gt;nuestra dignidad en tus rodillas.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Son las palabras de Manuela. La respuesta de Bolívar no es menos sincera:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Yo creo para ti &lt;br /&gt;palabras que serán imitadas&lt;br /&gt;por los poetas de mañana:&lt;br /&gt;sólo el amor a la gloria deja rastro.&lt;br /&gt;Esta es tu belleza, Manuela.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Durante los noventa y a principios del 2000, nuevas voces se suman a la revisitación de Manuela dentro del marco literario del post-boom. Para esta época, muchos de los escritores del “boom” han retomado el relato, es decir se preocupan menos por la experimentación. También surgen nuevos escritores y nuevas tendencias; las mujeres incursionan más abiertamente en la literatura y, con ello, el tratamiento de los personajes femeninos adquiere mayor relevancia tanto en la pluma de los escritores cuanto frente a la crítica. La novela histórica abre nuevos caminos en el uso de la técnica literaria y el diálogo con la historiografía en obras con El arpa y la sombra (1979) de Alejo Carpentier, La guerra del fin del mundo (1981) de Mario Vargas Llosa y El general en su laberinto (1989) de Gabriel García Márquez, para sólo citar unas cuantas. La nueva novela histórica latinoamericana está lejos de los postulados positivistas del siglo XIX; por el contrario, participa en una discussion sobre la función de la ciencia histórica, cuestiona la posibilidad del conocimiento histórico objetivo y contribuye a redefinir los objetivos, metodología y lenguaje de la historiografía (Grinberg Pla 2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resumiendo: el interés de los escritores en hurgar en la historia latinoamericana, el surgimiento de nuevas voces narrativas femeninas, el cuestionamiento del papel tradicional de la mujer desde la década de los ochentas mediante los movimientos de mujeres en América Latina, la incorporación de las técnicas cinematográficas en la novela así como el uso de elementos de la cultura ‘pop’ y la celebración del bicentenario del nacimiento de Manuela Sáenz (para algunos en 1995, para otros en 1997), alimentan el marco socio histórico en el cual surgirán las novelas que comentaré a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de entrar a los textos, quisiera destacar que sus autores se han apoyado, cada uno en diverso grado, en las fuentes biográficas más conocidas sobre Manuela, esto es Manuela Sáenz  La Libertadora del Libertador, de Alfonso Rumazo González, cuya primera edición data de 1944; Las cuatro estaciones de Manuela. Los amores de Manuela Sáenz y Simón Bolívar, de Víctor von Haguen, publicada en Boston en 1952, cuya primera versión en español es de 1967, y Manuela. Sus diarios perdidos y otros papeles. Esta última es una compilación realizada en 1995 por Carlos Alvarez Sáa y Rodrigo Villacís Molina. En enero de 1993 Editorial Diana de México había publicado Patriota y  amante de usted, compilación también dirijida por Carlos Alvarez Sáa en la cual figuran dos diarios (uno de Quito y otro de Paita), los cuales han sido considerados apócrifos por varios historiadores a nivel internacional. Ello no ha obstado para que Silvia Miguens los haya utilizado para escribir su novela La gloria eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los novelistas que han escrito sobre Manuela Sáenz en los últimos quince años figuran el ecuatoriano Luis Zúñiga, la mexicana María Eugenia Leefmans y la argentina Silvia Miguens. Las tres novelas representan a Manuela desde el exilio en Paita, ya despojada de su gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Ecuador, Manuela, de Luis Zúñiga, Premio Nacional Joaquín Gallegos Lara 1991, es el segundo intento novelesco por abarcar la figura de Manuela Sáenz. El primero fue La Caballeresa del Sol, de Demetrio Aguilera Malta, publicada en 1964. Según María Mogollón y Ximena Narváez, la Manuela de Aguilera Malta es una amante-mártir que sufre por la ausencia de Bolívar. Lo comprende y lo alienta en sus partidas, no protesta, ni reclama. Y, muy por el contrario, se mantiene a la espectativa de su retorno (112).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela tiene una estructura tradicional de narración lineal. Los capítulos están organizados en forma de memorias en cuatro volúmenes. Estos son rescatados del fuego por La Morito, una esclava de Manuela, quien los entrega a la biblioteca del pueblo. No se distinguen mayores innovaciones técnicas en la narración. Las etapas de la vida transcurren normalmente: niñez, adolescencia, juventud, edad madura y vejez. Asimismo transcurren los episodios de su vida: el convento, Fausto D’Elhuyar, el abandono después de la seducción, el viaje a Panamá, James Thorne, la boda, la vida en Lima, Rosita Campusano, San Martín, la vinculación con el movimiento independentista, el batallón Numancia, la Orden del Sol, las desavenencias con su marido, la visita de su padre, el regreso a Quito, Simón Bolívar y así por el estilo. Cada capítulo comienza con un encabezamiento en el cual se detalla el propósito de la entrada. En el primero, Manuela justifica su escritura como quehacer en medio de la soledad. Dice que escribe para distraerse y que lo hace con sinceridad pues escribe para sí misma. Su deseo es que los manuscritos sean incinerados a la hora de su muerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela es un intento de mostrar pormenorizadamente al personaje. La voz de Manuela Sáenz abre la narración con un lamento:  “A la vejez, ahora que me siento tan sola, desgraciada, llena de privaciones y en una postración casi total, simplemente me propongo escribir algo de mi vida” (5). Lo encomiable del intento radica en la nota al lector, que figura al final del texto. Por ella sabemos que Zúñiga se hizo la pregunta ¿cómo revivir un personaje considerando la distancia temporal que media entre el autor y los hechos históricos del pasado? (193). En respuesta, el escritor nos muestra que le preocupaba el criterio de objetividad, que su intención era la de enfatizar la fortaleza y el encanto del carácter de Manuela, así como la extenuante lucha ideólogica y política que ella sostuvo en el transcurso de su vida. Su empeño en revivir “el discurso de una mujer del pasado” lo llevó a visitar Catahuango, la hacienda donde Manuela pasó sus primeros años, pues quería imbuirse de su espíritu. El ventarrón que se desata durante su visita le provoca emociones que Zúñiga cataloga como “poco explicables en términos racionales” (194). Asocia estas sensaciones con la presencia de Manuela, quien ahora lo estimula en su quehacer. Continúa hurgando en escrituras, manuscritos y documentos, hasta concluir su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XXI abre con la publicación de La gloria eres tú. Manuela Sáenz rigurosamente confidencial, de la argentina Silvia Miguens, que sale a la luz en una primera edición en Buenos Aires, por Editorial Planeta en el año 2000. El título de esta novela ha sido retomado de la famosa canción del grupo uruguayo “Los Iracundos”, muy en boga en los años 70. La novela obtiene dos ediciones más en el corto lapso de un año, esta vez por Ediciones Aurora de Bogotá. En su tercera edición, la editorial colombiana promueve La gloria eres tú como “un cuadro vivo de la perpetua rebeldía de la mujer latinoamericana, que sigue batallando por siglos, contra las infinitas trampas del olvido”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto se inicia con un epígrafe de Dulce María Loynaz, en cual aparece sintetizado el proceso de creación de un personaje femenino. La narración de la historia empieza cuando el ballenero Acushnet se aproxima a Paita. Los marineros se han amotinado y Herman Melville ordena que se dirijan a tierra. Melville es huésped de Manuela, quien actúa como mediadora en el conflicto. Cuando el barco parte, Manuela vuelve a quedar sin un acompañante con quien departir hasta que recibe las visitas de Garibaldi y Simón Rodríguez. Con la partida de sus visitantes, se siente consumida por el aburrimiento y la modorra. Teme ser olvidada. La muerte la acecha. Comienza a sufrir de delirio y acepta la muerte con la naturalidad que se acepta a sí misma como una mujer que vivió para amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nivel formal, la técnica usada es el flashback. La narración de la trama es a dos voces: una a cargo de un narrador omnisciente, y otra, de aire íntimo, recreada mediante el uso del diario de Manuela. Fragmentos  íntegros del “Diario de Quito” y del “Diario de Paita”, han sido intercalados en el texto. Miguens también intercala la carta que Manuela dirigió a James Thorne, exceptuando el hecho de que —en la novela— la carta no tiene fecha. Hay otras transcripciones de las cartas de Bolívar a Manuela, como también de las “Últimas Confesiones del Libertador” a Perú De Lacroix. Al contrario de Zúñiga que se ciñe estrechamente a los hechos históricos conocidos, Miguens se toma grandes libertades con ellos. Estas libertades no son sólo de carácter ficcional, como dotar a Manuela de una nana india llamada Dulce María, o caracterizar a Sor Teresa Salas como una institutriz feminista que tiene a su cargo la educación de los cuatro hijos de don Simón Sáenz. Es difícil adjudicarle a Miguens una intención específica cuando descontextualiza la religiosidad andina en Ecuador. Lo que sí es importante subrayar es que incurre en un grave error geográfico cuando dice que el país profesa una gran devoción a la Virgen de Guadalupe. Asimismo comete errores lexicales al transponer el habla de los indígenas guatemaltecos al Ecuador: Dulce María le habla a Manuela de la relación de los seres humanos con su nahual (40). Del mismo modo, Miguens ignora las relaciones de producción esclavistas en Ecuador al referirse a Nathán y Jonatás como dos negritas que habían sido contratadas como chaperonas de Manuela (56). &lt;br /&gt;Es posible que la autora haya querido llamar la atención hacia los conflictos religiosos de la época, aunque nuevamente equivocando el léxico: Dulce María viste a Sor Teresa con un huipil (46) y las dos difieren enormemente en cuanto a la práctica tradicional de la medicina indígena. La victoria, sin embargo, recae en Dulce María, quien acaba curando a la monja en una ceremonia que culmina en hortigada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrariamente a García Márquez y Zúñiga, quienes al usar la intertextualidad logran una simbiosis entre el discurso de Manuela y Bolívar y el discurso ficcional del narrador o de los personajes, Miguens se queda corta en su propósito. Los discursos se muestran inconexos. Para el lector informado, queda claro que se trata de una mera transposición. El lector poco familiarizado con los hechos históricos puede ser fácilmente atraído por la reseña de la contratapa, donde se lee: “Silvia Miguens (…) retoma, en esta novela, rigurosamente intimista y plena de sutil erotismo, la saga de las mujeres de la gesta emancipadora. Manuela se subleva contra el soberano con la misma pasión con la que le escribe al Libertador:  “Le guardo la primavera de mis senos, Bolívar, y el envolvente terciopelo de mi cuerpo, que son suyos…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela de Miguens ha tenido éxito comercial por su utilización del erotismo femenino. La vida sexual de Manuela Sáenz es narrada en diferentes planos con diferentes hombres, incluidos o no en las páginas de la Historia. En tal oposición se hallan Fausto D’Elhuyar y Xavier Malo, cuyas aventuras eróticas con ellos Manuela refiere en detalle a Simón Rodríguez. Para Bolívar, Miguens reserva pasajes especiales. En una caracterización feminista y postmoderna, el Libertador prepara la comida entre lances amorosos que Manuela recordará en su soledad. Al evocar su memoria, le dice a Melville: “los muertos no abandonan, sólo se van. Interrumpen esa costumbre de dejarse tocar y toquetear, ver y fisgonear, oler y escudriñar; abdican de las caricias hasta mejor ocasión, saben que el devenir es eterno, inagotable” (29). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Manuela de Zúñiga y la de Miguens comparten una característica común: no quieren ser olvidadas. La de Miguens quiere ser recordada esencialmente como amante, mientras que la de Zúñiga intenta ser “un formidable carácter”. La novela de María Eugenia Leefmans, La dama de los perros (2001), aunque comparte el tema del olvido, difiere de las anteriores por el manejo del lenguaje. Recurre también a la intertextualidad y narra la historia desde Paita con un lenguaje muy visual (casi cinematográfico) no exento de belleza poética. Desde el primer párrafo se introduce la imagen de Manuela acompañada de sus perros. Ella vuelve de recoger peces en el mar seguida por la fiel escolta de un Páez, un Santander y un La Mar. Está vieja y cansada y también vive de sus recuerdos. A esta Manuela, sin embargo, le interesa el porvenir. No el suyo, sino el de la juventud latinoamericana. Ha mantenido su costumbre de fumar tabaco para leer el futuro en la ceniza. Esto acentúa el aspecto de bruja que dice haber adquirido con la vejez y provoca que los mozuelos se burlen de ella, pero que al mismo tiempo la respeten. Mientras aspira el aroma del tabaco, las ilusiones de los jóvenes se transforman en anhelos. Y al compartir esos sueños, Manuela se siente rejuvenecida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Dama de los Perros, que ganó el Premio Nacional de Narrativa “Ignacio Manuel Altamirano” de México en el año 2000, consta de 33 capítulos cortos. Se estructura como un relato circular que se abre en los últimos años de Manuela Sáenz. La novela presenta la batalla del Pichincha, el encuentro de Manuela y Bolívar y sus ocho años de amores. Estos años están llenos de encuentros, distanciamientos, rencillas, chismes, escándalos y envidias. También están representados los años difíciles, de 1828 a 1830. Se muestran los reveses sufridos por Bolívar y el papel de Manuela al salvarle la vida, así como la despedida antes de la partida de Bolívar al destierro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crítico Gregory Zambrano destaca tres atributos en esta novela. El primero es la ecuanimidad en el tratamiento de Manuela Sáenz como personaje, que por su dimensión histórica crea el riesgo de la desmesura. Zambrano puntualiza que hay un tratamiento cuidadoso de los hechos sin espacios para grandes delirios del lenguaje. El segundo atributo es el cuidado extraordinario en el uso del lenguaje donde cada palabra está en su lugar y cada localismo se emplea con maestría, bien sea en el uso directo del lenguaje por parte de los personajes como en la pertinencia de palabras localistas de Venezuela, Ecuador o Perú. En el uso de estos vocablos están asentadas las marcas de época, los registros geográficos, así como rasgos culturales definitorios. En tercer lugar figura una documentación histórica ponderada. No obstante la cuidadosa investigación que respalda la obra, ésta no llega a ser manifiesto de la precisión del historiador, al grado de resultar excesiva. Zambrano concluye diciendo que ésta es una novela de acción, que fluye y sujeta sus rasgos estilísticos a intensidad y tensión (4-5). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El erotismo femenino en esta novela es sensual y delicado. Manuela es una mujer que ama y se deja amar, y que se desilusiona ante la actitud de su marido hacia la sexualidad. Pero su memoria se regocija al recordar que sintió la pasión de un guerrero a quien el final de una existencia fugaz colocó a su lado para reposo (inversión de Nietzche “la mujer fue hecha para el reposo del guerrero”). Le agrada oir su descripción erotizada por Bolívar: “Te imagino desnuda, como la famosa lady sajona, al verte montar las yeguas a pelo y correr en contra del viento, con el cabello suelto, ondeando como estandarte y tu rostro retando a un mundo, al cual el amor que nos une doblega” (18). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor le da fuerza a Manuela. Al enterarse por el General O’Leary de que Bolívar nunca la hubiera llevado con él a su destierro en Europa porque la Santa Sede no lo hubiera aprobado, hace un último intento por comunicarse con su amante. Consulta a la ceniza. Al no lograr establecer contacto, llora porque siente que esta vez no conseguirá alcanzarlo. “¿Vendrá algún día por mí?”, le pregunta a Jonatás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces vuelve al mar en una noche inquietadora en que las palmeras se saludan al doblarse por la fuerza del viento. Contempla el cielo y habla con las estrellas. Percibe su reflejo y se deja envolver por las olas hasta que no puede respirar. Emprende un viaje sin rumbo sin importarle a dónde va sino a quién encontrará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La dama de los perros cierra, momentáneamente, esta muestra de la extensa producción literaria sobre Manuela. Los tres novelistas sobre los que acabo de comentar comparten la posición de Jacques Legoff con respecto a “una escritura de la historia capaz de articularse en términos de la gramática del sueño” (Grinberg Pla 3), aunque la comparten en diversa medida y con distintos propósitos ideológicos. En Histoire et Mémoire, Legoff sostiene que uno de los grandes desafíos de la historia es el de adaptarse a las exigencias de los pueblos, las naciones y los estados, que esperan de ella que se constituya en un elemento fundamental de la identidad individual y colectiva, que cada país, lleno de incertidumbre, busca (Grinberg Pla 3). En ese contexto, la Manuela de Zúñiga responde a las necesidades de los grupos feministas de la clase media ecuatoriana y latinoamericana que cuestionan el papel tradicional de la mujer dentro de la pareja y de la sociedad. En una entrevista a Paquita Armas Fonseca, Luis Zúñiga explica:&lt;br /&gt;Vi en Manuela, no solamente la figura que representaba la lucha revolucionaria de la mujer de esa época, sino su proyección hacia el futuro; es decir, como la premonición de un proceso político y cultural que conlleva la reinvindicación de los derechos específicos de la mujer contemporánea, junto con la lucha por los derechos de los pueblos en su conjunto. Aunque Manuela fue un personaje del siglo XIX, definitivamente es de nuestro mundo actual (1).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Mientras la Manuela de Zúñiga todavía está dentro de los cánones del realismo literario (a ratos con un fuerte contenido de discurso sociológico), la de Silvia Miguens se acerca más a la producción orientada a la cultura de masas. Su extrema accesibilidad al lector común, su prominente interés en la intriga amorosa y su ecléctica combinación de lo maravilloso con lo social ofrece al lector una Manuela Sáenz fabricada a gran escala, con técnicas y procedimientos en los cuales las ideas, los sueños, las ilusiones, así como su vida privada están subordinadas a la rentabilidad y a la tensión entre creatividad y estandarización. “Yo no soy historiadora…ni lo quiero ser”, dice Silvia Miguens; y su entrevisitador comenta: “por lo tanto cada vez que elige un personaje, para poner en marcha a la par de la novela lo hace por curiosidad, por identificarse en algo con esa mujer y emprende ella misma a la par del personaje un intinerario que más tarde, y en el mejor de los casos, emprenderá el lector” (Entrevista 1). Su novela  La gloria eres tú también se adapta a las necesidades de los pueblos, pero dentro de los postulados globalizantes de las exigencias del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La novela de María Eugenia Leefmans, La dama de los perros, muestra, asimismo, un proceso de adaptación de la historia a las exigencias de las mujeres modernas, por una parte; y de los pueblos latinoamericanos, por otra. Leefmans configura la identidad de Manuela Sáenz en función de las treinta y tres preguntas que constituyen los títulos de los capítulos de la obra. Uno de los más sugestivos, “¿Mujer o varona?”, se refiere a la construcción de género a partir de una relectura de la biblia en la cual Yahvé dice que la mujer será llamada varona porque del varón ha sido tomada. El personaje de Manuela presenta provocativamente la pregunta a James Thorne, “¿Qué soy yo, mujer o varona?” Y la respuesta que obtiene es “A woman, a real woman”, esto es: una mujer, una verdadera mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En el nuevo milenio las mujeres latinoamericanas van, poco a poco, eliminando los conflictos internos sobre su quehacer en la sociedad y en la historia a partir de la aceptación de sus múltiples papeles tanto en la esfera pública cuanto en la privada. Por medio de este diálogo Leefmans recontextualiza a Manuela y, desde el principio de la historia, conduce a sus lectores a aceptar al personaje a partir de una definición que cuestiona la tradición ideológica latinoamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En conclusión, la representación literaria de Manuela Sáenz por los &lt;br /&gt;tres escritores examinados muestra que el personaje histórico sigue fascinando a hombres y mujeres por igual. La re-escritura de su historia también muestra que Manuela Sáenz está dejando de ser la construcción exclusivamente masculina que fuera en el pasado, tanto en el terreno biográfico cuanto en el literario. Al aproximarse el bicentenario de su nacimiento el próximo 2007, dos nuevos libros están en circulación en Ecuador: Manuela Sáenz, una historia maldicha (novela) de Tania Roura; y Manuela Sáenz, la gran verdad (ensayo biográfico) de la doctora Ketty Romo-Leroux. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A nivel de reconocimiento a su valor, el 7 de marzo del 2006, en la ciudad de Caracas, se develó el primer monumento a Manuelita Sáenz en el “Paseo de los Insignes”, ubicado en la Avenida Bolívar, en el centro de la ciudad. El evento se realizó bajo el patrocinio del Parlamento Andino y la Alcaldía de la ciudad. Se cumplen así las palabras proféticas de Manuela: “la historia me reconocerá”. Debo anotar, sin embargo, que Manuela Sáenz no ha dejado de ser una figura liminal, más aún ahora que comienza a ser recuperada por la historia oficial.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Obras Citadas&lt;br /&gt;“Entrevista a Silvia Miguens”.  http://www.geocites.com/&lt;br /&gt;miguens_s/index.html#entrevista&lt;br /&gt;Alvarez Sáa, Carlos y Rodrigo Villacís Molina. Manuela.  Sus diarios perdidos y otros &lt;br /&gt; papeles.  Quito: Imprenta Mariscal, 1995.&lt;br /&gt;Alvarez Sáa, Carlos.  Patriota y amante de usted.  México: Editorial Diana, 1993.&lt;br /&gt;Armas Fonseca, Paquita.  “Manuela: Una figura premonitoria”. &lt;br /&gt; http://www.caimanbarbudo.cu/caiman327/entrevista.htm&lt;br /&gt;Chiriboga, Argentina.  Jonatás y Manuela.  Quito: Abrapalabra, 1994.&lt;br /&gt;García Márquez, Gabriel.  El general en su laberinto.  Bogotá: Editorial Oveja Negra, &lt;br /&gt; 1989.&lt;br /&gt;Grinberg Pla, Valeria.  “La novela histórica de finales del siglo XX y las nuevas &lt;br /&gt; corrientes historiográficas”.  Johann Wolfgang Goethe-Universität Frankfurt am &lt;br /&gt; Main.  http://www.wooster.edu/istmo/articulos/novohis.html&lt;br /&gt;Leefsman, María Eugenia.  La Dama de los Perros.  México: Universidad Autónoma del&lt;br /&gt;Estado de México, 2001.&lt;br /&gt;Miguens, Silvia.  La gloria eres tú. Manuela Sáenz rigurosamente confidencial.  Bogotá: &lt;br /&gt; Ediciones Aurora, 2001.&lt;br /&gt;Mogollón, María y Ximena Narváez.  Manuela Sáenz. Presencia y polémica en la &lt;br /&gt; historia.  Quito: Corporación Editora Nacional, 1997.&lt;br /&gt;Neruda, Pablo.  Cantos Ceremoniales.  Buenos Aires: Editorial Losada, 1961.&lt;br /&gt;Pérez, Galo René.  Sin temores ni llantos. Vida de Manuelita Sáenz.  Quito: Ediciones &lt;br /&gt; Banco Central del Ecuador, 1997.&lt;br /&gt;Romero, Denzil.  La esposa del doctor Thorne.  Barcelona: Tusquets Editores, 1988.&lt;br /&gt;Rumazo González, Alfonso.  Manuela Sáenz. La Libertadora del Libertador.  Madrid: &lt;br /&gt; Editorial Mediterráneo. Novena edición revisada, 1979.&lt;br /&gt;Vinueza Humberto.  Poeta, tu palabra.  Quito: Editorial El Conejo, 1989.&lt;br /&gt;Von Haguen, Víctor.  Las cuatro estaciones de Manuela. Los amores de Manuela Sáenz &lt;br /&gt; y Simón Bolívar.  Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1989.&lt;br /&gt;Zambrano, Gregory.  “Manuela Sáenz revisitada: La dama de los perros”.  Jitanjáfora. &lt;br /&gt; Revista de literatura y linguística hispánica.&lt;br /&gt;http://www.temple.edu/spanpor/jitanjafora&lt;br /&gt;Zúñiga, Luis.  Manuela.  Quito: Abrapalabra Editores, 1991.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-2835342389420507233?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/2835342389420507233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=2835342389420507233' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/2835342389420507233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/2835342389420507233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/10/manuela-saenz-en-la-literatura.html' title='&lt;strong&gt;MANUELA SÁENZ EN LA LITERATURA HISPANOAMERICANA CONTEMPORANEA&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuaCVuRCYSI/AAAAAAAABPg/yfXVJRxSAyg/s72-c/MANOLA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-74044533533235</id><published>2009-10-25T20:29:00.000-07:00</published><updated>2009-10-25T20:32:29.421-07:00</updated><title type='text'>EL ÚLTIMO REFUGIO DE LA LIBERTADORA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuUYRUEdbyI/AAAAAAAABPY/jWDfncdkmrk/s1600-h/th_Muj07.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 160px; height: 158px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuUYRUEdbyI/AAAAAAAABPY/jWDfncdkmrk/s400/th_Muj07.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396746414197665570" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Sara Beatriz Guardia*&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Manuela Sáenz al enterarse de la muerte del Libertador se trasladó a Bogotá. Al hacer frente a los ataques, manifestó públicamente su adhesión a los ideales bolivarianos. El periodista y político Vicente Azuero incitó la cólera y el desprecio contra Sáenz. Llenó las calles de carteles difamatorios. Los ataques concluyeron el día de Corpus Christi con la quema de dos muñecos que personificaban a Manuela y a Bolívar. “Nosotras, las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esta señora que aparecen en los muros de todas las calles [...]. La señora Sáenz, a la que nos referimos, no es sin duda una delincuente”, se leyó luego en otros escritos durante esos días.&lt;br /&gt;Opinión y expulsión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ánimos se calmaron hasta la publicación de “La Torre de Babel”, un folleto escrito por Manuela Sáenz, en el que acusaba al gobierno de ineptitud para resolver los problemas más acuciantes y de actos de provocación y sedición. Esto le costó la cárcel y en abril de 1831, el general Rafael Urdaneta la expulsó de Colombia. Cuando el general Francisco de Paula Santander fue elegido presidente de Colombia, la desterró  definitivamente el 1 de enero de 1834, confiscándole sus bienes.&lt;br /&gt;Jamaica, Guayaquil, Paita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maxwell Hyslop, comerciante inglés, amigo de Bolívar, la acogió en Kingston, Jamaica. Allí  vivió durante un año hasta que recibió el salvoconducto que le permitía ingresar a su natal Ecuador, otorgado por el presidente Juan José Flores. Sin embargo, no pudo ingresar a Quito pues en octubre de 1835, Flores había perdido el poder. Manuela debió trasladarse a Guayaquil, de donde fue expulsada el 18 de octubre de ese año por el gobierno de Vicente Roca-Fuerte. Entonces se dirigió al Perú, acompañada de Jonatás, su esclava desde que era niña. Se instaló en Paita, pequeño puerto en medio del desierto de la costa norte peruana.&lt;br /&gt;Mujer guerrera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes creyeron que desterrando a Manuela Sáenz la habían vencido, se equivocaron. Era la misma Caballera de la Orden del Sol, condecorada el 11 de enero de 1822 por el general José de San Martín en reconocimiento por su entrega a la lucha independentista. Fue coronela del Ejército de la Gran Colombia por su destacada participación en la Batalla de Junín, el 6 de junio de 1824. Entonces recorrió a caballo la agreste cordillera andina, con Simón Bolívar. Prosiguió la campaña con el general Antonio José de Sucre, cuando Bolívar debió regresar a Lima para combatir un motín. El general Sucre le escribe a Bolívar detallando la Batalla de Ayacucho y solicitando reconocimiento a Manuela Sáenz por su extraordinario valor: “Se ha destacado particularmente Doña Manuela Sáenz por su valentía, incorporándose desde el primer momento a la División de Húsares y luego a la de Vencedores, organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo a los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos []. Doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta, por lo que ruego a Su Excelencia le otorgue el grado de coronela del Ejército colombiano”. El vicepresidente de Colombia, general Francisco de Paula Santander exigió a Bolívar que la degrade. Bolívar respondió  indignado: “¿Que la degrade? Un Ejército se hace con héroes y estos son el símbolo del ímpetu con que los guerreros arrasan a su paso en las contiendas, llevando el estandarte de su valor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días de Paita&lt;br /&gt;Manuela Sáenz tenía 38 años cuando llegó a Paita en 1835, donde permaneció hasta su muerte el 23 de noviembre de 1856. Durante estos años la acompañó Jonatás, con quien atendía una pequeña tienda en su casa, en cuya puerta se leía: Tobbaco. English spoken. Nunca recuperó sus bienes ni accedió a la dote que James Thorne, su esposo, le devolvió en su testamento. Ella se negó a realizar cualquier trámite para hacer valer sus derechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, vivía en un pueblo cercano a Paita, y con frecuencia la visitaba. En su libro “Las cuatro estaciones de Manuela”, Víctor W. von Hagen narra que la visita de Garibaldi coincidió con una de Rodríguez: “Juntos pasaban sus años invernales estos dos enamorados de Simón Bolívar; juntos leían las cartas que les hablaban del pasado. Así estaban un día de 1851, cuando un caballero distinguido preguntó por la Libertadora. Se llamaba Giuseppe Garibaldi”. Von Hagen agrega que los tres pasaron el día conversando de Bolívar: ella, en su hamaca, y Garibaldi, “recostado en el sofá pues sufría de una malaria contraída en las selvas de Panamá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela conoció en este período a Herman Melville, cuando el futuro autor de “Moby Dick“ arribó a Paita en 1841, a los 22 años, a bordo del ballenero Acushnet. También llegaron a visitarla Carlos Holguín, político colombiano; Ricardo Palma, que recogió posteriormente la entrevista en sus “Tradiciones…”, y el político y poeta ecuatoriano José Joaquín Olmedo, autor del “Canto a Bolívar”. En Paita, rodeada del mar y de la arena del desierto, todos conocían a Manuela Sáenz, la respetaban y la querían. Ella estaba donde la necesitaban, con la fe y el coraje que caracterizaron su vida. En noviembre de 1856, Paita fue asolada por una epidemia de difteria que causó la muerte de gran parte de la población. El 23 de noviembre murió Manuela Sáenz; unas horas antes había fallecido Jonatás, su fiel compañera. El cadáver de la Libertadora fue incinerado a fin de evitar el contagio, y su casa, y sus pertenencias, quemadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destino americano&lt;br /&gt;Manuela llegó al mundo con el signo del amor ilícito y de la deshonra. Tal fue el escándalo que produjo su nacimiento que, con frecuencia, en Quito se hablaba más de la hija bastarda de don Simón Sáenz Vergara (miembro del Concejo de la Ciudad, capitán de la milicia del rey y recaudador de los diezmos del reino de Quito) que del movimiento por la independencia que se gestaba, y en el que esa niña tendría gran presencia. No en vano, ella presagió muy joven: “Mi país es el continente de América. He nacido bajo la línea del Ecuador”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;[*] Periodista e investigadora.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-74044533533235?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/74044533533235/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=74044533533235' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/74044533533235'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/74044533533235'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/10/el-ultimo-refugio-de-la-libertadora.html' title='&lt;strong&gt;EL ÚLTIMO REFUGIO DE LA LIBERTADORA&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuUYRUEdbyI/AAAAAAAABPY/jWDfncdkmrk/s72-c/th_Muj07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-988616359787188873</id><published>2009-10-25T06:29:00.000-07:00</published><updated>2009-10-25T06:30:49.164-07:00</updated><title type='text'>¿DONDE VIVIO MANUELITA SAENZ?</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuRS_-IBBtI/AAAAAAAABPQ/5Bsp0c1rFNc/s1600-h/025.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 310px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuRS_-IBBtI/AAAAAAAABPQ/5Bsp0c1rFNc/s400/025.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5396529512458553042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Miguel Godos Curay&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una menuda y calenturienta polémica, ácida como el zumo de la anana verde, se ha suscitado en Paita por la colocación de una efigie de Manuelita Saénz en la casa del viejo barrio de La Figura. Se piensa que doña Manuela  exiliada en Paita llevaba  mejor vida y no fue así. La patriota quiteña vivía en la suma pobreza y a expensas de la caridad de generosas familias afincadas en el puerto. Por eso  crece en acierto la hipótesis de Juan José Vega, Manuel Dammert y Otto Morales Benites que doña Manuelita disfrutara de la hospitalidad  porteña en varios rincones. El poeta paiteño Teodoro Garcés habla de una casa en el tradicional barrio de  la Punta “cofre del sublime amor”. La afirmación no es inverosímil porque la casa de Alejandro Rudens, Cónsul Americano que alojó  a Manuelita, quedaba en este sector. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa en donde se ha colocado la efigie es la misma que fotografió en 1922 don Pedro Montero  a pedido del doctor Julio Villegas, Cónsul de Colombia en el Perú por encargo del Plenipotenciario doctor Fabio Lozano Torrijos. En la ubicación precisa colaboró don Francisco López  un “caballero de elevada figuración social de la localidad”. “Se trata de una casa rústica de cañas y barro, con un techo pajizo….en 1922  -anota  Evaristo san Cristóbal- “se encuentra bastante deteriorada y maltrecha” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma, en efecto, se encuentra en el Zanjón y según el diligente  doctor Villegas, quien ejerció el Ministerio Público por espacio de 17 años, la modesta residencia de Manuelita es propiedad de doña Tomasa Agurto de Vásquez madre de las señoras Felixar Vásquez de Artadi, Ventura Vásquez de Pérez y Tomasa Vásquez de Rentaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En carta dirigida al General Juan José Flores el 30 de enero de 1842 Manuela escribe lo siguiente: “…estoy miserable como jamás lo creía y a veces me dan ganas de darme un balazo…”. Quienes piensan que Manuelita estaba cruzada de brazos se quedarán  turulatos con su agudeza para abordar temas políticos que con el seudónimo de María de los Ángeles Calderón comunicaba a don Ángel Calderón, su compadre, el general Juan José Flores. Y resulta cursi imaginar a una mujer inteligentísima. Lo eran también sus negras como la Juana Rosa que sabía leer y escribir. Desentendida de la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas de Manuela Saénz a Flores  que se conservan corren entre 1837 a 1846. En el Expediente judicial de declaración de pobreza de fecha 29 de noviembre de 1847 y en el poder que otorga a su abogado Cayetano Freyre, documento que existe en el Archivo General de la Nación, éste declara: “mi representada reside en Paita en el estado más miserable de pobreza, sin tener de qué vivir y habitando una desdichada buhardilla, incrustada en la miseria…”. Más adelanta detalla lo siguiente:” Si doña Manuela tuviese propiedad suya, no se encontraría hoy en Paita, viviendo en una buhardilla miserable, tirada en una hamaca sin poder moverse por tener dislocado un hueso del cuadril; no tendría necesidad de ser alimentada y vestida a expensas de la piedad de sus amigos; porque esta humillación no la soporta la persona que tiene de que subsistir, ni menos la toleraría mi representada en su extrema delicadeza; ni tampoco habrían personas que le prestasen sus auxilios en semejante caso…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para confirmar el estado de pobreza de Manuela Sáenz dieron su testimonio el Diputado Eugenio Raygada, Manuel Mujíca, el cónsul Alejandro Rudens Jun  quien daba a Manuela trabajos de traducción del inglés al español, el coronel don Cipriano Delgado encargado de la Gobernación de Piura. Rudens, declara en autos, que: “el declarante por más de cinco años le ha ministrado el alimento para su subsistencia. Que eso es público y notorio en aquel lugar, pues otras personas animadas también del mismo espíritu caritativo, la auxilian con otras cosas necesarias para conservar su existencia…”. En los momentos más duros Manuelita fue huésped  de Rudens.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Sáenz era comadre de Tadea Castillo  casada con José María Orejuela. Doña Manuel Sáenz fue madrina de Simón Francisco (1838), de Manuela de la Circuncisión (1841), de Paula (1843) y Alejandro de la Natividad (1845). Doña Tadea era conocida en Paita como “La Morito” con el mismo sobrenombre se llamaba a su hija Paula quien entrevistada en 1922 por Luis Alberto Sánchez indicó que la casa en la que vivió su madrina era la que ocupaba la tienda del chino Ricardo Wong. Esta información la confirme del propio LAS. Lo cierto es que Manuelita rodó por la escalera del altillo en que vivía y no volvió a caminar. Por este motivo mudó de morada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se postró en una hamaca. Así la encontró en 1856, el año de su muerte, Ricardo Palma:”…mi cicerone  se detuvo a la puerta de una casita de humilde apariencia. (no habla Palma que es muy minucioso de subir escaleras). Los muebles de la sala no desdecían en pobreza. Un ancho sillón de cuero con rodaje y manizuela, y vecino a éste un escaño de roble con cojines forrados en lienzo; gran mesa cuadrada al centro; una docena de silletas de estera, de las que algunas pedían inmediato reemplazo; en un extremo, un tosco armario con platos y útiles de comedor, y en el opuesto una cómoda hamaca de Guayaquil”. Aquí murió Manuelita el 23 de noviembre de 1856.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-988616359787188873?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/988616359787188873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=988616359787188873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/988616359787188873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/988616359787188873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/10/donde-vivio-manuelita-saenz.html' title='&lt;strong&gt;¿DONDE VIVIO MANUELITA SAENZ?&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SuRS_-IBBtI/AAAAAAAABPQ/5Bsp0c1rFNc/s72-c/025.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-2159733999185705755</id><published>2009-08-24T05:22:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T05:37:48.368-07:00</updated><title type='text'>UN PASILLO PARA MANUELITA SAENZ</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SpKJOgSu9fI/AAAAAAAABJg/oRYHlqFu6V0/s1600-h/P8030031.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SpKJOgSu9fI/AAAAAAAABJg/oRYHlqFu6V0/s400/P8030031.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373508187686106610" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos amigos:&lt;br /&gt;Pongámosle algo de feliz nostalgia a la vida. Ahí les va el lindo pasillo que compuso Giovanni Mera sobre una letra mía, interpretado por el grupo Camino y Canto. Se estrenó anoche en la Casa de la Música, durante la velada de homenaje al Bicentenario que organizó la Empresa Eléctrica Quito S. A.&lt;br /&gt;Reciban un triple abrazo de&lt;br /&gt;Jorge&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MANUELA, GENERALA (ECUADOR)      Pasillo&lt;br /&gt;Jorge Núñez Sánchez&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ahora estás, generala, de nuevo entre nosotros,&lt;br /&gt;de regreso a la tierra donde naciste un día,&lt;br /&gt;con tu imagen completa, rescatada de olvidos&lt;br /&gt;y limpia de la escoria de vil habladuría.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Vas enhiesta y cabalgas sobre briosos potros,&lt;br /&gt;luciendo sobre el hombro tu nueva nombradía&lt;br /&gt;y traes un mensaje de luces y de fuegos&lt;br /&gt;a las gentes sencillas de tu América altiva.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los de hoy te admiramos como antaño los otros&lt;br /&gt;que alabaron tu fuerza, tu empuje, tu osadía,&lt;br /&gt;tu belleza criolla y tu palabra viva.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Déjanos, Manuelita, tenerte entre nosotros,&lt;br /&gt;nombrarte lideresa de nuestra rebeldía&lt;br /&gt;y tenerte en tu Quito para siempre cautiva.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-2159733999185705755?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/2159733999185705755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=2159733999185705755' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/2159733999185705755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/2159733999185705755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/08/un-pasillo-para-manuelita-saenz.html' title='&lt;strong&gt;UN PASILLO PARA MANUELITA SAENZ&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SpKJOgSu9fI/AAAAAAAABJg/oRYHlqFu6V0/s72-c/P8030031.JPG' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-361083812979710135</id><published>2009-03-18T02:28:00.000-07:00</published><updated>2009-03-18T02:45:23.488-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/ScDCQQtl-aI/AAAAAAAAA9Q/8zJ-5Q1-SGs/s1600-h/JORGE+NU%C3%91EZ+SANCHEZ.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 203px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/ScDCQQtl-aI/AAAAAAAAA9Q/8zJ-5Q1-SGs/s400/JORGE+NU%C3%91EZ+SANCHEZ.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314461144917080482" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CORREO DESDE QUITO (ECUADOR)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quito, 14 de marzo del 2009.-&lt;/strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escritor Miguel Godos Curay&lt;br /&gt;Paita, Perú.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admirado compatriota:&lt;br /&gt;Soy el historiador ecuatoriano Jorge Núñez Sánchez. Navegando por la red me he encontrado con su formidable artículo titulado "¡SEÑOR DECANO NO SOMOS PUTAS!". Me parece una noble y sentida vindicación de Manuela Sáenz y de las mujeres de América Latina, siempre expuestas a los embates de los brutos y misóginos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha encantado su estilo de escritor y polemista. Creo estar leyendo a don Juan Montalvo, justamente exaltado en su temple de combatiente de la pluma por el maestro Otto Morales Benítez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo felicito y le agradezco como hombre, como ser humano y como latinoamericano, por esta valiente vindicación de la mujer y de Manuela, símbolo de la feminidad combatiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por favor, acepte mi mano de amigo y téngame entre los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Núñez Sánchez&lt;/strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-361083812979710135?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/361083812979710135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=361083812979710135' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/361083812979710135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/361083812979710135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/03/correo-desde-quito-ecuador-quito-14-de.html' title=''/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/ScDCQQtl-aI/AAAAAAAAA9Q/8zJ-5Q1-SGs/s72-c/JORGE+NU%C3%91EZ+SANCHEZ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-7196500462156684186</id><published>2009-03-11T01:35:00.000-07:00</published><updated>2009-03-11T01:45:08.292-07:00</updated><title type='text'>RELACION DE LA MUERTE DE DON SIMON RODRIGUEZ</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Sbd5Nilt8sI/AAAAAAAAA9A/poe1p_pjREc/s1600-h/RODRIGUEZ.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Sbd5Nilt8sI/AAAAAAAAA9A/poe1p_pjREc/s400/RODRIGUEZ.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5311847559037055682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;POR CAMILO GOMEZ, TESTIGO PRESENCIAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Publicada en El Grito del Pueblo, Guayaquil, jueves 4 de agosto de 1898, con el título:"Dos retratos del natural").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sr. Director de "El Grito del Pueblo":&lt;br /&gt;Latacunga, Julio.-En esta ciudad posee el señor José María Batallas dos retratos al óleo, uno del Libertador Simón Bolívar, y otro de su ayo don Simón Rodríguez, que se reputan tomados directamente de los personajes que representan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron encontrados entre los trastos de don Simón Rodríguez que existían en la vecina parroquia de San Felipe, donde aquel residió algún tiempo, y se deduce que si alguien debiera tener el retrato verdadero de Bolívar era su ayo. Van a ser estos lienzos exhibidos con una información fidedigna por el señor Batallas en la Exposición Nacional que se proyecta organizar en Quito. El de Bolívar que está algo deteriorado es de medio cuerpo. Tiene bigote, lo que no pasa en ninguno de sus retratos, en que se le presenta afeitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de don Simón Rodríguez es de parecido completo según lo atestigua el señor Camilo Gómez, natural de ésta, que lo acompañó por mucho tiempo y a quien aquél consideraba como hijo adoptivo. Refiere éste un interesante episodio de la vida del célebre ayo del Libertador. Cuando al señor Gómez se le enseñó el retrato de don Simón Rodríguez, manifestó su admiración, exclamando: "Sólo le falta hablar". y hizo la siguiente narración de cómo lo conoció y de sus últimos momentos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Don Simón, dijo, residió en esta ciudad algún tiempo; para vivir daba lecciones de primeras letras a las hijas de una señora Viteri. Lo acompañaba José Rodríguez, a quien quería como a hijo y lo llamaba por el nombre de Cocho. Trabé relaciones de amistad con este joven que era de mi misma edad y con él visitaba la casa de don Simón, el que pronto me consagró especial cariño.&lt;br /&gt;Al poco tiempo de conocernos se dirigió don Simón a Guayaquil con su hijo, y los seguí dos meses después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa ciudad celebró un contrato con un señor Zegarra para refinar esperma, empresa que fracasó. Acosado por las exigencias de Zegarra para que le devolviera el dinero con que lo habilitara, don Simón Rodríguez resolvió dirigirse al departamento de Lambayeque, en el Perú, llamado por un caballero para que implantara no sé que negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin esperar embarcación a propósito, nos embarcamos en una balsa de sechuras que se hallaba en la vía. Fuímos arrastrados por corrientes contrarias a causa de un temporal, y sólo mes y medio después pudimos arribar a una caleta de pescadores, que creo se llama Cabo Blanco, habiendo sufrido hambre y sed, pues se nos acabaron los víveres y el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Simón se encontraba grave. José se trasbordó a una chata y sin decirnos nada nos dejó abandonados. Saltamos a tierra sin recursos; todo el equipaje de don Simón se reducía a dos cajones con libros y manuscritos. Tres semanas permanecimos en la choza de unos indios pescadores, los que al fin me dijeron que no podían continuar manteniéndonos y que don Simón tenía una enfermedad que podía contagiarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logré convencerlos de que era hombre importante aquel viejo enfermo y que podría reportarlos alguna utilidad, si me acompañaban hasta algún pueblo cercano. Accedieron y me llevaron a Amotape cerca de Paita. Me dirigí a casa del cura y le impuse de lo que pasaba. Después de algunas dificultades me proporcionó dos caballos y diez pesos: Regresé con los indios a Cabo Blanco. Hice montar a don Simón y lo conduje a Amotape. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la entrada del pueblo ví con gran sorpresa presentarse algunos hombres, que nos salieron al encuentro y nos detuvieron diciéndonos que tenían orden del cura para llevamos a su quinta que estaba cerca.Tomamos ese camino y llegamos a la casa de la quinta en la que no había más que una habitación, con una silla vieja y en el rincón un poyo de barro en el que acosté a don Simón. El cura no volvió a acordarse de nosotros, y nos faltaba todo. Ignoraba yo la causa de este abandono. Todos los días iba al pueblo a buscar el alimento para don Simón, que era preparado por una señora caritativa. Me dijo entonces ésta, que el cura había prohibido la entrada al pueblo a don Simón y prohibido que lo visitaran los habitantes porque había descubierto que era un hereje. Todo el mundo temía aproximarse a la quinta; y esquivaban hasta tener trato alguno conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aislado y sin medios de asistencia sufría lenta agonía el enfermo, hasta que las señoras Gómez, hermanas del señor Manuel Gómez de la Torre, que por entonces estaban tomando baños en la Brea, vinierona visitarlo acompañadas de dos padres jesuítas.&lt;br /&gt;Don Simón que estaba acostado los miró con profunda indiferencia y se volvió del lado contrario, sin dirigirles la palabra. Pasaron algunos días y me sorprendió una mañana don Simón diciéndome que fuera a llamar al cura. Me dirigí a casa de éste, y fuí mal recibido; el cura me contestó que no quería ver a un protestante. Insistí, manifestándole que deseaba confesarse el enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces convino en acompañarme. Don Simón tan luego lo vió entrar se incorporó en la cámara, se sentó, hizo que el cura se acomodara en la única silla que había y comenzó a hablarle, algo así como una disertación materialista.El cura quedó estupefacto y apenas tenía ánimo para pronunciar algunas palabras tratando de interrumpirlo. Era yo muy joven y no comprendía el alcance de 10 que decía don Simón, sólo recuerdo que manifestaba al cura que no tenía más religión que la que había jurado en el Monte Sacro con su discípulo. Volviéndose hacia mí, díjome que saliera. La conferencia fue larga. Cuando salió el cura iba más tranquilo y más complacido de lo que estaba al venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 11 de la noche del día siguiente comenzó la agonía de don Simón Rodríguez; a intervalos exclama: ¡Ay mi alma! Espiró y permanecí cerca del cadáver hasta la madrugada. Me dirigí al pueblo a participar lo ocurrido al cura, el que me trató rudamente por despertado tan temprano. Una señora que me vió salir llorando, se acercó a consolarme y me aconsejó que escribiera al cónsul de Colombia en Paita; lo que hice inmediatamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibí al día siguiente la contestación firmada por el señor Emilio Escobar, que encargaba se hiciera el entierro a su costa. El cura entonces sufragó los gastos y aun ordenó que se colocara el cadáver en un nicho que existía en el cementerio.&lt;br /&gt;Además, tal vez por orden del cónsul, me proporcionó un vestido de paño y diez pesos. Cuando me proponía dejar el pueblo se presentó Cocho y acompañado de éste nos dirigimos a Paitá, llevando los dos cajones de libros de don Simón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese puerto encontramos a los ecuatorianos señores &lt;strong&gt;García Moreno, Rafael Carvajal, José María Cárdenas &lt;/strong&gt;y otros emigrados, a los que referí la muerte de don Simón Rodríguez. García Moreno tomó de entre los papeles contenidos en el cajón una carta de Bolívar a su maestro. Protegido por aquellos caballeros y con recomendaciones de la señora &lt;strong&gt;Manuela Sáenz&lt;/strong&gt;, partí para Panamá, pues creía que yo era hijo de don Simón y tanto ella como los emigrados no me trataban por mi apellido sino por el de Rodríguez. Tal es la relación que nos ha hecho el señor Camilo Gómez.Le preguntamos si recordaba el año de esos sucesos; y nos dijo que creía fuese el 56 o el 58. El señor Gómez es un anciano formal y honrado y que está en pleno uso de sus facultades. El Corresponsal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;strong&gt; Cuando muere Don Simón Rodríguez en Amotape, Manuelita Sáenz se encontraba en Paita.Según el testimonio de Camilo Gómez doña Manuel le auxilió y facilitó el viaje a Panamá.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-7196500462156684186?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/7196500462156684186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=7196500462156684186' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/7196500462156684186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/7196500462156684186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/03/relacion-de-la-muerte-de-don-simon.html' title='&lt;strong&gt;RELACION DE LA MUERTE DE DON SIMON RODRIGUEZ&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Sbd5Nilt8sI/AAAAAAAAA9A/poe1p_pjREc/s72-c/RODRIGUEZ.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-3756594336077914844</id><published>2009-01-18T00:15:00.000-08:00</published><updated>2009-01-18T00:31:25.513-08:00</updated><title type='text'>VIAJE AL PUEBLO EN DONDE MURIÓ "LA LIBERTADORA" </title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmgp9hHUI/AAAAAAAAA5k/VHMp0Mcc-CA/s1600-h/manueli.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 172px; height: 255px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmgp9hHUI/AAAAAAAAA5k/VHMp0Mcc-CA/s400/manueli.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292545960807832898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmUPvcloI/AAAAAAAAA5c/uZzHoqwFEY4/s1600-h/DSC04865.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 220px; height: 165px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmUPvcloI/AAAAAAAAA5c/uZzHoqwFEY4/s400/DSC04865.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292545747611063938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmHf8hb5I/AAAAAAAAA5U/MQjQMK0IvL0/s1600-h/375865972_53de1153dd.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmHf8hb5I/AAAAAAAAA5U/MQjQMK0IvL0/s400/375865972_53de1153dd.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292545528622575506" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLl9yh44OI/AAAAAAAAA5M/DjStamCJ8zA/s1600-h/bolivar_5.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 335px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLl9yh44OI/AAAAAAAAA5M/DjStamCJ8zA/s400/bolivar_5.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292545361812447458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Alfredo Molano Bravo / &lt;br /&gt;Especial para El Espectador ( Bogotá,Jueves, 20 de abril de 2006)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;« Hoy se recuerda más como una amante de Bolívar que como una patriota que luchó hombro a hombro con los soldados en las batallas de Junín y Ayacucho, y que fue nombrada por Sucre en el campo de batalla Coronel de los ejércitos patriotas » &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA OTRA MANUELA &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Piura es la puerta de Paita. Allí, algo de desierto comienza a respirarse, de ese desierto que rodea por el norte, por el sur y por el poniente al Perú, un país que Bolívar ambicionó pero nunca amó. Piura es una pequeña ciudad cercana a la frontera con Ecuador y que gira más en torno de Guayaquil que de Lima. Es el reino del  trupillo, un árbol de hojas pequeñas y graciosas, rejudo y espinoso, que da unas vainas largas y olorosas como habichuelas. Nuestra Guajira está llena de ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es fácil llegar a Paita; el único bus que viaja, sale a las 6 de la mañana y regresa a las 5 de la tarde. Total, hay que  ingeniárselas para llegar a ese puerto del Pacífico, donde murió Manuela Sáenz el 26 de septiembre de 1856, a los 48 años, casi a la  misma edad que Bolívar. El paisaje que hoy se ve no debe ser muy diferente al que se veía a mediados del siglo XIX, si no fuera por las bolsas plásticas que,  arrastradas por el viento, terminan atrapadas en cualquier trupillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una región plana, monótona y polvorienta. Por trechos hay cabras que cuida un pastor melancólico y sediento. Pero Paita misma tiene un mar azul, y una bahía abrigada que de tarde en tarde es cubierta  por una neblina inoportuna y densa. Es el principal puerto del Perú en el Pacífico. Hoy es un pueblo de dos pisos. Arriba está la zona franca repleta de contenedores en fila, fábricas de hielo y varias  empacadoras de pescado y de mariscos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están construyendo una enorme catedral en cemento armado, gris como  el desierto y fea como un búnker. Guarda una estatua en madera de la  Virgen de la Merced,venerada por tener una herida en el cuello  hecha por un pirata ingles, que la botó al mar dándola por destruida. Tres días después, como cualquier cadáver, el mar la  devolvió a la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el piso de abajo hay un muelle largo, un pequeño depósito y unas grúas. A todo lo largo de la costa pululan las ventas de pescado  frito. Todo huele a aceite rancio. La pobreza se arrastra por el  muelle. Sobrevive el edificio de la aduana,construido a fines del siglo XVIII . Tiene tres pisos y un mirador que vigila la bahía y que se  cae a pedazos. Los vendedores de lotería, los tramitadores de  aduana, los negociantes de sandía, colorada y fresca, lo han hecho su sede. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al frente hay una iglesia, llamada hoy la Antigua Iglesia de la Merced. Construida a principios del siglo XIX, vive cerrada, salvo los  domingos. A su lado hay otra iglesia, más vieja, siempre cerrada. En  el campanario revolotean golondrinas; en el altar de madera pululan las ratas. No se sabe si Manuela tuvo oficios fúnebres, porque murió  siendo una hereje y, además, de difteria, una fiebre infecciosa temida en los puertos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA CASA DE MANUELITA &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La casa de la Bella Insepulta, como la llamó Pablo Neruda, pasa desapercibida para quien no la busca. Y aun para el que la busca.  Nadie da razón de ella. La rodea un secreto, un sigilo que se esconde o que se goza. Manuela Sáenz sigue siendo una desaparecida. Alguien siempre traiciona y señala desde lejos la calle, y en la  calle, al disimulo, la casa. No queda al nivel de las otras casas. Tiene un corredor corto con  barandas. Está construida en adobe y hoy tiene techo de zinc oxidado. Está pintada con cal de un ocre desteñido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una placa conmemorativa. Para entrar hay que golpear la puerta de madera, y  hacerlo con insistencia y vigor, porque se debe superar el volumen  de la telenovela de turno. Una muchacha medio aperezada me abre la puerta y, sin mediar palabra, me ofrece un folleto de dos soles con  la estampa de Manuela. Es todo, quisiera decirme, pero yo empujo con la rodilla la puerta y  le pregunto: ¿Aquí vivió ella? ¿Dónde dormía? ¿Dónde dormían  Jonathás y Nathan? ¿Dónde comía? ¿Dónde murió? ¿Qué fue lo último que vio? La muchacha me mira como a un invasor. Pero nada me responde. ¿Murió en una cama o en la silla de ruedas? La televisión  seguía sonando a grito herido. La miré a los ojos: Oye, dime, ¿dónde  colgaba la hamaca? "Ahí —me contestó— señalándome una argolla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ángulo opuesto estaba la otra argolla. Es el único resto de  Manuela. En su diario, un día de nostalgia escribió: "Estoy sentada  frente a la hamaca, que está quieta como si esperara a su dueño. El  aire también esta quieto; esta tarde es sorda".  En la sala hay una mesa de plástico blanca con asientos, también de  plástico; un espejo redondo que alguna vez fue tocador, un sofá &lt;br /&gt;desvencijado, una mesita alta llena de revistas de modas. Atrás hay dos alcobas con tres camas, un armario y las fotos de santos, tías,  abuelos, parientes de la familia Godos, quien habita hoy la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay  una ilustración enmarcada que alguna vez fue portada de una revista con un dibujo de Manuela Sáenz, "Caballeresa de la Orden del Sol". El general San Martín, a quien en Perú se honra más que a Bolívar, la condecoró con esa orden a instancias de Rosa Campuzano, su amiga íntima y querida del Protector. Quizás haya un baño y una cocina en un patio de atrás. Frente hay un parque de esquina con un busto de  Bolívar de espaldas a la casa donde su amante vivía. "Doña Manuela  nunca —me explica la muchacha— perdió la esperanza de que Bolívar &lt;br /&gt;volviera y de que la muerte de él fuera un embuste. Vivió mirando al puerto. Era mujer muy valiente, se transformaba en hombre para  proteger al Libertador". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita, como la llama el pueblo, es una de las figuras más atractivas de la independencia americana. Hoy se recuerda más como  una amante de Bolívar que como una patriota que luchó hombro a hombro con los soldados en las batallas de Junín y Ayacucho, y que  fue nombrada por Sucre en el campo de batalla Coronel de los ejércitos patriotas. Fue una de las tantas juanas, de esas mujeres que andaban detrás de las tropas y que combatían al lado de sus hombres. Llevaban la peor parte: alimentar a sus maridos, curarlos  cuando eran heridos y enterrarlos cuando morían. &lt;br /&gt;Las relaciones de  Bolívar con Manuela fueron apasionadas. Mucho se ha escrito sobre ellas. En la última carta conocida, Bolívar la llamaba: "En mí sólo hay  despojos de un hombre que sólo se reanimará si tú vienes. Ven para  estar juntos. Ven, te ruego". Pero ella no alcanzó a llegar a Santa  Marta. La noticia de la muerte del Libertador la detuvo en Guaduas. Vivió cuatro años más en Bogotá, vigilada y asediada por el  gobierno. Optó por exiliarse en Jamaica, como el Bolívar de 1813 y  bajo los auspicios de la misma persona, Maxwell Hyslop. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperada entre la pobreza y la soledad, volvió al Quito que adoraba y donde poseía una gran hacienda en litigio. Aún vivía su marido James  Thorne, a quien ella había abandonado cuando Bolívar pasó victorioso por Lima. El gobierno de Vicente Rocafuerte la expulsó del Ecuador y así, llegó con sus dos esclavas a Paita. Había dejado en Bogotá un  baúl lleno de cartas que se cruzaron con Bolívar, y que sólo unos  días antes de su muerte logró trastear a Paita. La vida de Manuela en Paita fue muy dura. Fue un exilio. La pensión  que le correspondía como oficial del ejército le había sido suspendida por Santander, y sus bienes en Ecuador confiscados por el gobierno. Vivió asediada por la pobreza y la soledad. "No tengo a  nadie. Estoy sola y en el olvido. Desterrada en cuerpo y alma, envilecida por la desgracia de tener que depender de mis deudores que no pagan nunca". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se rebuscaba con dignidad en lo que podía: amarrando tabaco, haciendo postres de cidra y limón, tejiendo carpetitas. En 1840 "vino a visitarme el señor José Garbaldi, muy puesto aunque un poco enfermo… Jonathás y yo —escribe con picardía— no tuvimos reparo en desvestir a este señor y aplicarle ungüentos en la espalda". Por  Paita pasó en 1845 Herman Melville, quien andaba recogiendo información sobre la vida de las ballenas para su novela Moby Dick; &lt;br /&gt;seguramente lo conoció, porque Manuela mandaba todos los días a Jonathás a mirar quién había llegado al puerto. En febrero del 1854  la visitó el maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, según ella "el  creador de sus desgracias". Fue un encuentro desbordante de alegría al comienzo, que terminó en un abismo. "Hablamos y discutimos, pues defiende a Santander". El viejo se despidió un tanto amargado, diciéndole: "Dos soledades, Manuela, no se hacen compañía". No volvieron a verse. Ricardo Palma, autor de Tradiciones peruanas, la visitó poco antes de su muerte. La encontró en "un sillón de ruedas… abundante en carnes… vestía pobremente… los ojos negros animadísimos en los que parecía reconcentrado el fuego que aún le quedaba".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años después, el general Antonio de la Guerra escribía el 28 de diciembre a su esposa: El 23 pasado a las seis de la tarde dejó de existir nuestra amiga doña Manuela Sáenz... Luego de ser enterrada en el cementerio local, se dispuso de sus bienes sin que hubiera motivo de recato de las autoridades, procediendo a cercar los linderos de su  casa y a quemar todo… (para evitar el contagio) con la abominable e infernal enfermedad de la garganta", la difteria. El baúl con la mayoría de las cartas de Bolívar —"ese señor que me forzó a seguir  viviéndolo"— se quemó también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;EL PUEBLO DE PAITA &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No muy lejos de la casa de Manuela, en un alto, está el cementerio, reinaugurado por un alcalde en 1911. Tiene dos zonas. Una nueva, de galerías y muertos ordenados. El fenómeno llamado el Niño, en 1993  destrozó algunas y muchos esqueletos permanecen al aire. Cuando entré, los deudos de un tal Buenaventura, muerto dos años atrás, le daban una serenata de cumpleaños. Un trío cantaba y los asistentes  aplaudían. La viuda lloraba. La zona antigua tiene las tumbas en el piso. Una cruz si eran católicos o una tabla si eran protestantes o  desconocidos señala el sitio del muerto. La que dicen que es de Manuelita, tiene su nombre y unas flores azules de plástico. Yo le llevaba un floripondio amarillo que corté a la entrada del cementerio, lo puse en la cruz y volví a rezar con Neruda: "Adiós,  Manuela Sáenz, contrabandista pura, guerrillera, tal vez tu amor ha indemnizado la seca soledad y la noche vacía". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Paita salí para Amotape, el pueblito donde murió Simón Rodríguez No está muy lejos de Paita. Se atraviesa un trecho del desierto, se llega a un puente medio caído que rompió el mismo Niño del 93 y que aún no ha sido reparado. El río al reclamar siempre su lecho ha hecho una zona fértil que interrumpe la aridez. Se cultiva maíz, arroz y algodón. La mayoría de estas tierras, hoy en poder de pequeños campesinos, hacían parte de la famosa hacienda de Casas &lt;br /&gt;Grandes que el general Velasco Alvarado le expropió a una familia alemana y repartió entre parceleros que el gobierno organizó en  cooperativa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 95 el Congreso emitió una ley que autorizaba la  asociación de campesinos de las cooperativas rurales y transformarse en sociedades anónimas. Hoy los inversionistas están comprando parcelas y reconstituyendo las antiguas haciendas. Al fondo del valle está el pueblo. Cuatro cuadras de largo por cinco &lt;br /&gt;de ancho. Una gran iglesia con altozano, la casa consistorial, tres chicherías y 50 casas que mueren de calor y hastío. A las tres de la  tarde, cuando llegamos, no se movía la hoja de un árbol. El viento  no pasa por Amotape. A dos cuadras de la plaza principal, llamada de Armas en Perú, está la casa donde murió Simón Rodríguez o Samuel Robinsón o "el diablo en andas", a decir de Manuelita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño que me llevó me explicó por el camino como para evitarme una  sorpresa: "¡Pero él ya no vive ahí!". Dónde, le pregunté. Él murió, me respondió con disimulo, y cayó en un silencio ceremonioso de  donde salió para agradecerme la moneda que le ofrecí. Es una casa azul de paja que tiene dos habitaciones. En una, a la entrada, hay dos camastros y un arrume de maíz medio gorgojeado. En  la otra, un colchón cubierto con un mosquitero. Es triste. Ni una  placa, ni una referencia. Como tragado por el tiempo. Al salir ví las argollas donde el viejo debió colgar, como Manuelita, una hamaca para rumiar recuerdos. Simón vivía de una humilde pensión que Bolívar le había dado y que, es previsible, poco o nada le llegaba a  un pueblo que a duras penas hoy se sabe dónde queda. Lo enterraron en el suelo de la iglesia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sacristán actual, en cuanto nos vio interesados en el ilustre cadáver, no dijo con gran sigilo: "Si ustedes nada dicen, les voy a mostrar a don Simón". Nos llevó detrás del altar mayor. En un rincón había un cajón de madera. La tapa  estaba asegurada con unos baldosines rojos. Quitó uno por uno, insistiendo en que nada diríamos, "bajo juramento de personas creyentes", remató al levantar la tapa. Tenía un esqueleto completo  y casi bien conservado. Y ¿cómo sabe —le pregunté— que es el de don  Simón? Porque lo desenterramos del mismo sitio donde lo metieron. Pero podía ser otro, argumenté. "No —dijo—, no. Yo mismo traje un retrato de él, lo puse a su lado y eran igualitos, igualitos. Don Simón era menudito y tenía el cabello muy largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo desarregló la gente que quería tocarlo y por limpiarle los ojitos y la boquita, lo destrozó, Pero fue por eso, no por hacerle daño". Me sentí muy conmovido por el privilegio de conocer en persona la  momia de quien acompañara al Libertador en el Monte Sacro. "Simón — dicen que dijo Bolívar—: juro libertar a América de esos vergajos". Fue Rodríguez al decir de Manuela quien le metió tantas ideas en la  cabeza al Libertador y a quien hace responsable, por tanto, de sus  desgracias. A la salida de la iglesia un hombre viejo nos dijo: "Simón fue robado de aquí y sus restos están en Caracas. Chávez mandó a una antropóloga forense y estableció que el cadáver que ustedes vieron es de una mujer fallecida a los 50 años, hace un siglo".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-3756594336077914844?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/3756594336077914844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=3756594336077914844' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/3756594336077914844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/3756594336077914844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2009/01/viaje-al-pueblo-en-donde-muri-la.html' title='&lt;strong&gt;VIAJE AL PUEBLO EN DONDE MURIÓ &quot;LA LIBERTADORA&quot; &lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SXLmgp9hHUI/AAAAAAAAA5k/VHMp0Mcc-CA/s72-c/manueli.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-8648941598672945570</id><published>2008-08-14T21:43:00.000-07:00</published><updated>2008-08-14T21:50:04.392-07:00</updated><title type='text'>¡GENERALA MANUELA SAENZ: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SKUK5I1XR0I/AAAAAAAAAic/ppMWs93LMfg/s1600-h/CORREA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SKUK5I1XR0I/AAAAAAAAAic/ppMWs93LMfg/s400/CORREA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5234602118628198210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Rafael Correa Delgado&lt;br /&gt;Presidente de la República del Ecuador&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;*Discurso pronunciado en el 185º aniversario de la Batalla de Pichincha (24.5.1822)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los primeros días del gobierno de la Revolución Ciudadana iniciamos una especie de balance y reparación de lo que el Neoliberalismo había producido con su ignominiosa prepotencia, salvajismo e insensibilidad. El 15 de enero dijimos: que a nadie le quepa duda, nuestro gobierno será bolivariano y alfarista. Hoy, 24 de mayo, al conmemorar 185 años de la Batalla de Pichincha, empezamos a ajustar cuentas con la Historia. El nombre de Manuela Sáenz fue escondido, vilipendiado, olvidado por décadas y décadas. Las cartas íntimas, diarios y documentos fueron ocultados por más de 130 años. Para muchos, no cabía ensalzar la figura de quien les parecía más concubina y adúltera que la expresión más pura de la revolución, el coraje, la independencia y el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa Manuelita Sáenz Aizpuru, que padeció la lacra social de ser hija ilegítima; entregada, de acuerdo a las convenciones de la época al Monasterio de Santa Catalina, huérfana de madre, logró ganar el cariño de su madrastra y el amor de su padre, Simón Sáenz. Los retratos de su niñez la pintan jugando en el jardín, con ojos vivaces y escrutadores, suelta y embellecida por su espíritu insubordinado, como anticipando lo que sería una práctica de vida: el asombro, la valentía y la pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras su matrimonio, Manuela reside en Lima y en esa ciudad se inicia su cruzada libertaria. Influye para que el batallón realista Numancia rompa amarras con los conquistadores y forme parte de las filas patriotas. Su actitud conspiradora le valió el reconocimiento del General José de San Martín que la condecoró con la Orden de Caballeresa del Sol. Hizo amistad con la guayaquileña Rosita Campuzano, compañera de amor y de ideales de San Martín. De vuelta a Quito, y con los acontecimientos de la Batalla de Pichincha, Manuela se incorpora a la lucha al presentarse a colaborar con el ejército independentista. Participa en el auxilio de los heridos, y, tras la capitulación realista, traba amistad con el Mariscal Sucre. Conoce a Bolívar el 16 de junio de 1822, y se inicia uno de los más hermosos romances de nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En septiembre de 1823, Bolívar se encuentra en Lima y al enterarse de un motín en Quito, escribe a Manuela expresándole su preocupación y admiración por disolver "... con la intrepidez que te caracteriza, ese motín que atosigaba el orden legal establecido por la República..."; así mismo pide que se traslade de inmediato a Lima para hacerse cargo de la Secretaría de la Campaña Libertadora y de su archivo personal y ordena al Coronel O´Leary realizar los arreglos necesarios para la llegada de Manuela y su incorporación al Estado Mayor General con el grado de húsar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 9 de junio de 1824, Bolívar, desde el Cuartel General de Huaraz, invita a Manuela a marchar juntos hacia Junín. La respuesta de Manuela, fechada el 16 de Junio, revela su talante orgulloso y altivo: "...mi amado, las condiciones adversas que se presentan en el camino de la campaña que usted piensa realizar, no intimidan mi condición de mujer, por el contrario, yo las reto... ¡Qué piensa usted de mi! usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿O no?...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas cosas hizo Manuela por la liberación. Armó, junto a Bolívar, lo que ella llamó “una verdadera comisaría de guerra”. Recolectaba chatarra, confiscaba campanas, sacaba clavos de estaño de las bancas, todo para la fabricación de armamento. Fomentó la construcción de talleres para hilar lanas para los uniformes de la tropa. Bien podemos decir que nuestro programa Hilando el Desarrollo, tiene su patrona y madrina en la figura de Manuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de los consejos de Bolívar, y de las sugerencias a Sucre para que se encargue personalmente del cuidado de Manuela en los días de la Batalla de Ayacucho, ella contradice la orden de ponerse a resguardo, y la carta de Sucre a Bolívar es evidencia de la heroicidad de nuestra Manuela. Sucre escribe:"...incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores; organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos...; Doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta, por lo que ruego a Su Excelencia le otorgue el Grado de Coronel del Ejército Colombiano".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bolívar, entre feliz y orgulloso, comunica a Manuela su sorpresa de que "... mi orden de que te conservaras al margen de cualquier encuentro peligroso con el enemigo, no fuera cumplida, a más de tu desoída conducta, halaga y ennoblece la gloria del Ejército Colombiano, para el bien de la ´patria y, como ejemplo soberbio de la belleza, imponiéndose majestuosa sobre los Andes´. Mi estrategia me dio la consabida razón de que tu serías útil allí; mientras que yo recojo orgulloso para mi corazón, el estandarte de tu arrojo para nombrarte como se pide, Coronel del Ejército Colombiano".&lt;br /&gt;Tras la muerte del Libertador, y exiliada en Paita, Manuela recibe visitas de Garibaldi, Herman Melville, Simón Rodríguez, González Prada. Su lealtad al Libertador la acompañó hasta los terribles días en que una epidemia de difteria terminó con la existencia física de nuestra Manuela en noviembre de 1856.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo Neruda dedicó a Manuela la hermosa y triste elegía: La Insepulta de Paita, en la que dice, en este breve fragmento: Ésta fue la mujer herida. En la noche de los caminos tuvo por sueño una victoria, tuvo por abrazo el dolor, tuvo por amante una espada. Tú fuiste la libertad, Libertadora enamorada. Manuela, estás en el recuerdo de García Márquez, que al contar las últimas horas de Bolívar te describe: Fumaba una cachimba de marinero, se perfumaba con agua de verbena que era una loción de militares, se vestía de hombre y andaba entre soldados, pero su voz afónica seguía siendo buena para las penumbras del amor. Manuela: Eres la luz despierta de los tiempos oscuros. Eres nuestra compatriota y nuestro destino. Hoy eres memoria viva de la Libertad. Hoy eres el espejo en el que otras mujeres se miran y agigantan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gobierno de la Revolución Ciudadana, confeso en su adhesión a la figura de Manuela, se enorgullece en contar en su gabinete con mujeres patriotas que dirigen los destinos de sus ministerios con la mayor consagración y devoción por el pueblo ecuatoriano. Está con nosotros la memoria de Guadalupe Larriva, inolvidable compañera socialista. Los programas y proyectos del gobierno van dirigidos hacia la mujer, hacia su sobriedad y sabiduría en el manejo de recursos, hacia su condición de madres y protectoras del hogar. El mayor homenaje a Manuela se expresa en los proyectos para dotar de trabajo y salario digno a las madres solteras; en la protección a las mujeres que son víctimas de maltrato familiar y violencia doméstica; en dotar de condiciones de dignidad humana a las mujeres que padecen privación de su libertad; en la entrega de micro créditos para que las madres dirijan la economía y las pequeñas unidades de producción familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tributo a Manuela se manifiesta en la Campaña Nacional de Salud, Solidaridad y Responsabilidad Social, en el que las mujeres y madres son las coautoras del bienestar social; en la Comisión de la Verdad que esperamos informará, al fin, el paradero de los hijos desaparecidos a sus desesperadas madres; en la entrega del Bono de Vivienda; en el orgullo de las madres trabajadoras, con quienes tuvimos el privilegio de desfilar el Primero de Mayo. El reconocimiento a la memoria de Manuela se traduce en la mejora salarial de las madres y mujeres que realizan trabajo doméstico; en la malaventura de las madres que han sufrido por las fumigaciones y la desatención del Estado; en las madres Tagaeris y Taromenanis, y demás nacionalidades y pueblos, siempre oprimidos y postergados. Este es el mayor manifiesto a la memoria de Manuela: la consagración diaria y permanente a luchar por los desposeídos y por la reivindicación de la mujer, de Matilde Hidalgo, Manuela Cañizares, Manuela Espejo, Nela Martínez, Dolores Cacuango, Alba Calderón, y de todas las mujeres anónimas de nuestra historia pasada y presente.nadie va a frenar el ímpetu de la memoria.&lt;br /&gt;Ninguna conspiración vencerá a este pueblo que camina altivo hacia la libertad. Ningún complot podrá con la voluntad indómita de los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra sagrada. Ninguna conjura artificiosa y desleal volverá a someter al pueblo ecuatoriano.&lt;br /&gt;Ningún ardid podrá emboscar esta insurgencia y la decisión libre y soberana de amar nuestra propia historia, nuestros propios héroes, nuestra propia vida. Manuela Sáenz: Si ayer fuiste la luz morena del pichincha, húsar del estado mayor independentista, Caballeresa del Sol, Libertadora del Libertador, Coronela del Ejército Grancolombiano, Insepulta de Paita, hoy eres, y para siempre, Generala de la república del Ecuador.Eres todo eso, pero nunca será suficiente para tu estatura indomable, generosa y libertaria.&lt;br /&gt;¡Generala Manuela Sáenz!... ¡Hasta la victoria siempre!.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-8648941598672945570?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/8648941598672945570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=8648941598672945570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/8648941598672945570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/8648941598672945570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2008/08/generala-manuela-saenz-hasta-la.html' title='&lt;strong&gt;¡GENERALA MANUELA SAENZ: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SKUK5I1XR0I/AAAAAAAAAic/ppMWs93LMfg/s72-c/CORREA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-5780522724701334270</id><published>2008-05-15T23:27:00.000-07:00</published><updated>2008-12-08T13:49:29.838-08:00</updated><title type='text'>MANUELITA, SOL DE BOLÍVAR </title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SC0s73aUXKI/AAAAAAAAAaA/XvEH7RpLm3s/s1600-h/ms.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SC0s73aUXKI/AAAAAAAAAaA/XvEH7RpLm3s/s400/ms.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200862551681031330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por José Steinsleger.- (*)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caer la tarde del domingo 23 de noviembre de 1856, en la casa ubicada al final de la única calle del puerto ballenero de Paita (norte de Perú), un grupo de enmascarados cargó con el pesado cuerpo de la quiteña Manuela Sáenz, víctima mortal del violento microbio del ''bobbio" (difteria) diseminado por el cadáver de un marinero inglés. Mecido por la brisa del mar, el letrero colgado en el dintel de la casa (Tobacco. English Spoken), acompasó con sus chirridos el doblar del campanario parroquial. El carruaje partió con rumbo a la fosa común y los aullidos de Santander, Páez y Padilla retumbaron en los farallones de Paita. Así llamaba la doña a sus perros, con el nombre de los generales traidores a Bolívar. En quechua, Paita significa "lugar que está sólo en el desierto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días antes y después, la peste había acabado con Jonatás y Juana Rosa, fieles servidoras de la más lúcida heroína de la emancipación americana, y tan célebres como ella en su recorrido de victorias, penas y derrotas por los pueblos del Caribe y la Gran Colombia bolivariana. Para conocerla, evitemos la ingratitud masculina que cuenta la historia a su modo. En su Diario, la norteamericana Jeannette Hart evocó a Manuela en párrafo generoso, a pesar de haber sido ella misma una de las tantas seductoras del Libertador.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El viernes santo de 1825, Jeannette vio pasar a una mujer montada en un caballo blanco por una calle de Lima, y recuerda: ''Era bastante extraño ver a esta mujer en público sin estar cubierta por un velo. Con su cabeza descubierta podía apreciarse su cabello negro, recogido atrás en un gran moño. La dama me pareció extraordinariamente atractiva, aunque se notaba en ella una energía y consistencia masculina que aumentaba esa impresión de virilidad en aquel rostro enmarcado por dos grandes ojos negros. Sin necesidad de preguntar, me di cuenta de que aquella dama era la llamada cariñosamente Manuelita Sáenz."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita tenía entonces 30 años y era coronela del Estado Mayor de la Gran Colombia. En enero de 1822, por su cooperación en la causa republicana el general argentino José de San Martín la había condecorado con la Orden del Sol junto a otras mujeres, y por su rol en la batalla del Pichincha (Quito, 24 de mayo de 1822) y entrega revolucionaria en Lima, Bolívar la graduó de Húsar con carácter de Oficial Archivista. Pero luego de su participación en las decisivas batallas de Junín (en la que se luchó con arma blanca sin dispararse un solo tiro entre las tropas) y Ayacucho (agosto y diciembre de 1824) los indios, negros, mujeres del pueblo llano y las tropas de ocho ejércitos confederados empezaron a idolatrarla, tanto como le temían y odiaban los gobernantes criollos reacios a perder sus privilegios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Banquete de la Victoria (16 de diciembre de 1824), Manuela tomó asiento junto a Simón Bolívar en mesa compartida con el mariscal Antonio José de Sucre y el general José María Córdova, héroes de Ayacucho, todos los oficiales grancolombianos y el general chileno Bernardo O'Higgins en traje de civil. Noche de felicidad y de presagios, en la que el argentino Bernardo de Monteagudo murió apuñalado en momentos que trabajaba en el programa del Gran Congreso de las Naciones Americanas de Panamá (el frustrado Congreso Anfictiónico de 1825).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los patriarcas de los pueblos liberados, las incontenibles y desenfadadas carcajadas de Manuela sacaban de quicio. Mofa de la pompa y la solemnidad que años después alcanzaría al intrigante y ambicioso general Córdova, puesto en su sitio por el mandamás: ''Ella también es Libertadora, no por mi título, sino por su ya demostrada osadía y valor, sin que usted y otros puedan objetar tal cosa". Pesaba, sobre todos sus oficiales, la malhadada noche bogotana del 25 de septiembre de 1828, cuando con espada y pistola turca en manos Manuelita se enfrentó al grupo santanderista que había ingresado con propósitos criminales al Palacio de San Carlos, mientras Bolívar saltaba por una ventana para salvar su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indemne de todas las batallas, el Libertador salió maltrecho de una que sostuvo con la Libertadora. Bajo su almohada apareció un zarcillo de perlas y...... En diciembre de 1830, en su lecho de muerte de Santa Marta, Bolívar confesaría al coronel Perú de la Croix: "Me mordió fieramente las orejas y vientres, y casi me mutila. Pero tenía razón: yo había faltado a la fidelidad jurada y merecía el castigo". Durante días, mientras cicatrizaban los arañazos en el rostro, los amanuenses se disculparon con los visitantes: ''Su Excelencia padece una fuerte gripe..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precursora del "feminismo" sin proponérselo, Manuela Sáenz fue una mujer libre que hizo causa de la fidelidad al amado. A los 21 años, consintiendo al padre (Simón Sáenz) que amó a su madre (Joaquina Aizpuru, fallecida luego que la niña cumplió un año), y a la madrastra que supo ganarse como hija fuera del matrimonio (Juana María Del Campo), Manuelita aceptó un esposo de regalo: el adusto y rico comerciante James Thorne, inglés que se decía "doctor", la doblaba en edad y era más frío que los hielos del Chimborazo (1816). Pero en el Quito recoleto que había encendido las primeras llamas de la emancipación americana, la sociedad colonial continuaba sin novedad. Convento o matrimonio.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La "politización" de Manuela no fue improvisada. Nacida en el día de los Inocentes de 1795 (año de la muerte de Francisco Xavier Eugenio de Santa Cruz y Espejo, precursor de la independencia del Ecuador), la joven presenció desde el balcón de su casa, que miraba a la Plaza Grande, el descuartizamiento por caballos de los jefes patriotas sublevados en la fracasada revuelta de 1809. Horca, decapitación, colocación de cabezas en jaulas de hierro exhibidas en toda la ciudad y corazones arrancados de los cadáveres que por órdenes del virrey del Perú (Quito era Real Audiencia) iban a parar en una caldera que hervía en el centro de la plaza.&lt;br /&gt;Frente a esos horrores, las jóvenes de Quito imaginaban que cualquier hombre dispuesto a desafiarlos debía de ser un semidios. Y en las haciendas y salones de Quito, Manuelita oía que pronto llegaría a la ciudad ese hombre que en las campañas de Boyacá (Colombia, 1819) y Carabobo (Venezuela, 1821) había derrotado a los españoles, anunciando la república de la Gran Colombia. El 16 de junio de 1822, los cohetes de Quito engalanado anunciaron con vivas la llegada de Bolívar. Pero al ingresar en la Plaza Grande el Libertador tuvo que esquivar una corona de laurel y olivo adornada con cintas tricolores. Enojado, el Libertador alzó la mirada a un balcón y observó los pechos de una mujer que se tapaba el rostro con las manos, sin dejar de reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Risa que mudaba de expresión, cuando en el destierro de Paita comentaba a sus escasos visitantes la conducta de quienes la habían confinado allí, mientras el presidente de Ecuador Vicente Rocafuerte (liberal) escribía al general venezolano Juan José Flores (conservador): ''Las mujeres son las que fomentan el espíritu de anarquía en estos países. Las mujeres preciadas de buenas mozas y habituadas a las intrigas de gabinete son más perjudiciales que un ejército de conspiradores" (21 y 28 de octubre de 1835). Y a Francisco Paula de Santander, presidente de Colombia: ''Si la Manuela estuviera aquí, estaría esto ardiendo como Troya. Como es una verdadera loca, la he hecho salir de nuestro territorio, para no pasar por el dolor de hacerla fusilar" (11 de noviembre de 1835).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su viajes por América, el unificador de Italia Giuseppe Garibaldi desembarcó expresamente en Paita (1851) para saber de la epopeya bolivariana y platicar con ''la piú graciosa e gentile matrona c'hio abbia mai veduto" (la más graciosa y gentil matrona que hubiera visto hasta ahora). Diez años atrás, el joven marinero Hermann Melville había estado en Paita. En su diario, el autor de Moby Dick la evoca diciendo: ''Humanidad, recio ser, te admiro. No en el vencedor coronado de laureles, sino en el vencido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el apéndice del volumen número 3 de los 32 de Memorias escritos por el general bolivariano Daniel O'Leary (1800-54, volumen que fuera suprimido y sus ejemplares quemados, habiéndose salvado sólo tres), el irlandés recuerda que Manuelita fue presentada al General como ''la señora de Thorne". Incrédulo, Bolívar extendió la mano, y le dio un tímido beso mientras ella se mataba de risa. Simón tenía 39 años, ella 27, y tras bailar varias veces la contradanza La Vencedora, desaparecieron de la fiesta perdiéndose en la noche de Quito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El historiador colombiano Antonio Cacua Prada cuenta que, en común acuerdo con la heroína, el general venezolano Antonio de la Guerra (desterrado en Paita con su familia), dispuso que se cumplan las disposiciones sanitarias de emergencia: incineración de todas las pertenencias. Melancólicamente, De la Guerra apartó con el pie las cenizas y recogió el pedazo de una sola carta renegrida del cofre de cuero, que contenía cientos de cartas del amante. Sólo decía: ''Yo no puedo estar sin ti. Ven, ven, ven luego".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Escritor y periodista argentino. Miembro fundador de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP, 1976), de la Agencia Latinoamericana de Servicios Especiales de Información (ALASEI-UNESCO, 1984) y del movimiento “En defensa de la humanidad” (México, 2003). Desde 1996 mantiene una columna fija en el periódico mexicano La Jornada. Autor y co-autor de algunos libros sobre la coyuntura política de América Latina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-5780522724701334270?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/5780522724701334270/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=5780522724701334270' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/5780522724701334270'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/5780522724701334270'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2008/05/manuelita-sol-de-bolvar.html' title='&lt;strong&gt;MANUELITA, SOL DE BOLÍVAR &lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/SC0s73aUXKI/AAAAAAAAAaA/XvEH7RpLm3s/s72-c/ms.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-4460263945058798716</id><published>2008-03-29T10:57:00.000-07:00</published><updated>2008-12-08T13:49:30.035-08:00</updated><title type='text'>PROTESTA Y VALIENTE RESPUESTA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R-6D-u71_6I/AAAAAAAAAXc/-WEEjAnurTQ/s1600-h/saenmanu.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183225334924181410" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R-6D-u71_6I/AAAAAAAAAXc/-WEEjAnurTQ/s400/saenmanu.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Por: Miguel Godos Curay&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Manuela Sáenz, la patriota quiteña, tenga enemigos gratuitos en pleno siglo XXI. No nos extraña. Los tiene el propio Libertador Bolívar a la vuelta de la esquina. Manuela, es verdad, no tiene admiradores entre los cucufatos, los cerebroestrechos, los prejuiciosos, los nobles de apellido rimbombante y sospechosa identidad genética. Los insulsos, los que enmascaran su otro yo misógino, los indefinidos, los que inventan la historia con pretensión predicadora. Los que reniegan de su pasado también enfilan sus baterías contra Manuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado 26 de marzo, un grupo de alumnas de la Universidad Federico Villarreal (Lima) realizaron un plantón de protesta frente al rectorado contra la actitud arbitraria y ofensiva del Decano de la Facultad de Humanidades doctor Ernesto Germán Peralta Rivera, quien se niega a reconocer el Círculo de Estudios “Manuela Sáenz”. Peralta deniega el reconocimiento argumentando: que “como historiador no iba a aprobar que una institución estudiantil lleve el nombre de una mujer que no representa nada para la historia”. El colmo resulta que dijera a la Consejera estudiantil Eugenía Abadía: “si usted se identifica con una prostituta es su problema”. Las alumnas de la Villarreal, en solidaria protesta estudiantil, respondieron con todas sus letras a la autoridad: ¡Señor Decano no somos putas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decano Peralta, pertenece a esa especie prejuiciosa y alambicada que piensa que la historia se escribe del ombligo para arriba y lo que sucede del ombligo para abajo pertenece a un territorio ajeno a la curiosidad de la historia. Este candor de vieja remolona no tiene justificación. Tal vilipendio equivale a desacreditar el mestizaje, tan rico y tan intenso, en la vida peruana. Este es un desconocimiento elemental de la condición humana que como un río crecido de sentimientos, emociones y pasiones desemboca en el inmenso mar de la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo así como convertir a Pizarro y a su hueste en cortesanos jugando a la matutiru tirulá. Desconociendo esos vínculos misteriosos se ignoran esas circunstancias humanas que nos dieron a un mestizo como el Inca Gracilazo de la Vega. O desconocer la estirpe humana de un Grau que surgiendo del amor prohibido se encumbra por su magnanimidad y estatura humana. Ignorar la vida es negar la esencia de la historia. Colocarse cerrojos y candados en el cerebro con prejuicios es hoy una manía de solteronas condenadas a las islas, siempre complicadas, de su soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pensaban ni denostaban así de la quiteña intelectuales apristas como Luis Alberto Sánchez. Nunca avaro en la admiración ni remilgoso en el elogio a Manuela. Conspiradora, apasionada pero audaz y valerosa. O los indoamericanos: Germán Arciniegas, quien dijo que a la Libertadora no la dejan de ofender las cucarachas cerebrales tan dadas al veneno de la injuria. O el maestro Otto Morales Benites, quien sostiene, que ignorar la presencia de la mujer en el proceso de la emancipación es desconocer que la libertad antes de transformarse en la beligerancia de la guerra separatista fue un sentimiento en el corazón de nuestras mujeres. Ignorar este sentimiento no es un buen signo de gratitud humana. No bebieron de las charcas de la injuria Oleary, Palma , Neruda y los numerosos biógrafos documentados de la quiteña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sor Juana Inés de la Cruz, monja mejicana universal, tiene una redondilla precisa para los peraltas y riveras mentales, especie académica tan dada a la ofensa gratuita y a la interpretación torcida de las cosas: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis”. Esta cofradía insomne que se detiene en la admiración de la Libertadora no puede ser indiferente a la protesta estudiantil y a todas las rebeldías invocadas en nombre de ese huracán de libertad llamado Manuela Sáenz.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-4460263945058798716?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/4460263945058798716/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=4460263945058798716' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/4460263945058798716'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/4460263945058798716'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2008/03/protesta-y-valiente-respuesta.html' title='PROTESTA Y VALIENTE RESPUESTA'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R-6D-u71_6I/AAAAAAAAAXc/-WEEjAnurTQ/s72-c/saenmanu.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-6812011687318708259</id><published>2008-01-10T00:46:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:30.787-08:00</updated><title type='text'>MANUELA SAENZ EN PAITA:UN OCASO ALTIVO (1835-1856)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XfT7ZDknI/AAAAAAAAATw/NZqDwEmAx3A/s1600-h/Manuela+Saenz.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XfT7ZDknI/AAAAAAAAATw/NZqDwEmAx3A/s400/Manuela+Saenz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153770882048692850" /&gt;&lt;/a&gt; Manuela (Oswaldo Guayasamin)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4Xe2bZDkmI/AAAAAAAAATo/eDeNiK1sRHs/s1600-h/bolivar_7.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4Xe2bZDkmI/AAAAAAAAATo/eDeNiK1sRHs/s400/bolivar_7.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153770375242551906" /&gt;&lt;/a&gt; Bolívar&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XeWbZDklI/AAAAAAAAATg/P-9RCzoOdtA/s1600-h/0,,1_189224496_165,00.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XeWbZDklI/AAAAAAAAATg/P-9RCzoOdtA/s400/0,,1_189224496_165,00.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153769825486738002" /&gt;&lt;/a&gt; Garibaldi&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XeG7ZDkkI/AAAAAAAAATY/V_O1DOgy-ls/s1600-h/BEACH.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XeG7ZDkkI/AAAAAAAAATY/V_O1DOgy-ls/s400/BEACH.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153769559198765634" /&gt;&lt;/a&gt; Paita&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4Xd1rZDkjI/AAAAAAAAATQ/03V31bvyWfc/s1600-h/Juan_Jose_Vega_Retrato_sm.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4Xd1rZDkjI/AAAAAAAAATQ/03V31bvyWfc/s400/Juan_Jose_Vega_Retrato_sm.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5153769262846022194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Juan José Vega (13.9.1932- 8.3.2003)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;E&lt;/strong&gt;n 1856, un 23 de noviembre, exactamente, murió en Paita Manuelita Sáenz, la mujer  que más amó Simón Bolívar. Fue víctima de una peste de difteria; por esta razón no la sepultaron en el cementerio, sino en las afueras de aquel puerto, en fosas comunes, con los demás apestados. Estudiosos y poetas han fracasado hasta ahora en el empeño de ubicar los restos de Manuelita. No obstante hoy se abren nuevas posibilidades de localizar sus extraviados despojos. Quizá no estén del todo perdidos los rastros de esta mujer excepcional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Mujer excepcional? Sin duda. Compartió proezas con Bolívar, pero el recuerdo histórico se ha centrado mucho más en el hechizo que ejercía que en su patriotismo, su coraje su inteligencia. Un falso moralismo también la ha dañado, pues de no medir su belleza y su desbordante pasión por el Libertador, tal vez la conoceríamos como heroína de de las historias oficiales, por méritos propios. Finalmente, calumniándola, los historiadores de nuestras oligarquías –rencorosas de Bolívar- también le han arrebatado una porción de su gloria. Con su vida independiente además fue feminista antes del feminismo; su orgullo y franqueza ahondó envidias y enemistades que aún perduran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“JULIETA HURACANADA”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;“Julieta Huracanada”, “angel color de espada” y “rosal hasta en la muerte errante”, llamó Pablo Neruda a Manuelita Sáenz. Conspiradora desde los días iniciales, en 1820 fue casada con extranjero, una de las coautoras de la subversión militar en el famoso batallón Numancia, que custodiaba Lima. Esa peregrina de América que  gustaba también de lanzar arengas inflamadas y vestir uniforme. Amazona en campañas increíbles, fue a la par hembra dulcísima. Sabía escribir cartas inauditas y no faltan los que sostienen que también garabateó poemas. Consta que fue lectora de clásicos de la talla de Plutarco y de Tácito, así como de Cervantes y Tirso e, igualmente, de nuestro Gracilazo, que también era suyo porque ella nació en el gran Perú de Otrora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomada Lima por José de san Martín, ella había respaldado en los salones limeños, con firmeza, la política de Bernardo de Monteagudo, el jacobino de la época, hombre que, lejos de estridentes fariseísmos prefería una monarquía progresista a un republicanismo estentóreo y reaccionario. De garra política, esta Manuelita se había ganado ya en Lima la Banda de Caballeresa de la Orden del Sol del Perú cuando  Simón Bolívar la conoció en Quito en 1822. Tenía entonces 25 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe en unas líneas la epopeya que Bolívar y  Manuelita vivieron a salto de mata, por ocho años. Bastará señalar que se tenían lo que llamamos “camote”, pues fue amor que sobrevivió entre pleitos, andanzas e infidelidades, naturalmente en medio de batallas y sublevaciones sobre cinco países. Ella lo acompañó a Trujillo y lo siguió de cerca en las campañas de Junín y Ayacucho, marchando a la retaguardia del ejército patriota. Alguna vez Bolívar la calificó “ La Libertadora del Libertador”. Fue cuando en Bogotá, espada en mano, semidesnuda, saltó del lecho para contener a los conjurados liberales que esa noche pretendieron asesinarlo; le dio así tiempo para saltar por un balcón al río. “Mujer única” la había llamado cuando el apogeo y la gloria; “no puedo estar sin ti” le escribió una vez ( lo cual en Bolívar era mucho decir). Fue Manuelita uno de sus consuelos, epistolares en la etapa final, cuando desecantado él exclamaba :”¡ he arado en el mar!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Manuelita recibió una carta con la noticia de la muerte de Bolívar, angustiada se hizo picar por una serpiente cual nueva Cleopatra.  Salvó con dificultad. Luego la frustrada suicida –tras varios desengaños políticos-decidió exiliarse. Había muerto también en las guerras civiles su querido hermano,un bolivarista a ultranza. Temperamental como era ella remató cuanto tenía y se marchó. Se vino a nuestra Paita, donde habría de vivir, penosamente en los últimos veintiún años de su vida. Jamás quiso volver a Quito, donde había nacido. Ni a su patria nueva, el recién nacido Ecuador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas semanas, regresamos a paita después de muchos años atraídos por una nueva versión brindada por Miguel Godos en torno al sitio donde podrían reposar los restos de manuelita; Godos, conocedor de mil y un secretos de la Historia de Piura, poseía un rastro.  Gracias al Alcalde de Piura; Dr. Luis Paredes, pudimos contar con una fuerte camioneta que permitiera transitar por caminos todavía destrozados por las inundaciones y las lluvias. A marchar con el grupo invitamos a Isabel Ramos Seminario, de quien sabíamos su veneración por la memoria de Manuelita. Paita, con crisis y todo, es ahora un puerto bastante moderno. Muy diferente lucía el sitio en 1835.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie confesó jamás Manuelita las verdaderas razones que la impulsaron a marchar luego a Paita, a un retiro solitario, apenas acompañada por su fieles criadas. Lo hizo al parecer por orgullo, temió exponerse a vengativos desdenes que de seguro le hubieran hecho de haber seguido viviendo en las grandes ciudades donde había lucido su esplendorosa majestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para muchos resultó inexplicable que una mujer excepcional como manuelita, en quien armonizaban perfectamente hermosura e inteligencia, abandonara para siempre los placeres del mundo cuando apenas frisaba los 33 años de edad. Pero quienes la conocieron íntimamente comprendieron que ello obedecía sólo al gran amor que tuvo ella por Bolívar. Habiéndolo perdido para siempre, quiso vivir sólo de su recuerdo, juzgando de que ningún otro hombre podría desplazarlo de su memoria. Por eso se desterró voluntariamente, y –tal vez contra lo que hubiese querido- vivió aún muchos penosos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paita, “pueblito costero del Perú, con continuidad eterna de sol lleno de polvo gris y de una adormecedora monotonía”, permitió a Manuelita una cierta tranquilidad que jamás había tenido. Escogió para habitar una humilde casita, teniendo por única compañía a sus críadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿COMO ERA LA PAITA DE 1835?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo era la Paita a la cual llegó Manuelita en 1835? Pues pobres y triste, bastante más que otros pueblos costeños de la época. Un informe de fines  del siglo XVIII, poco después recogido en el Diccionario Geográfico de Antonio de Alcedo, revela que en Paita con excepción de tres edificios (la iglesia entre ellos), “las casas son bajas y las paredes de tierra y cañas”. Doce años antes que llegara ella a esas tierras nuestra protagonista, un marino francés, René Lesson, había  escrito lo siguiente: “La mayor parte de las casas son cabañas  construidas con cañas bravas,...los intersticios de estas cañas se llenan con barro o arena arcillosa, aunque tan imperfectamente que sus paredes suelen parecerse a una criba. Los techos, de cañahejas  de estanques, y que son traídas de lejos, se apoyan en troncos de bambú, tan sólidos como graciosos y ligeros. El aire penetra por todas partes de estas sencillas viviendas desprovistas de muebles. Las casas de las personas notables están edificadas con fragmentos de piedra arenosa y de conchas, cubiertas de modo que tienen una galería en el primer piso…Las calles de Paita son derechas y las cabañas colocadas en dos o tres filas..,algunas tiendas bordean el mar y ha sido instalado un cómodo desembarcadero…en la parte meridional hay talleres para pequeños navíos. ( Hay) dos iglesias y pese a que están techadas de paja constituyen  los  más suntuosos monumentos de este lugar miserable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El menaje de las viviendas paiteñas era harto pobre; y por costumbre la hamaca fue insustituible en las casa de toda categoría. La población – decíase - sumaba entonces unos mil quinientos habitantes, con mayoría abrumadora de una confusa mezcla de indios tallanes, zambos y mestizos. Paita cambio un tanto al surgir la gran caza de ballenas como una nueva industria en el mundo, se convirtió en un centro de abastecimientos, sobre todo para naves norteamericanas. En un pequeño barrio hasta tuvo su “paraíso de Mahoma…con proveedores de de hospitalidad barata” para los marinos. Era famosa también la picantería de José Chepito, según escritores de la época. Por esta posición ballenera la ciudad , en general, no debió decaer tanto, como si sucedió en todo el Perú al advenimiento de la República. Cuando menos hubo en estos años un falso progreso, “de enclave”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sitio al cual acudían algunos balleneros norteamericanos al largo de todo el año a fin de acopiar provisiones aludió a Paita el merino yankee W.S.W Rushenberger en 1833.  A esa Paita recaló Manuelita, nauseada de traidores y de cobardes, que entonces la atacaban con saña, tras haberla temido y adulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada de Manuelita casi coincidió pues con el inicio de el pequeño “boom” ballenero. Algo prosperó el sitio, antes sus ojos Kart Scherzer, un viajero alemán que visitó Paita en 1859,creía que la población podía llegar a  cuatro mil habitantes, sin duda no calculó bien; era menor. Pero debió contar con cifras precisas de otra naturaleza; dijo que anualmente anclaba en Paita entre cuarenta y cincuenta navíos de caza de ballenas. Allí se proveían  de provisiones frescas, de la buena agua de Amotape, traída en mulas; y de carbón. Deducimos que también descansaba la marinería y la oficialidad, antes y después de las travesías según casos Y que naturalmente, se divertían. Muchos marinos pasarían por la tenducha de Manuelita en pos de buenos cigarros, algunos souvenirs, bordados, dulces. Fue una clientela que le cayó del cielo. En cuanto al puerto mismo, el citado Scherezer calculó en unas veinte embarcaciones (botes, chalanas, lanchas, balandras) que estaban en la rada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las exportaciones visibles en los embarcaderos de esa Paita eran sombreros de paja, pieles de cabra, de fibras y aceites de fríjol ricino y fríjol piña, para  combustibles y jabones. Ricardo Palma escribiría en Paita en 1856, que “las calles eran verdaderos arenales”; y el sabio alemán Ernst  Middendorf, al pasar por allí unos quince años después dejó una descripción, donde todavía señala que “la plaza es un arenal”, que las viviendas siguen siendo “de barro y caña” y que las calles son “caminos desiguales, sin pavimento cubiertas de denso polvo” y “la iglesia parece un ruinoso depósito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “boom”, a lo que se ve no había dejado muchas huellas en  el portichuelo, que cuando a la visita del gran peruanista germánico había ya perdido su pequeño ímpetu económico. Retrocedemos ahora unos tres decenios para retornar a nuestra protagonista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, Manuela a secas. Manuela y no Manuelita, porque de tal modo se llamaba a si misma esa brava hembra. Y solía decir también “la Sáenz”. A veces espetaba de esta forma su nombre, en algunas discusiones. Tal por lo menos, como advertencia, se lo dijo a una mujer que intentó cruzarse en su camino, frente al Libertador: “Yo soy la Sáenz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estas son otras, historias y no estábamos ahí para tratarlas. Nos ganaba la imagen de manuelita en su altiva desventura. Así los tres, Chabela, Miguel y yo, con otros amigos empezamos a evocar la Paita de esos tiempos, desde la Paita asaltada por Lord Thomas Cochrane en sus incursiones precursoras de las campañas de José de San Martín quince años antes que Manuelita arribara. Y, sin querer casi, comenzamos a recordar el final trágico de la vida de esa mujer heroica; una existencia que empezó tan desventuradamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;MANUELITA EN PAITA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Fue pues una pequeña Paita, casi toda de “quincha” –esto es de caña y barro- y llena de insectos termes, con calles que “parecían arenales” a la que llegó Manuelita en 1835. Empezaba a agravarse su reuma  (del cual ya se quejaba hace cinco años atrás)  y no sabemos si trajo sus perros Santander, la Mar, Córdova y Páez. Pero si consta que de inmediato, enfrentando resueltamente la vida, puso una tiendita en cuyo cartel se leía “Tobacco, English spoken  Manuela  Sáenz”. Fue en verdad un fin que pudo haber inspirad a Esquilo una tragedia. Ese día recorrimos Paita de un extremo a otro ayudados por unos cuantos libros, documentos  y remembranzas. Hicimos una retrospectiva, evocando a la olvidada heroína. Los recuerdos empezaron con un célebre novelista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL AUTOR DE “MOBY DICK”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Manuelita, quien había llegado a Paita ya con treintaiocho años a cuestas, se defendió como pudo. No sólo vendía cigarros y souvenirs a oficiales y marineros de los navíos que recalaban en el puerto.  También expendía dulces y adornos diversos. Como flores artificiales. Asimismo, tejía. A veces arrendaba una habitación “muy limpia”. Igualmente, gracias a su conocimiento del inglés y del francés, en ocasiones dictaba oficios o traducía textos y declaraciones en una administración portuaria discreta, pero cada año más amplia debido al tráfico ballenero. Paita se iba convirtiendo en lugar de paso de los navíos que venían desde los Estados Unidos a recoger presa de lejanos cetáceos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella Paita no faltaron incidentes judiciales, disputas y crímenes de taberna.&lt;br /&gt;Motines tampoco. Un de estos fue el protagonizado por la marinería del “ Acushnet”, recordable porque entre quienes desfilaron por el tribunal – tal como lo ha recordado Víctor von Hagen- estuvo un muchacho grumete cuyo nombre aún nada significaba, Herman Melvill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro autor de “Moby Dick” se fijó en ella y recordaría la forma altiva como soportaba su desgracia; evocó más tarde con cariño la figura de Manuelita, ya madura, entrando en Paita “montada en borriquillo gris, con la mirada fija en las paletillas, en el juego de la cruz heráldica de la bestia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ACCIDENTE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La dureza de esa vida solitaria se le complicó horriblemente a causa de una caída. La vieja escalerilla de su pobre casa cedió un día y rodó, quebrándose la cadera; nunca se recuperó. No sólo fue desde entonces incapaz de caminar, sino que ni siquiera podía subirse a una bestia. Ella había recorrido gran parte de América a pie y caballo y había bailado en todos los palacios, pero tuvo que resignarse. Su vida a partir de ese momento habría de transcurrir entre su hamaca y un sofá. El accidente ocurrió en los principios de la década del 1840.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces el gobierno de Nueva Granada no le devolvía sus bienes y en Bogotá hasta quemarían sus cartas y documentos como una “vergüenza para el Libertador”. En Quito, donde la detestaban, los bienes familiares seguían envueltos en una maraña judicial si n termino. Peor era en el Perú, donde la oligarquía siempre la aborreció. Nuestro país gozaba en la orgía del guano. Se multiplicaban fortunas mal habidas sobre la base del robo al fisco, se dilapidaba.. pero nadie se acordó de Manuelita  y ella en su orgullo  fue incapaz de pedir un centavo. Ni siquiera le giraban una pequeña pensión que le correspondería como Caballeresa de la Orden del Sol. Bastante daño también le causó el retorno al Perú de José de la Riva Agüero ( el que pactó con los españoles a espaldas de Bolívar) y, todavía más daño, el asilo concedido al general José María Obando, el mismo que asesinó al Mariscal Antonio José de Sucre, a traición; individuo éste que fuera enemigo acérrimo del Libertador y que habría de gozar de una considerable influencia en Lima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas nuevas amistades paiteñas ayudaron entonces a manuelita, sobrevivía con estrechez. Inválida mantuvo la tiendita, pero su capacidad de acción disminuía. Había engordado mucho tras el accidente. Además debía sostener a las tres criadas que la rodeaban y que jamás quisieron separarse de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felizmente un personaje de influencia local, Alexander Rudens, Cónsul de los Estados Unidos en Paita, la apoyó en estas lamentables circunstancias; también otros del lugar. Algo después, muy lejos asesinaron a su esposo, el naviero inglés James Thorne, a quien no veía media vida atrás. Este le había dejado en testamento ocho mil pesos. En realidad, le devolvía exactamente la dote familiar que Manuelita aportara al matrimonio de 1817. Era una suma que le habría aliviado, peor en Lima seguían odiándola y el caso de este legado también se enredó en la madeja tinterillesca.  Nunca pudo cobrar esa suma ni otra. Ni siquiera con la “Información de Pobreza” que se levantó en Paita, donde declararon varios de sus amigos, dejando constancia que vivía en un  “miserable altillo..buhardilla alta..miserable”, “ a expensas de la piedad de sus amigos”, “tirada en una hamaca, sin poder moverse”. Rudens, admirador de Bolívar, quien fue el primero en prestarle indispensables auxilios, ayudó nuevamente  en este caso. Pero todo fue en vano. Lima – que se divertía en nombre de la patria- nada quería saber con “ la amada de Bolívar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;GARIBALDI: “CON LAGRIMAS”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Uno de los grandes que se postró ante la inválida fue quien al poco habría de convertirse en el legendario héroe de Italia, Guiseppe Garibaldi, indiscutido líder de los “camisas rojas” y de la libertad de su patria. No hizo en Paita sino visitar a  Manuelita; él mismo lo contó en sus Memorias con indudable acento de emoción.&lt;br /&gt;“Desembarcamos en Paita, donde pasamos el día. Fui amablemente recibido en la casa de una afectuosa dama que estaba clavada en el lecho por un ataque de parálisis que le impedía el uso de sus miembros; pasé la mayor parte del día en un sofá junto al lecho de la dama”.&lt;br /&gt;“Doña Manuelita Sáenz era la más amable y cortés matrona que haya visto jamás. Había disfrutado de la amistad de Bolívar y conocía los más minuciosos detalles del gran Libertador”.“Me despedía de ella muy emocionado. Los dos teníamos lágrimas en los ojos, sabiendo con seguridad que era nuestro último adiós en esta tierra”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OLMEDO: GRACIOSA Y GENTIL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por esos años , en 1846, antes de regresar a Guayaquil, el poeta José Joaquín Olmedo  se detuvo en Paita, donde se entrevistó con el joven Carlos Bello, hijo de su  cordial amigo don Andrés y también  con la célebre Manuelita Sáenz, avecinada en ese puerto, de la que escribió frases poco conocidas que dicen: “ Doña Manuelita de Sáenz era la más graciosa y gentil matrona que yo hubiera visto hasta ahora. Había sido amiga de Bolívar, conocía las circunstancias más minuciosas de la vida del Libertador de la América del Sur. Esta vida consagrada completamente a la emancipación de su país y las altas virtudes que le adornaban, no valieron para sustraerla al veneno de la envidia y del fanatismo que le amargaron sus últimos días. Es siempre  la historia de Sócrates, de Cristo, de Colón y el mundo que da siempre presa de las miserables nulidades de la vida que saben engañarlo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olmedo había cantado a Bolívar en versos que hoy inmortales. Tal vez pudo haber ayudado a Manuelita, porque esta le guardaba algún aprecio; pero  los años y la enfermedad lo ganaron; falleció el año siguiente en el Ecuador,decaído y achacoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de 1854, Manuelita habría de sufrir un golpe moral la muerte del maestro Simón Rodríguez, aquel viejo que entendía su genialidad y orgullo, porque en el fondo ambos eran   seres idénticos; acorralados por la miseria en rincones del mundo. Escudados en su propio orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste fue el tránsito final del gran Simón Rodríguez. A juzgar por lo registrado en una información  publicada en “ El Comercio” del 5 de marzo de 1854, residía el en Tumbes  o en Paita. Dice así ese informe:&lt;br /&gt;Paita,febrero 26 de 1854. “En Amotape, pueblo del río Chira está muriéndose el conocido señor don Simón Rodríguez, ayo del Libertador Bolívar, que en viaje de Tumbes a este puerto no ha podido pasar adelante. Su miseria es extremada,pero algunas personas caritativas de aquí han formado una suscripción para proporcionarle los medios de aliviar sus últimos momentos”. Debio pro,over esa colecta Manuelita Sáenz.&lt;br /&gt;Pocos ayudarían al empeño de colaborar en el sepelio de “ el colombiano”, como muchos le decían. En cualquier forma, se deduce de la información que la pequeña  colecta se emnvió. No sabemos el fin en que se usó en Amotape. Es probable que sirviera para pagar el modesto sepelio. Lápida no hubo; sospechamos que tampoco tuvo ataúd y que fue enterrado en cuerpo. Lo sepultaron en la misma iglesia; como era costumbre todavía aún durante esa época tratándose de pueblos  pequeños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita, inválida no pudo cruzar el desierto y dar la despedida a su ilustre e idolatrado amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OTRAS VISITAS EN PAITA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Así se arrastraron las semanas, los meses, los años. De vez en cuando le llegaban cartas de fieles amigos, como el general Florencio O´Leary , quien se basó en documentos de manuelita para reconstruir una parte de la información bolivariana para una vasta colección  que sería luego mundialmente célebre. Pero casi siempre las cartas traían malas noticias, de ingratitudes en especial. Más la atacaban  quienes más ayuda habían recibido de sus manos. En medio de estas amarguras, siempre cubiertas con una sonrisa, tuvo Manuelita  la satisfacción de recibir en Paita la visita casi increíble de un viejo amigo, de un sabio anciano y aventurero expulsado de todas partes. Era un octogenario que viviría casi de la mendicidad, recién instalado en una aldea cercana, el pueblito tallán de Amotape. Era Simón Rodríguez  el maestro de Bolívar, el hombre a quien el Libertador siempre había reconocido como su formador inicial y como consejero franco. Hasta Ministro de Educación había sido, más no era entonces sino un peregrino montado en un burro flaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esos años –como lo registra Evaristo San Cristóbal – también llegó a verla el culto médico peruano Adán melgar. Venía de Europa y en sus charlas con Manuelita le oyó decir con altivez: “ Si el libertador hubiera nacido en Francia habría sido más grande que Napoleón”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien , ¿conoció el joven Grau a Manuelita?&lt;br /&gt;Es completamente posible; lo raro sería que no la hubiera conocido. Grau nació en tierras piuranas en 1834, el año anterior a la llegada a Paita d esa mujer muy célebre entonces. Habiendo transcurrido  en la pequeña Paita buena parte de la juventud del héroe y siendo puerto de su arribo y de embarque en numerosas ocasiones, resulta casi imposible que no la hubiera tratado. La opción aumenta si nos atenemos a la humanidad de Grau, a quien debió preocupar el infortunio que arrastraba a tan cautivante mujer; la cultura de ella debió ser otro punto posible de contacto. En todo  caso un asunto que  aún guardan los archivos y las cartas inéditas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tradición oral señala, que Paula Orejuela, la “Morito” una de las ahijadas paiteñas de Manuelita, era hija de la comadrona que ayudó a dar a luz a la madre de Grau.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;PALMA: “MAJESTAD DE REINA”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El último personaje importante que vio a Manuelita fue nuestro tradicionalista Ricardo Palma , Muy joven, éste se enroló en la Marina huyendo como él cuenta de las complicaciones derivadas de cierto “ amorcillo de estudiante”. De manuelita ya casi nadie se  acordaba en el Perú y Palma ignoraba su existencia. Ni siquiera hallándose en Paita a bordo del “Loa” supo de ella. Fue un francés quien, paseando por la ciudad, le habló de la compañera de Bolívar. Concurrió a visitarla de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudo apreciar la estrechez en que  vivía:”los muebles de la sala no desdecían en pobreza, un ancho sillón de cuero con rodaje y manizuela y vecino a éste un escaño de roble con cojines forrados de lienzo; gran mesa cuadrada al centro; una docena de silletas de estera de las que algunas pedían inmediato reemplazo; en un extremo tosco armario con platos y útiles de comedor y en opuesto una cómoda hamaca de Guayaquil. Vestía pobremente, pero con aseo y bien se adivinaba que ese cuerpo había usado en mejores tiempos gro, raso y terciopelo”. La vio “con la majestad de una reina sobre su trono”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plama, quien quiso muy poco a Bolívar, no es avaro en elogios a Manuelita. Habla de su “cortesana naturalidad”, de su “perfecto tipo de mujer altiva” y su palabra “fácil, correcta, nada presuntuosa dominando en ella la ironía”. Alude también a su “distinción” y reconoce que nunca bajo a tierra “sin pasar una horita de sabrosa plática con doña Manuelita Sáenz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es interesante una de sus remembranzas: “ recuerdo también que casi siempre me agasajaba con dulces hechos por ella misma  en un braserito de hierro que hacía colocar”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA “MORITO”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus últimos años, una chiquilla también le ayudaba en algunos menesteres, la mentada Paula Orejuela, su ahijada. A esta mujer, muy anciana ya, alcanzó a conocer el joven Luis Alberto Sánchez, hacia 1924.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo la quería mucho, mucho. Con sólo verla daba ganas de quererla y respetarla. Era una señora alta, robusta , de cara redonda” le dijo.&lt;br /&gt;“¿Y nunca le habló de Bolívar?,interrogó Sánchez a la vije mulata, respondiéndole ella: “ Jamás señor. Ni siquiera vi un retarto de él, a pesar de que la acompañé durante tanto tiempo” ; y precisó que “ no había recuerdos del Libertador en casa de Manuelita”, lo cual indica que, por temor no decía la verdad o que, sencillamente, por su corta edad, la “Morito” jamás tuvo acceso al cofre de las cartas ni a otros recuerdos del Libertador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa “Morito”, nos da los rastros finales de Manuelita, a quien al parecer – y es de recalcarse- amaban mucho las personas que la servían (lo cual daba pábulo a feroces calumnias). Decía que “vivía retirada en su casa, haciendo flores. No tenía dinero y había que ganarlo para pasar mejor la vida. La ayudaban sus dos sirvientas, Dominga y Juana Rosa, las dos muertas hace tiempo. Yo iba siempre y la ayudaba también. Hacíamos flores de trapo y luego las vendíamos. Trabajaba mucho, todo el día cosía sus flores y nos auxiliaba a las tres. Las tres trabajábamos juntas. Y ella con nosotras. No era orgullosa sino con la gente de afuera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA PESTE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Una mal día de noviembre de 1856,desembarcó en Paita un marinero con “la abominable e infernal enfermedad de la garganta” Se desató la difteria. La inválida no pudo huir a  través del desierto, como otros lo hicieron. Su servidora María Rosa, que por lealtad permaneció con ella, murió primero. Luego la peste cobró su más ilustre víctima. Fue en la tarde del 23, a las seis. Estaba muy cerca de los sesenta años de edad. Sus pertenencias fueron arrojadas al fuego; así acabó en las llamas el cofre donde guardaban con tanta  devoción las preciosas cartas de Bolívar y quien sabe que otras reliquias del Libertador.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;DONDE FALLECIO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En Paita subsiste una casa que lleva placa contemporánea alusiva a Manuelita, pero, por su factura moderna no parece coincidir con las descripciones del siglo pasado; tampoco la del balcón  que la “Morito” señaló; y aún existe una tercera. Probablemente, manuelita vivió en más de una casa en los veintiún años que pasó en Paita y posiblemente la tradición oral aluda en cada caso más al sitio que a las construcciones mismas. Por otra parte, conforme nos mostró el culto párroco de Paita, Padre Palacios, sus libros parroquiales registran un gran incendio en el puerto el 9 de octubre de 1884, que destruyó cincuenta casas, siniestro de del cual dieron cuenta los diarios de la época, sucintamente.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;LA POSIBLE TUMBA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Libertador es inmortal, aunque lo queman no muere” , había escrito Manuelita, anticipándose a la inspiración tupacamarista de Alejandro Romualdo en su más famoso verso. Fue en los días terribles de 1830, tiempo en que despojado de poder muchos lo calumniaban a mansalva y los envidiosos más cobardes hasta lo insultaron.  No podía sospechar que la metáfora vendría doblemente para ella, porque vive, aun cuando los sepultureros, quizá la quemaron algo con chamizas o por lo menos arrojaron su cuerpo a las improvisadas tumbas colectivas que se abrieron a raíz de la peste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus huesos, sin embargo, serían identificables –si no se calcinaron- gracias a la fractura de la cadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien,¿dónde se abrieron las fosas comunes?&lt;br /&gt;No fue en el cementerio, que por eso no conserva sus restos; tuvo que ser en las afueras y por sitios donde nadie transitaba, esto es hacia el sur. ¿El lugar preciso?. Versiones orales recogidas de labios de ancianos por Miguel Godos indicarían que fue en la cumbre de un pequeño morro que allí existe y donde hallamos todavía unas pocas cruces dispersas, más recientes. Lo cual revelaría que el sitio se volvió a usar como campo santo –panteón de menesterosos , clandestino parece tiempos después, cuando de la peste no quedaba sino la tradición entre la gente más vieja del puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cumbre del morro era conocida con la sospechosa denominación de lazareto” en la versión oral popular porteña, según el mismo Godos, circunstancia que aumenta la opción de haber sido realmente aquel lugar el cementerio de las víctimas de la peste; pero el sitio bien pudo ser también en las cuchillas del morro y arriba pudo estar un precario hospital. En todo caso, la ruda eminencia donde se divisa íntegra la enorme rada y se columbra el océano, constituye el pedestal de la gloria de esa extraordinaria mujer a la cual Neruda cantó con sus mejores versos, mientras buscaba sus restos inhallados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“ Y ella está aquí, pero&lt;br /&gt;Ya nadie&lt;br /&gt;Puede reunir su&lt;br /&gt;belleza”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la cumbre pelada del morro arrancamos una flor rarísima en esos pedregales. Era rojo oscuro, la pusimos en manos de quien mantiene vivo el fuego de veneración por Manuelita. (28.05.1987)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-6812011687318708259?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/6812011687318708259/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=6812011687318708259' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/6812011687318708259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/6812011687318708259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2008/01/manuela-saenz-en-paitaun-ocaso-altivo.html' title='&lt;strong&gt;MANUELA SAENZ EN PAITA:UN OCASO ALTIVO (1835-1856)&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R4XfT7ZDknI/AAAAAAAAATw/NZqDwEmAx3A/s72-c/Manuela+Saenz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-627157655831423972</id><published>2007-12-22T02:12:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:30.982-08:00</updated><title type='text'>MANUELA SÁENZ: UNA HISTORIA DE LA COOPERACIÓN ECUATORIANO-AMERICANA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2zj47ZDkbI/AAAAAAAAASQ/Cf6Gfi-2GIU/s1600-h/heroes_saenz.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2zj47ZDkbI/AAAAAAAAASQ/Cf6Gfi-2GIU/s400/heroes_saenz.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146739041332597170" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Manuel Chiriboga.-*&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante su exilio en el Perú, algunos académicos creen que Sáenz evolucionó hasta convertirse en una significativa pensadora política, proponiendo un nuevo papel para las mujeres como líderes de la sociedad civil en los países independientes de América del Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente ningún capítulo de las relaciones entre los Estados Unidos y Ecuador es tan poco conocido como la historia de Alexander Ruden, cónsul de  Estados Unidos en el puerto peruano de Paita, quien extendió su amistad y ayuda a Manuela Sáenz, una de las figuras más sobresalientes del Ecuador, mientras vivió exiliada en esa ciudad desde 1835 hasta su muerte en 1856, debido a una epidemia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las décadas de 1830 y 1850, Paita, localizada en la costa norte del Perú cerca de la frontera ecuatoriana, fue un puerto marítimo próspero y vibrante donde se abastecían cientos de barcos balleneros de Nueva Inglaterra antes de aventurarse a las aguas del Pacífico. La ciudad disfrutaba de una época de bonanza; era el sitio de encuentro de prominentes figuras internacionales y estaba llena de nuevas ideas. De hecho, Paita fue tan importante que el gobierno de Estados Unidos nombró a Alexander Ruden cónsul en esa ciudad para que velara por sus intereses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cónsul Ruden ayudó a Manuela Sáenz durante un periodo difícil de su vida, proporcionándole trabajo como asesora y traductora, y recomendando sus servicios a los capitanes y marineros norteamericanos que visitaban regularmente el puerto de Paita. Igualmente significativo fue el hecho de que cuando se bloqueó el ingreso de la correspondencia de Manuela al Ecuador, Ruden utilizó el correo diplomático para que ella pudiera continuar comunicándose con líderes nacionales e internacionales, circunstancias que le permitieron el desarrollo de su activismo político y la difusión de sus escritos. La carta que Manuela Sáenz envió al presidente Juan José Flores con fecha 12 de julio de 1840 demuestra claramente que fue Ruden quien le facilitaba su correspondencia con Ecuador cuando esta fue interrumpida e interceptada por sus adversarios políticos.  Si bien amerita mayor investigación, es posible que esta mujer tan observadora e inteligente, estudiosa de los clásicos, y quien hablaba un inglés fluido, haya sido influenciada por su interacción con Ruden y otros estadounidenses en Paita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de Ruden y Sáenz es descrita por el historiador Víctor von Hagen en su libro titulado Las cuatro estaciones de Manuela, así como en la correspondencia de Sáenz a Juan José Flores. En este sentido, von Hagen reportó lo siguiente: &lt;br /&gt;“Alexander Ruden –a quien la gente del pueblo llamaba don Alejandro– había ingresado a la escena sudamericana tiempo atrás, viajando por vía marítima a Chile y luego trasladándose al norte en busca de algo que mereciera su empeño... Aprendió algo de español... luego a la edad de 29 años fue nombrado cónsul de los Estados Unidos en Paita, en donde permaneció durante dieciséis años hasta que la industria ballenera comenzó a decaer... Paita se le hizo menos difícil por la presencia de Manuela Sáenz.  Conversaban en inglés; ella lo ayudó con las autoridades locales y hacía traducciones cuando el idioma español se encontraba fuera de su alcance. Ruden a cambio pudo aliviar la pobreza de Manuela.&lt;br /&gt;Investigaciones más recientes están otorgando mayor importancia a la correspondencia que Manuela Sáenz enviaba desde Paita, ya que esta evidencia indica que el exilio intensificó en ella su identificación con Ecuador y su preocupación por los peligros que representaba la creciente inestabilidad política. Dicha situación la llevó a proponer maneras de lograr más solidaridad, lealtad y confianza social. Durante su exilio en el Perú, algunos académicos creen que Sáenz evolucionó hasta convertirse en una significativa pensadora política, proponiendo un nuevo papel para las mujeres como líderes de la sociedad civil en los países independientes de América del Sur. Las cartas de Sáenz imaginaban un mundo en el cual la mujer podía participar en la vida política de la nación, a través de asociaciones civiles que generaran un mayor sentido de comunidad, cooperación, patriotismo y estabilidad. Estas ideas pudieron haber sido enriquecidas por su relación con estadounidenses y otros extranjeros en Paita. Sus escritos apoyan aún más a aquellos que sostienen que Sáenz es una de las mujeres más notables de la historia latinoamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Sáenz y Alexander Ruden fueron unos de los pioneros de las relaciones entre Ecuador y los Estados Unidos. Su historia de amabilidad y solidaridad humana en un pequeño y olvidado puerto es un ejemplo positivo de nuestra duradera amistad y mutua buena voluntad.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;*Director Ejecutivo de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF), entidad afiliada a la Organización de los Estados Americanos.&lt;br /&gt;Artículo tomado del libro ‘Ecuador y Estados Unidos tres siglos de amistad’&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-627157655831423972?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/627157655831423972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=627157655831423972' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/627157655831423972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/627157655831423972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/12/manuela-senz-una-historia-de-la.html' title='&lt;strong&gt;MANUELA SÁENZ: UNA HISTORIA DE LA COOPERACIÓN ECUATORIANO-AMERICANA&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2zj47ZDkbI/AAAAAAAAASQ/Cf6Gfi-2GIU/s72-c/heroes_saenz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-7022439715787085146</id><published>2007-12-13T02:02:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:31.470-08:00</updated><title type='text'>“MANUELA SÁENZ SOY YO”</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2KufbZDkZI/AAAAAAAAASA/brHD6h1BDkQ/s1600-h/cyr_jaime_001_thumb.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2KufbZDkZI/AAAAAAAAASA/brHD6h1BDkQ/s400/cyr_jaime_001_thumb.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143865579362554258" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2Kt9LZDkYI/AAAAAAAAAR4/HT0urCi9-Rk/s1600-h/cyr_jaime_004.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2Kt9LZDkYI/AAAAAAAAAR4/HT0urCi9-Rk/s400/cyr_jaime_004.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143864990952034690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2EE-MIwAOI/AAAAAAAAARo/3SuSCUJSUtM/s1600-h/cyr_jaime_002_thumb.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2EE-MIwAOI/AAAAAAAAARo/3SuSCUJSUtM/s400/cyr_jaime_002_thumb.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143397715890143458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Posteado en: Letras y tiempos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Jaime Manrique libera al fantasma de la portentosa quiteña. No hay exageración al decir que estas páginas serán la mejor opción posible para escuchar –sí, escuchar- la voz de Manuela Sáenz, la célebre y arrojada amante de El Libertador que ocupa su propio lugar en la historia de la Independencia. El escritor colombiano Jaime Manrique se vale de una prosa limpia y directa para obrar el milagro con su nueva novela Nuestras vidas son los ríos&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Oscar Medina — Fotografías cortesía de Jaime Manrique&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta difícil silenciar el eco en la memoria de la frase que marca el inicio de esta novela: “Nací rica y bastarda y morí pobre y bastarda”. Esas son las primeras palabras que el lector escuchará con la voz de Manuela Sáenz.&lt;br /&gt;Y es que quizás uno de los mayores méritos del autor de Nuestras vidas son los ríos sea precisamente ese: convencer, lograr la plena seguridad de que éste y no otro podía ser el tono de la entrañable heroína; que es la voz de ella narrando su propia historia y la de su poderoso amor de escándalo y arrebato por Simón Bolívar, a cuya causa libertadora se consagró sin importar las consecuencias y desafiando todo aquello que la sociedad de entonces quiso imponer a su condición de mujer.&lt;br /&gt;El barranquillero Jaime Manrique transformó su obsesión por Manuelita en esta hermosa novela –directa, sin artificios ni trucos- editada primero en inglés y publicada por Alfaguara en su traducción al español. Manrique, quien reside en Nueva York y es profesor en la Universidad de Columbia, suma entre sus títulos los poemarios Mi noche con Federico García Lorca; Tarzán, mi cuerpo y Cristóbal Colón; y las novelas Maricones eminentes, Luna latina en Manhattan, Twilight at the Equator y Oro colombiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—Lo primero que llama la atención de la novela es que haya sido escrita originalmente en inglés. De modo que la pregunta es obligada: ¿por qué en ese idioma?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Escribí mis primeros cuatro libros en castellano. En mi caso, escribir en inglés no es una escogencia sino una necesidad. Salí de Colombia a los 17 años y, desde ese entonces, –con la excepción de varios años en la década de los 70– he vivido en Estados Unidos. A estas alturas, me siento más cómodo escribiendo ficción en inglés que en castellano. Sin embargo, todavía escribo poesía en mi lengua materna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—Cuando un escritor dedica un libro se infiere en ello una fuerte carga sentimental, tu novela está dedicada a la memoria de Josefina Folgoso. ¿Quién es ella? ¿Qué representa para ti?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tuve una amistad con Josefina de más de 40 años. Ella fue mi mentora cuando era un muchacho en Barranquilla. Me dio a leer muchos libros importantes para mí y me llevó a ver las películas de Fellini, Antonioni, Visconti, DeSica, etcétera. Más importante aún, ella era la única persona que me tomaba en serio. Josefina inculcó en mí la certeza de que yo sería escritor. A pesar de la distancia geográfica que nos separaba, vivíamos en constante contacto. En los últimos años de su vida, Josefina fue abandonada por su marido, un político colombiano. Ella, como Manuela, cayó en la pobreza. Yo quería escribir mi novela para reivindicar la vida de mi amiga. Pero ella murió unos dos meses antes de que terminara Nuestras vidas son los ríos. Ocultó su enfermedad, y su gravedad, para que yo continuara escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—Buscando información sobre ti en Internet, se topa uno con unas líneas de Wikipedia que dicen así: “Jaime Manrique (16 June 1949-) is a gay, Colombian-American author, poet and journalist”. ¿Te sientes retratado en esa línea?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, es la verdad, excepto lo de periodista. No tengo talento para el periodismo. Se les olvidó que desde hace más de 20 años he enseñado literatura y talleres de creación literaria. Esa labor ha sido muy importante para mí. Pero poeta, gay, Colombo-Americano, sí soy todas esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué circunstancias te empujaron a dejar Colombia hace tantos años? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi madre, a los 47 años, estaba sola y no tenía forma de mantenernos, ni educarnos, a mi hermana y a mí. Así que tuvo la buena idea de emigrar a Estados Unidos. En Barranquilla viví los primeros años de mi niñez, y gran parte de mi adolescencia. Esos son años que marcan a cualquier individuo, sobre todo a un escritor. Mi primera novela corta —El cadáver de papá— sucede en Barranquilla, el último día de carnaval. La ciudad ha aparecido en casi todos mis libros semi autobiográficos de ficción y también en mi poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—En más de una ocasión has dicho que Manuela es un personaje que te obsesionaba. Esta es otra pregunta obligada: ¿Por qué Manuela?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque la admiro profundamente. El libro es un tributo a mi madre, a Josefina Folgoso, a las mujeres más importantes en mi vida. Manuela y yo somos hijos ilegítimos de hombres ricos. Me interesan mucho los “outsiders”, los rebeldes, los no-conformistas, los visionarios, los valientes, y Manuela tiene todas esas características. Después de terminar la novela, concluí que (para robarle la frase a Flaubert), Manuela Sáenz soy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—&lt;strong&gt;Tu retrato de Manuela difiere del que hizo el escritor venezolano Denzil Romero en su libro La esposa del doctor Thorne. Romero quizás escribió sobre una Manuela más bien disoluta, se hizo eco de algo que se puede resumir como la “leyenda sexual” de Manuela, ¿ese aspecto como de cotilleo histórico no te interesó? ¿Lo obviaste de manera intencional?&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—A propósito, no leí la novela de Denzil Romero. Tengo entendido que es una novela magnífica. Yo no sabía que era lo que quería contar acerca de Manuela hasta que le puse punto final a mi novela. Si supiera de antemano lo que quiero decir, no escribiría. Lo que me interesa en el proceso de escribir es descubrir lo que no sé, en las sorpresas que me proporcionan mis textos. Manuela se escribió a sí misma. Yo concibo un personaje, y después ellos toman vida, y de ahí en adelante están fuera de mi control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—¿Existen suficientes documentos históricos para recrear la vida de Manuela o tuviste que apelar mucho a la ficción?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se ha escrito mucho acerca de Manuela, pero se sabe muy poco acerca de su niñez y su adolescencia. Yo decidí “inventar” esos años, porque me parecían clave para entender al personaje. Los años finales en Paita tampoco han sido bien documentados. Pero tenemos las cartas de Manuela; esas cartas me ayudaron mucho a entender los últimos 20 años de su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—En tu investigación visitaste el puerto peruano de Paita, donde la heroína terminó sus días, ¿qué encontraste allí? ¿Cómo es el Paita de hoy?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El viaje a Paita fue crucial. Allí hay una casa con una placa, donde se dice que tal vez vivió Manuela. Paita es una aldea pobre, caótica, atiborrada de unos mototaxis, que hacen un ruido infernal. Tiene un puerto de pescadores muy activo y el pueblo está rodeado de unas montañas de arcilla, desoladas. Lo que más me impresionó fue el mar sucio, casi muerto, y el desierto que hay que atravesar para llegar allí.&lt;br /&gt;En Paita tuve la fortuna de conocer a &lt;strong&gt;Miguel Godos Curay &lt;/strong&gt;y a su hijo Juan de Dios, quien vive en la casa con la placa. Don Miguel, quien reside en Piura, me dio mucha información acerca de Manuela. En la casa en Paita tienen un libro para visitantes donde la gente que va en busca de Manuela escribe unas cuantas palabras. Fue conmovedor encontrar que personas de todo el mundo han pasado por allí, buscando el fantasma de Manuela. Parece increíble, pero no hay ni siquiera una estatua a Manuela en Paita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—¿No es como una especie de maldición que dos figuras tan determinantes en la vida de Bolívar como Manuela y Simón Rodríguez encontraran la muerte en la misma zona de Perú?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me parece que sea una maldición. Todos tenemos que morir en algún sitio. Es más, ese hecho tiene una especie de justicia poética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—¿Qué determinó la desgracia de Manuela? ¿Por qué alguien tan hábil y con tanto poder como Santander podía sentirse amenazado por la presencia de Manuela en Bogotá? ¿Acaso ya no era una mujer derrotada tras la muerte de Bolívar?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Manuela murió pobre y olvidada, pero en últimas, su vida es un triunfo. Los que la persiguieron en vida han sido olvidados, pero ella es inmortal. Santander y Manuela se odiaban a muerte. Ella quería que Bolívar lo fusilara después de la noche de la conspiración setembrina. Muerto Bolívar, Manuela continuó intrigando en Bogotá. Además, mientras estuviese allí, era difícil borrar a Bolívar de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—¿Hay una lección implícita en la historia de Manuela?&lt;/strong&gt;—Sí, que la vida sólo vale la pena vivirla con pasión y por un ideal. Y que traicionarnos a nosotros mismos es el peor de todos los crímenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—¿Por qué la elección de la primera persona para narrar? ¿Qué trabajo conlleva intentar penetrar la cabeza y el corazón de una mujer tan extraordinaria? ¿No fue esa una elección arriesgada?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Traté de escribir la novela en tercera persona y no lograba adentrarme en la psicología, ni en el alma de Manuela. Entonces, pasé varios días transcribiendo a mano sus cartas, y así un día, la oí hablar, y pude verla y palparla en mi estudio. De ahí en adelante, fue mucho menos difícil. Fue como si Manuela me hubiese dado su bendición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—Es notable el recurso de ponerse también en la piel de las esclavas Jonatás y Natán, ¿esa fue tu mayor licencia literaria? ¿Cómo es eso de darle voz a figuras a quienes la historia siempre ha obviado o –en el mejor de los casos- las ha colocado como personajes marginales?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Jessica Hagedorn, la gran novelista filipino-americana, y amiga entrañable, leyó una versión temprana de la novela y me dijo: “Si vas a tener las esclavas en la historia, tienen que ser verdaderos personajes.” Empecé a buscar información sobre ellas y no encontré nada. Ese silencio es muy diciente. Es como si los negros no hubiesen participado en la gesta de la independencia. La “historia” latinoamericana, es la historia de los criollos, para los criollos. En nuestra “historia” los indios y los negros casi siempre son personajes secundarios. Las voces de las esclavas me tocó encontrarlas en las narrativas escritas por las esclavas norteamericanas y antillanas. Jonotás y Natán fueron la verdadera familia de Manuela, fueron sus amigas, sus sirvientas, sí, pero también sus hermanas. Si de algo me siento orgulloso es de haber desarrollado esos dos personajes que no tenían voz en la historia de nuestra independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;—Se presume que la esclava Natán las sobrevivió. En un ejercicio de ficción, ¿cómo &lt;br /&gt;imaginas que fue su vida ya con su propio hogar? ¿le adjudicarías un final feliz en recompensa a sus sacrificios?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, quería que esa historia terminara con una nota optimista. Quería que en cierta forma Natán y su familia representaran el futuro de los negros en Latinoamérica. En la creación de ese personaje me ayudó mucho una entrevista que le hice a la cantante peruana Susana Baca. Las cosas que ella me contó sobre la historia de los negros en el Perú, los que vivieron y viven cerca de Lima, me abrieron los ojos. Creo que en ese momento fue que comenzó a formarse mi visión del personaje de Natán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Manuela le plantea a su esposo Thorne que dejen su convivencia marital para el más allá, una vida después de la vida pero al estilo inglés. Otro ejercicio de ficción extrema: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Cumpliría su promesa o se iría nuevamente directo a los brazos de El Libertador?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;—Manuela existió para dejarnos su extraordinario y valeroso ejemplo de lealtad a una causa. Tanto en este mundo, como en el más allá, Bolívar y Manuela son inseparables. Por los siglos de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JAIME MANRIQUE ARDILA&lt;/strong&gt;.- Nació en Barranquilla en 1949. Recibió el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus por su libro "Los adoradores de luna" (1976). En español ha publicado también "El cadáver de papá" (novela, cuentos y traducciones de poesía norteamericana), "Notas de cine", "Confesiones de un crítico amateur" (recopilación de reseñas y ensayos críticos sobre cine escritas entre 1974 y 1978) y "Mi cuerpo y otros poemas" (1999). En edición bilingue ha publicado los poemarios "Scarecrow/Espantapájaros" (1990) y "My Night with Federico García Lorca/Mi noche con Federico Garcí Lorca" (1995) y en inglés las novelas "Colombian Gold" (traducida a varias lenguas), "Latin Moon in Manhattan" y "T wiilight at the Ecuator". En coautoría con Joan Larkin tradujo al inglés poemas de Sor Juana Inés de la Cruz "Sor Juanas’s Love Poems/Poemas de amor" en 1997. En 1999 aparece su libro autobiográfico "Eminent Maricones. Arenas, Lorca, Puig and me". Ha enseñado en el Programa MFA de Columbia University, en Mount Holyoke College, New York University, Eugene Lang College y The New School for Social Research donde ha sido escritor residente. Vive en la actualidad en Nueva York.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-7022439715787085146?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/7022439715787085146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=7022439715787085146' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/7022439715787085146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/7022439715787085146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/12/manuela-senz-soy-yo.html' title='&lt;strong&gt;“MANUELA SÁENZ SOY YO”&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R2KufbZDkZI/AAAAAAAAASA/brHD6h1BDkQ/s72-c/cyr_jaime_001_thumb.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-8403691263616554455</id><published>2007-12-01T09:16:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:31.617-08:00</updated><title type='text'>CARATULA DEL POEMARIO: "LA INSEPULTA DE PAITA" ELEGIDA POR NERUDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R1GXbCEuRjI/AAAAAAAAAQU/oxYsvmnAW_o/s1600-R/Paita.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R1GXbCEuRjI/AAAAAAAAAQU/QnmsTzCzU9g/s400/Paita.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139055140475389490" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-8403691263616554455?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/8403691263616554455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=8403691263616554455' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' 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xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-8813504310691271158</id><published>2007-12-01T09:05:00.000-08:00</published><updated>2007-12-01T09:12:30.588-08:00</updated><title type='text'>NERUDA ESTUVO EN PAITA EN POS DE LAS HUELLAS DE MANUELITA</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5SgYCfIerXI&amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/5SgYCfIerXI&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-8813504310691271158?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' 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CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-8071630146313172991</id><published>2007-11-30T06:43:00.000-08:00</published><updated>2007-11-30T06:46:17.339-08:00</updated><title type='text'>MANUELA SAENZ</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/GA96xbYjSzE&amp;rel=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/GA96xbYjSzE&amp;rel=1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' 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CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-971178717103894708</id><published>2007-11-21T07:28:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:31.792-08:00</updated><title type='text'>MANUELA SAENZ</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0RPawyjdmI/AAAAAAAAAPE/XiHuzwqVpPA/s1600-h/Escritor_ponia_gr.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0RPawyjdmI/AAAAAAAAAPE/XiHuzwqVpPA/s400/Escritor_ponia_gr.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135316796301342306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;POR: ELENA PONIATOWSKA (*)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabe hasta donde puede llegar el poder de una mujer enamorada. Su potencia es la de cien mil potros a galope tendido. Vence la distancia, su corazón desbocado  pasa como loco encima de ríos, mueve montañas y sigue el caracoleo de sus pezuñas retumbando. Las colinas, la corteza de los árboles, los espesos muros de las haciendas recogen el eco de su ímpetu. Cuando Manuela Sáenz no es una yegua desorbitada, es una mula cubierta de barro, una burra lechera bajo el sol, un lento, un viejo animal cansado que se revuelca en su pajar toda cubierta de olvido, una vendedora de tabaco en el Perú. Desde niña es tan obstinada como los obstáculos que salta con sus músculos destendidos, sus alados ijares , su grupa dispuesta al peso del hombre. Esta mujer portentosa rompe la luz al entrar, la rasga con su mirada.¡Que viva el Libertador y el Presidente de la Gran Colombia!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Libertador, Su Excelencia, el gran Simón Bolívar viene montado en una jaca blanca. Como la mayoría de los latinoamericanos es chaparrito pero picoso, de cejas espesas y manos delicadas. Lo que más impresiona es la penetración de su mirada, - sus ojos hundidos- la determinación de sus ademanes. Manuela Sáenz, patriota, loca de alegría por la victoria ( las provincias se incorporan una tras otra a la República de la Gran Colombia) lo recibe en Quito junto con la multitud, el 19 de junio de 1822. La jaca, como su jinete es mañosa, sus pezuñas son delicadas, menudas, su cuerpo ágil como el del Libertador y se deleita en bailar como si fueran a enredársele los deseos, ha sido adiestrada en la Haute Ecole, sus cascos son castañuelas, bailan alegres, taconean equinos, con razón dicen que el diablo tiene pezuñas,esta jaca ansiosa es el complemento de la larga nariz de su jinete que cuelga de una frente coronada por pelo encrespado, corto, viril, una mata erguida en todos los avatares. Desde los balcones al pasar llueven pétalos de rosas y caen  flores más pueblerinas para ir formando una  alfombra de entrega y de espera, camino exacto al lecho, al trono, a la fragancia. ¡ Que recibimiento, Dios mío, quiteños, qué recibimiento, quiteñas, que algarabía en los puentes, en las piedras calientes al sol, en la hiedra que acintura las casas, en la “monedita” de oro que se mete en todos los intersticios. Manuela Sáenz es menuda, lo único grueso de ella son sus labios pachones que llaman al beso. Atrapan  como esos ojos negros acostumbrados al desafío. Son casi groseros los labios de Manuela, tan sensuales. A los veinticinco años, Manuela es ya una heroína reconocida, un patriota condecorada por el General San Martín con “La Orden del Sol”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simón Bolívar está  a punto de pasar bajo sus ojos y Manuela no va a dejarlo irse. Más tarde escribirá en su diario: “ Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tome la corona de rosas y ramitas de laurel y la arrojé para que cayera en la frente del caballo de Su Excelencia, pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída a la casaca, justo en el pecho de Su Excelencia, Me ruboricé de la vergüenza pues El Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto, pero Su Excelencia se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano y justo esto que fue la envidia de todas, familiares y amigos, y para mí el delirio y la alegría de que Su Excelencia me distinguiera de entre todas que casi me desmayo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así empieza el gran festejo del amor, la tarima, la plaza de Quito abarrotada, las campanas de catedral que tocan repique, la banda de guerra, el redoble de los tambores, los gritos de Jonatás su esclava negra, el júbilo patriótico que suscita el Libertador y finalmente el baile, el baile, ah, el baile. El baile es augurio y alcahuete. Es el correveidile y el portador de los mensajes. Va y viene. El Libertador se acerca a  Manuela y ella gira en sus brazos, es la envidia de todas las muchachas de Quito. El Ecuador es una línea que atraviesa no sólo, el planeta sino el ánimo de los convidados ardientes, primero el sol, luego su calor, de nuevo el sol, el calor del centro, los meridianos y  los paralelos dividiendo en gajos la naranja del deseo, hasta la extinción de los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“He comprobado que Su excelencia es un bailarín consumado e incansable, pues ciertamente baila con una verdadera destreza; habilidad que según él, es la mejor manera de preparara una estrategia de guerra (esto lo dijo sonriéndome).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No quise quedarme corta y para descollar por lo menos en algo, a la altura del conocimiento de este señor empecé hablándole de política, luego de estrategias militares (mi parecer los tenía embelezado) . Entonces  me cortó y empezó a recitarme en perfecto latín a Virgilio y Horacio. Hablaba de los  clásicos como si los hubiera conocido. Yo lo miraba y escuchaba entusiasmada y cuando tuve por fin la oportunidad le respondí dándole citas de Tácito y Plutarco, cosa que le llamó mucho la atención quedándose casi mudo y asintiendo de mis pobres conocimientos, con la cabeza y diciendo: “Sí, sí, sí eso es, sí, sí, sí” repetía. Entonces se puso muy erguido y yo pensé que se había enfadado, pero sonriendo me pidió él que era urgente le proporcionara todos los medios a fin  de tener una entrevista conmigo (y muy al oído dijo: encuentro apasionado), pues que sería yo en adelante el símbolo  para sus conquistas que no solo admiraba mi belleza sino también mi inteligencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al girar bajo los prismas de cristal en el salón de baile moscovita de Tolstoi, Natasha y el príncipe Andrei de La Guerra y la Paz no sabían que tendrían primos-hermanos en América Latina, es ardiente pareja que en brazos el uno del otro construyen un imperio. Manuela Sáenz es el regazo y el vientre, Simón Bolívar la cabeza y las piernas, Manuela Sáenz es el alabastro de los hombros, Simón Bolívar la persuasión de los ojos. Allí van a ritmo de vals, Boyacá y Carabobo, Bomboná y Pichincha, hacia el sur, siempre al sur, fulgurantes, meteóricos en el cenit de su gloria, sobre las cordilleras, la Playa de Pisco, la isla de Puná, atraviesan los Andes, bajan a Guayaquil en la emoción de descubrir nuevos placeres, zarpan en una fragata y desembarcan en La Guaira y vuelven otra vez a Lima la horrible, en una temeraria mazurca que los hace atravesar de costa a  costa la República de la Gran Colombia compuesta por lo que ahora son Ecuador, Colombia y Venezuela. El hemisferio sur gira entre sus manos empalmadas , marchan con el apoyo de los ejércitos chilenos, los amenazan las fiebres tropicales, bailan, bailan, los sigue una caravana de patriotas con su escolta de mulas, Manuela uniformada de capitana monta briosamente tras el Libertador. Febriles recorren mil kilómetros de amor, los baúles de Manuela  sujetados por correas viajan a lomo de mulas, son muchos baúles, Manuela es dueña de vestidos de seda, de zapatillas múltiples, de mantillas de chalinas, de refajos, corpiños y medias de seda. Chapines de baile y sortijas se mecen al compás de las piernas de los animales, al llegar al Cuzco cuelgan las hamacas y su amor se transparenta como el aire enrarecido de las altas cimas. Hacer el amor allá arriba es una terapia de la muerte como la llamarían los psicoanalistas, pero más aún  valsear sobre el precipicio de a la orilla del mundo. Bailan El libertador y su Libertadora,él no la puede soltar porque ella no lo permitiría jamás, primero le encajaría un puñal en la espalda y moriría traspasado como Monteagudo en las calles de  Lima, los ojos abiertos al espanto, los diamantes de su pechera intactos, la cadena de oro de su leontina colgándole aún sobre el vientre frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela se peina como años más tarde habría de hacerlo Frida Khalo. Sus negras trenzas de pelo lustroso coronan su cabeza y en esa tiara erguida coloca flores, listones, lanas de colores. Su cabeza es altiva, su cuello largo, sus facciones muy  finas. Jonatás es una peinadora consumada. En Quito, cuando Manuela salía seguida por sus dos esclavas negras, sinuosas, vestidas de uniforme de guerra, Jonatás con su turbante rojo, todos volvían la cabeza para mirar un espectáculo suntuoso  e inusitado. Exuberante, Manuela habla, discurre, jamás se oculta y la calle se vuelve su recibidor. Los encuentros, los abrazos, los rechazos, las murmuraciones entran y salen como Pedro por su casa y en las calles de Quito, las mujeres la señalan como  piedra de escándalo: la amante de Simón Bolívar. A Manuela eso la tiene tan  sin cuidado, que firma sus cartas con orgullo: “ Manuela Sáenz, patriota y amante de usted”.¡ Que título portentoso! Manuel escribe: “Soy mujer y joven; apasionada, con mucho abandono del miramiento social que a mí no me incumbe; mi ingenio es mi intención y me siento muy, pero muy enamorada,” Manuela ofrece “el suave terciopelo de mi cuerpo” , Manuela no se avergüenza de amar. No les tiene miedo a los débiles ni a aquellos que pretenden impedir el “desenlace de dos almas que se corresponden”. ¡Que bárbara Manuela! Es más fuerte su amor que Lima la horrible, es más fuerte su amor que Bogotá, más que Carácas, más que Quito, Más que Guayaquil, Más que Barranquilla, Cartagena, más que todas las batallas, mas que su cansancio al caminar al lado de sus dos esclavas Jonatás y Nathan para auxiliar a los heridos ungiéndolos con el bálsamo del Perú y dándoles de beber infusiones de amapola. Durante los combates, cuando no galopa tras el enemigo como el  más valiente de los soldados lo cual le vale el grado militar de coronel, se come las uñas  por el nerviosismo, todo sea por el Libertador. Manuela, la más diestra amazona ( nada de side saddle) conduce su cabalgadura entre los cuerpos después de la batalla, cura ,escucha, compadece, se inclina sobre los heridos. Nathan y Jonatás, siempre a su lado, imparten remedios más cachondos y se ofrecen de colchón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es Manuela Sáenz?. Una ilegítima, un bordadora, un clavecinista que toca puras notas falsas y prefiere los tambores africanos a Bach. Escandaliza a las monjas del convento Santa Catalina al escapar una noche envuelta en la capa oscura de un soldadito, bueno, de un oficial del reye de España, Fausto d´Elhuyar.¡Qué descuidadas monjas, qué bárbara Manuela! Por su origen bastardo y su buena disposición amatoria es rechazada. La sociedad le da la espalda hasta que se casa con el inglés James Thorne, comerciante, que la convierte en una de las mujeres más ricas de Ecuador. Eso es lo de menos, Manuela es la más pícara e irónica que todo el Commonwealth de la Gran Bretaña y sobrepasa a su marido a la hora de la sobremesa. Brilla con luz propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela “patriota” cree en el sueño bolivariano y a escondidas participa en movimientos de liberación. El general José de San Martín habrá de condecorarla con la Orden del Sol y la llamarán a partir de entonces la Caballeresa del Sol. Más tarde, Bolívar levantará los ojos hacia ella al recibir en la cara las flores de su violento ramo. La convertirá en su Libertadora. Si batallas hubo, ninguna fue más grande que las de Manuela  por el amor de Simón Bolívar, más grande aún que la de Natasha, porque Natasha y Andrei no querían cambiar el triste destino de Rusia y Manuela sí quiso jugar un papel en el triste destino de América Latina, a diferencia de sus primos trasatlánticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo un continente entre sus manos alborotadas de pólvora, en sus ansias de gloria,en su admiración por Napoleón Bonaparte. Emulo de Napoleón, Simón Bolívar es adicto a las mismas frases y su grito: “¡Soldados” La esperanza de las naciones está pendiente de vosotros”, se parece mucho al de Napoleón en Egipto al señalarles la Esfinge y la pirámide a sus tropas: ¨¡Soldados, cinco mil años os contemplan!. Las frases de Manuelita son menos rimbombantes pero más impetuosas; embriagan, desnudan, ponen a temblar. Nada más político, nada más social, nada más comunitario que el amor de dos que se aman. El amor es revolucionario, lo saben todos los jóvenes que se enfrentan a la policía con piedras en la mano, el sexo es un espacio que debe conquistarse. Manuela asume los riesgos, vuelve pública la intimidad, celebra el gran acontecimiento de dos que se besan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una América Latina hirviente los invita a todos al voyeurismo, toma la plaza por asalto, se para a la mitad del ruedo encima d los adoquines al sol y reclama para sí el campo de batalla. Nunca en la historia de nuestro continente ha habido mujer más invitadora. Pionera, libera a la polis, le quita sus varillas, desata los cordeles, le da el mismo sentido que el arte: el de liberar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los instintos básicos del Libertador esta el sexual que es político y es competitivo. Para él, el joven Antonio José de Sucre, gana la batalla de Ayacucho y ambos entran bajo los arcos triunfales a la ciudad de La Paz. Bolivia la que lleva su nombre, lo eternizará. Los indios tendrán tierra, no harán trabajos forzados, no pagarán tributo, seguirán hablando quechua y aymara, no votarán porque sólo votan  los que saben la “cartilla”. Simón Bolívar es una esponja. Todo lo que le enseñó su maestro Simón Rodríguez lo chupó. Gracias a él se construirán escuelas donde estudien juntos niños y niñas sentados en la misma banca y aprenbden ante todo a pensar:”O inventamos o nos perdemos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguna mujer ha nacido sin perjuicios sobre la faz de la tierra, esta es Manuela Sáenz.¡Qué Madonna ni que nada!. Los propósitos de Madonna son comerciales, los de Manuelita patriotas, apasionados, transparentes. Ponerle cuernos a don Jaime y exponerse a perder casa y fortuna parece normal y a nosotros muy merecido. Ver al inglés con una alta cornamenta colgado sobre la chimenea presidiendo el salón está más que justificado puesto que James Thorne no ha logrado hacerse amar de esta mujer tan inclinada al amor. Manuelita tiene derecho a ser la amante de Simón Bolívar puesto que lo ama. Lo que no le parece normal es ser la esposa de un hombre que la aburre con sus monosílabos, su apego al Virrey y su falta de inventiva. Desde niña fue fumadora y libre y dijo que todo lo que pasaba por su hermosa cabeza. Desde niña hace lo que se le da la gana. Manuela jamás fu una mesalina; siempre se entregó por pasión. Nunca tuvo aventuras pasajeras. Tampoco alberga la ilusión de que Simón Bolívar se case con ella. Eso sí, lo cela porque Bolívar es mujeriego y aunque pequeño de estatura y con una nariz larga como un cuchillo, ejerce un atractivo inmenso sobre las mujeres que le echan largas miradas luminosas e intencionadas. El poder es un afrodisíaco. Hacen vida común y entran al Nirvana. Manuela Sáenz jamás contó con que Bolívar se irritara con su actitud posesiva, y sobre todo, con las largas bocanadas de puro que se atrevía a lanzar aquel rostro tosijoso. Nunca nadie había fumado en su presencia. Manuelita sí, mientras discutía con él contradiciéndole tácticas de guerra. Manuela es Manuela, nadie la va a cambiar. Apasionada, celosa, siempre reclamó lo suyo. Un día que encontró un pendiente de diamantes en el lecho de Bolívar se le echó encima y le rasguñó la cara con tal fiereza que el Libertador no pudo mostrarse en público durante ocho días. Confinado en sus habitaciones, Manuela entonces guardó sus puntiagudas uñas y le aplicó tiernas compresas de agua y besos cuidándole todo el día y toda la noche sin separársele jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras mujeres hubo en la vida de Bolívar después de su esposa idealizada. En México, en 1799 de paso a España se asomó al escote de María Ignacia Rodríguez de Velasco y Osorio Barba, la Güera Rodríguez, la musa y alter ego de don Artemio del valle Arizpe quien seguramente la recordaba el preguntar a sus visitas enfundado en su batón de terciopelo carmesí: “¿ Verdad que estoy hecho una hemorragia? Por lo visto a Simón Bolívar le gustaban las Manuelas porque luego conoció a Manuela Madroño. Antes electrizó no sólo a María Teresa Rodríguez Toro, sino a Fanny  de Villars, Anita Leonoit, Julia Cobier, Josefina Machado y unas quince parisinas y otras tantas madrileñas. Pero a ninguna le dijo lo que a Manuelita: Tú me has hecho idólatra de la humanidad hermosa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Estoy sentada frente a la hamaca que está quieta como si esperara a su dueño. El aire también está quieto, esta tarde sorda, los árboles del huerto están como pintados. En este silencio mío, medito. No puedo olvidar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de su vida Manuela “la olvidada de Paita” es dueña de una tabaquería y de eso vive en el pequeño puerto peruano de Paita. Tobacco, English Spoken, Manuela Sáenz se lee en la puerta. Mientras espera a sus clientes borda o hace crochet, labor a punto, cadenilla y fuma puro como antes. Teje y borda sus recuerdos, imágenes que al ensartar la aguja van pasando por el ojal de sus ojos hermosos bajo su frente aún altanera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Garibaldi la visitó y le rindió tributo, Gabriel García Márquez la olvidó en algún recodo de su laberinto. Sólo y viejo el Libertador, sola y vieja la Libertadora. Manuela lo sobrevivió veintiséis años. Desterrado, Simón Bolívar, murió lejos de ella, tuberculoso, el 18 de diciembre de 1830. Manuela Sáenz ahora fuma y mira hacia el mar. Fuma y habla con los ojos azules de Giuseppe Garibaldi. Fuma y le confía carraspienta el secreto que hace años le reveló Bolívar: “Estarás sola Manuela y estaré solo a la mitad del mundo. No habrá más consolación entonces que el haber conquistado a nosotros mismos.”  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elena Poniatowska.-&lt;/strong&gt; Periodista y narradora mexicana nacida en  París el 19 de mayo de 1933, con su familia abandona Europa durante la Segunda Guerra Mundial y llega a Ciudad de México en 1942.Trabajó como periodista en el diario Excélsior y ha colaborado, entre otras, en la Revista Mexicana de Literatura, Estaciones, Absides, Artes de México, Revista de la Universidad de México, La Palabra y el Hombre, Unomásuno y La Jornada. Ha realizado cortos cinematográficos sobre Sor Juana Inés de la Cruz, José Clemente Orozco, el agua y otros temas. Socia fundadora de la Cinemateca Nacional y de la Editorial Siglo XXI. Ha descollado en el género de la entrevista y de la crónica: Palabras cruzadas (1961), Fuerte es el silencio (1980), Nada, nadie, las voces del temblor (1988), La luna y sus lunitas (1955). Su primer libro es de cuentos, Lilus Kikus (1954). Maneja con sabios montajes las voces anónimas y revela la fuerza interior de personajes extraordinarios: Jesusa Palancares de Hasta no verte Jesús Mío (1969). Convertido en un libro clásico, La noche de Tlatelolco (1971) configura una épica con los testimonios de la rebelión estudiantil de 1968. Recrea la historia amorosa entre Diego Rivera y Angelina Beloff en forma epistolar en Querido Diego, te abraza Quiela (1978); La flor de lis (1988) es una novela autobiográfica, y Tinísima, una vasta investigación novelada sobre la fotógrafa Tina Modotti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-971178717103894708?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/971178717103894708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=971178717103894708' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/971178717103894708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/971178717103894708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/11/manuela-saenz.html' title='&lt;strong&gt;MANUELA SAENZ&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0RPawyjdmI/AAAAAAAAAPE/XiHuzwqVpPA/s72-c/Escritor_ponia_gr.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-634348301024493744</id><published>2007-11-20T16:17:00.000-08:00</published><updated>2008-12-08T13:49:31.914-08:00</updated><title type='text'>EL ULTIMO VIAJE  DE MANUELA </title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0N5zwyjdlI/AAAAAAAAAO8/Evsr2LnnjaU/s1600-h/manuelita_dibujo.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0N5zwyjdlI/AAAAAAAAAO8/Evsr2LnnjaU/s400/manuelita_dibujo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135081930309727826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Miguel Godos Curay&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los frailes se empeñaban  en elevar el amor sensual a la estatura mística con el propósito de convertir el amor en una adoración lejos de las tentaciones carnales y el pecado abominable. No dieron resultado las fórmulas gazmoñas ni los encierros. Manuela Sáenz fue una amante volcánica. Se prendó en 1822 de Bolívar tras la victoria de Pichincha y dejó a su marido el inglés James Thorne. Manuela no tenía vocación de celebridad melindrosa y austera. La pasión le brotaba del alma. El espíritu de la independencia le animaba  de cuerpo entero. Era una librepensadora feroz. Se perfumaba con la masculina agua de verbena, cabalgaba con los pantalones bien puestos  y pasmosa serenidad en medio de las lanzas y las balas. Era lectora apasionada de Cervantes, del Inca Garcilazo de                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              la Vega y Olmedo cuyos versos recitaba de memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela era temida por su apasionada lealtad al Libertador  y tras la muerte de su hermano José María  se le impidió el retorno al Ecuador. De nada sirvió la intercesión de su compadre el General Juan José Flores con quien mantuvo desde el exilio porteño una intensa comunicación epistolar. El 28 de Febrero de 1835  Vicente Rocafuerte escribió al General  Flores en elocuente carta lo siguiente: “Madame Stäel no era tan perjudicial a París como la Sáenz en Quito, y sin embargo el gran Napoleón que no veía visiones, y estaba acostumbrado a encadenar revoluciones, la desterró de Francia; el Arzobispo Virrey de México desterró de la capital a la famosa Güera Rodríguez y desde su destierro le hizo una revolución. La mujeres (de moral relajada) preciadas de buenas mozas y habituales a las intrigas del gabinete son más perjudiciales que un ejército de conspiradores.” Manuela, con el insoportable dolor a cuestas y soportando el ostracismo tras la muerte de Bolívar en San Pedro Alejandrino, auxiliada por la generosidad de sus amigos, se dirigió a Paita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue desde su rancho paiteño, el 10 de Agosto de 1850, que refirió al General O´Leary pormenorizada relación de los acontecimientos del 28 de Septiembre de 1828 en que  en el Palacio de San Carlos de Bogotá salvó la vida al Libertador.  Bolívar le dijo: “Manuela, tu eres la Libertadora del Libertador”. Riva Agüero, quien la odiaba rabiosamente, la llama “la Sultana de las Mancebas del Libertador”. La verdad histórica es otra. Dicen de ella que no sabía llorar sino encolerizarse como los hombres de carácter duro. Pocos conocen que desde Paita y con el nombre de María de los Angeles Calderón espiaba  a los opositores de Flores y daba cuenta de los acontecimientos políticos del Perú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un 23 de noviembre de 1856 hace 151 años murió en Paita víctima de la terrible difteria. De este doloroso acontecimiento da cuenta una carta familiar del General Antonio de la Guerra y Montero, natural de los Puertos de Altagracia en el Zulia (Venezuela) y héroe de Junín y Ayacucho  a su esposa doña Josefa Goróstide Seminario. La carta está  fechada en Paita el 5 de diciembre de 1856. La misiva familiar fue encontrada por el doctor Aurelio Miro Quesada Sosa entre los papeles de su bisabuelo. De la Guerra fue uno de los firmantes del Convenio de Babahoyo y del Tratado de Piura de 1829 y Comisionado por el General Juan José Flores marchó a Cartagena y Caracas en 1830 para la separación del Ecuador, reconociendo al Libertador como Jefe de la Confederación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta anota lo siguiente:“El 23 del pasado a las 6 de la tarde dejó de existir nuestra amiga doña Manuel Sáenz, y 3 días antes enterraron a su sirvienta Juana Rosa; ambas fallecieron del abominable e infernal enfermedad de la garganta.  Dos días después de la señora se enfermó la Dominga del mismo accidente, la vio Mendoza y le echó el fallo y aun la abandonó, y unas cholas comadres de  doña Manuela la curaron en 4 días; por lo cual deducimos que en haberla abandonado Mendoza estuvo su salvación, porque si la hubiera asistido la hubiera dirigido por el mismo camino de la señora y de su compañera; aún hay más, una de las Benitez cayó con la misma enfermedad, la asistía Mendoza, visto que no obtenía ningún alivio llamaron a Bobbio y ya esta buena y sana.  Por manera que si los conocimientos de Mendoza correspondieran  a la importancia que se da, no mataría tanta gente”. Un médico negligente y el olvido conspiraron para apurarle el viaje a la eternidad. El polvo bendito de sus huesos aún recorre los viejos callejones de Paita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-634348301024493744?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/634348301024493744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=634348301024493744' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/634348301024493744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/634348301024493744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/11/el-ultimo-viaje-de-manuela.html' title='&lt;strong&gt;EL ULTIMO VIAJE  DE MANUELA &lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/R0N5zwyjdlI/AAAAAAAAAO8/Evsr2LnnjaU/s72-c/manuelita_dibujo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-1818999099842604065</id><published>2007-09-02T03:58:00.000-07:00</published><updated>2008-12-08T13:49:32.130-08:00</updated><title type='text'>LA INSEPULTA DE PAITA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/RtqYn99yhYI/AAAAAAAAAKo/Juu_fJN5_84/s1600-h/mauela2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/RtqYn99yhYI/AAAAAAAAAKo/Juu_fJN5_84/s400/mauela2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5105560939993924994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Pablo Neruda&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;En Paita preguntamos&lt;br /&gt;por ella, la Difunta:&lt;br /&gt;tocar, tocar la tierra&lt;br /&gt;de la bella Enterrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las balaustradas viejas,&lt;br /&gt;los balcones celestes,&lt;br /&gt;una vieja ciudad de enredaderas&lt;br /&gt;con un perfume audaz&lt;br /&gt;como una cesta&lt;br /&gt;de mangos invencibles,&lt;br /&gt;de piñas,&lt;br /&gt;de chirimoyas profundas,&lt;br /&gt;las moscas&lt;br /&gt;del mercado&lt;br /&gt;zumban&lt;br /&gt;sobre el abandonado desaliño,&lt;br /&gt;entre las cercenadas&lt;br /&gt;cabezas de pescado,&lt;br /&gt;y las indias sentadas&lt;br /&gt;vendiendo&lt;br /&gt;los inciertos despojos&lt;br /&gt;con majestad bravía,&lt;br /&gt;-soberanas de un reino&lt;br /&gt;de cobre subterráneo-,&lt;br /&gt;y el día era nublado,&lt;br /&gt;el día era cansado,&lt;br /&gt;el día era un perdido&lt;br /&gt;caminante, en un largo&lt;br /&gt;camino confundido&lt;br /&gt;y polvoriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detuve al niño, al hombre,&lt;br /&gt;al anciano,&lt;br /&gt;y no sabían dónde&lt;br /&gt;falleció Manuelita,&lt;br /&gt;ni cuál era su casa,&lt;br /&gt;ni dónde estaba ahora&lt;br /&gt;el polvo de sus huesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arriba iban los cerros amarillos,&lt;br /&gt;secos como camellos,&lt;br /&gt;en un viaje en que nada se movía,&lt;br /&gt;en un viaje de muertos,&lt;br /&gt;porque es el agua&lt;br /&gt;el movimiento,&lt;br /&gt;el manantial transcurre.el río crece y canta,&lt;br /&gt;y allí los montes duros&lt;br /&gt;continuaron el tiempo:&lt;br /&gt;era la edad, el viaje inmóvil&lt;br /&gt;de los cerros pelados,&lt;br /&gt;y yo les pregunté por Manuelita,&lt;br /&gt;pero ellos no sabían,&lt;br /&gt;no sabían el nombre de las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mar le preguntamos,&lt;br /&gt;al viejo océano.&lt;br /&gt;El mar peruano&lt;br /&gt;abrió en la espuma viejos ojos incas&lt;br /&gt;y habló la desdentada boca de la turquesa.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-1818999099842604065?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/1818999099842604065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=1818999099842604065' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/1818999099842604065'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/1818999099842604065'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/09/la-insepulta-de-paita.html' title='&lt;strong&gt;LA INSEPULTA DE PAITA&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/RtqYn99yhYI/AAAAAAAAAKo/Juu_fJN5_84/s72-c/mauela2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-6864258399846555174</id><published>2007-07-05T20:29:00.000-07:00</published><updated>2008-12-08T13:49:33.732-08:00</updated><title type='text'>MANUELA DE PAITA  (TEATRO EN CINCO ACTOS)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro2-LdZZ25I/AAAAAAAAAGg/63n35bGCbAM/s1600-h/Virgen+de+Mercedes+07.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro2-LdZZ25I/AAAAAAAAAGg/63n35bGCbAM/s400/Virgen+de+Mercedes+07.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083928658450176914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29ztZZ24I/AAAAAAAAAGY/Tc-M6GFjPo0/s1600-h/002+Vista+Aerea+desde+el+mar.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29ztZZ24I/AAAAAAAAAGY/Tc-M6GFjPo0/s400/002+Vista+Aerea+desde+el+mar.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083928250428283778" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29a9ZZ23I/AAAAAAAAAGQ/4ki592obD5I/s1600-h/Virgen+de+Mercedes+03.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29a9ZZ23I/AAAAAAAAAGQ/4ki592obD5I/s400/Virgen+de+Mercedes+03.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083927825226521458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29S9ZZ22I/AAAAAAAAAGI/IVc762lTcXQ/s1600-h/002+Luna+Paita+1.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29S9ZZ22I/AAAAAAAAAGI/IVc762lTcXQ/s400/002+Luna+Paita+1.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083927687787567970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29CtZZ21I/AAAAAAAAAGA/2D1ZnXxa8MU/s1600-h/DSC_0641.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro29CtZZ21I/AAAAAAAAAGA/2D1ZnXxa8MU/s400/DSC_0641.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083927408614693714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro2829ZZ20I/AAAAAAAAAF4/yI_n7nc3Ovo/s1600-h/DSC_0618.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro2829ZZ20I/AAAAAAAAAF4/yI_n7nc3Ovo/s400/DSC_0618.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083927206751230786" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro28Z9ZZ2zI/AAAAAAAAAFw/uAe9GkMAQAc/s1600-h/DSC_0631.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro28Z9ZZ2zI/AAAAAAAAAFw/uAe9GkMAQAc/s400/DSC_0631.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083926708535024434" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro28BdZZ2yI/AAAAAAAAAFo/PRSFymi8Lic/s1600-h/DSC_0701.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro28BdZZ2yI/AAAAAAAAAFo/PRSFymi8Lic/s400/DSC_0701.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083926287628229410" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro26G9ZZ2xI/AAAAAAAAAFg/VM_wXlLV_HY/s1600-h/MANOLA.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro26G9ZZ2xI/AAAAAAAAAFg/VM_wXlLV_HY/s400/MANOLA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083924183094254354" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro24SdZZ2wI/AAAAAAAAAFY/TQcD859551o/s1600-h/manue.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro24SdZZ2wI/AAAAAAAAAFY/TQcD859551o/s400/manue.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5083922181639494402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por Manuel Dammert Ego Aguirre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A Julia E. y a Manuela A., dos mujeres de luna llena&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PERSONAJES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Manuela&lt;br /&gt;Manuela-Joven&lt;br /&gt;Oficial 1&lt;br /&gt;Oficial 2&lt;br /&gt;Gobernador&lt;br /&gt;Sobrino-Santiago matamoros&lt;br /&gt;Pescador&lt;br /&gt;ballenero&lt;br /&gt;Jonatas&lt;br /&gt;4 Mujeres de la cofradía&lt;br /&gt;3 pobladores&lt;br /&gt;tres angeles&lt;br /&gt;tres diablos&lt;br /&gt;ángel mayor&lt;br /&gt;Miguel tamborilero&lt;br /&gt;Flautista&lt;br /&gt;De 8 a 10 peregrinos (hombres y mujeres) con su banda rojiblanca cruzándoles el pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SONIDO Y OLORES: &lt;br /&gt;a lo largo de toda la obra se escucha el sonido de las olas del mar y se difunde un olor leve de canela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTO 1&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El escenario esta divido en dos partes. Tres cuartos del espacio son una Calle de puerto.  Frontis de casas con balcones, de madera, en colores vivos y contrastados, gris, azul celeste y rojo anaranjado. En algunas ventanas cuelgan redes de pesca. Los personajes están en la calle, en movimiento. En el lado lateral izquierdo, claramente diferenciado del resto del escenario, sobre una pila de redes de pesca, esta sentada una mujer joven vestida sobriamente, en penumbra, solo se distingue su silueta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 1&lt;br /&gt;(Los oficiales entran por el lado derecho de la calle)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- esta debe ser la calle que nos indicaron al desembarcar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- eso espero, después de cabalgar desde Bogotá a Quito, y, sin descasar, ir hasta Guayaquil para embarcarnos. Venimos en un viaje de infierno, tras varios días de navegar en un barco lleno de enfermos. Pero, bueno, ya estamos en Payta, y a tiempo de las fiestas de la Virgen de Las Mercedes. Espero que podamos cumplir, lo más rápido, el encargo  que nos hizo el alto mando en defensa de nuestro general Santander &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.-  ¿por qué habrá escogido la Señora este puerto?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Por allá, era insoportable la presencia de ella. Había muerto Bolívar, su protector, y la tuvimos que soportar tres años en Colombia. Por rebelde y revoltosa, el Gobierno la envió a un Convento,  luego la metió presa. Después la tuvo que llevar a la fuerza, ¡en silla de manos y a caballo!, ¡como sería la señora!, la llevó hasta Cartagena, para exiliarla desde ese puerto bendito hacia Jamaica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- ¡Una isla tranquila!,  a ella  le hubiera sido tan fácil la vida! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- No aguantó y  se quiso ir a Quito, donde había nacido,  pero el Presidente de Ecuador, Rocafuerte, al saber que viajaba para su país, la deportó nuevamente. Entonces decidió  venir hasta este puerto de Payta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Venir hasta este puerto! A esta caleta sin agua ni para beber! Mucha gente viene ahora por estas tierras, pero el nombre extraño de Payta quiere decir desolación. El color de su tierra lo confirma; parece calcinada por el calor ! Escucha bien, todo aquello que motiva a lo que venimos ocurrió hace tantos años!! Dicha señora debe haberse olvidado hasta de su nombre, solo la conocerán como  (despectivamente y arrastrado las silabas) la mujer de Payta. Debe vagar caminando entre calles polvorientas, mirando en forma melancólica el mar. Habrá apaciguado sus ánimos y desterrado de su memoria a Bolívar. La imagino como un fantasma de sabanas rotas, carcomido por los años. Quizá hasta pena nos dará el verla.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( molesto) Sentimientos, vamos,  no interesan los sentimientos de esta señora, ni los nuestros. No olvidemos nunca que somos oficiales. Tenemos la obligación de encontrar el Baúl de Cobre, en el que están los archivos de las resoluciones de Estado,  las campañas de guerra y los documentos personales de Simón Bolívar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Bueno, eso si es importante, pero no te me pongas amargado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Escucha bien. Desde que ha muerto Bolívar, hace 26 años, casi todos nuestros jefes militares se han dedicado a formar su propio estado nacional. Por toda América ellos buscan estos documentos. Han enviado muchas delegaciones a encontrarlos. Deben ser muy importantes, pues tienen escritos secretos, con informes graves, muy perniciosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Por cuarteles, salones y conventos, corre el rumor que guardan memorias peligrosas para nuestros jefes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Te repito, la nuestra es una misión muy delicada. No han encontrado el baúl de cobre, en parte alguna. Se tienen algunos documentos, pero no los que Bolívar guardaba como secretos de Estado y de trifulcas personales.  Cuando la señora pidió venir para este lugar, a este puerto alejado y pasmado, donde ni el viento corre fuerte, pero que es el más activo de esta parte de los mares del sur, de balleneros y piratas, cuando quiso venir aca   se empezó a sospechar alguna trampa. Se recordó que ella iba siempre detrás de Bolívar, en su caballo, con sus dos negras esclavas y con una recua de mulas. Todos pensaban que lo que trasladaban en tantos fardos y baules, eran sus vestidos de colores y caprichos de féminas&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Oficial 1.- Cierto, poco gente habrá viajado tanto en toda américa como esos baúles. Se dice que cuando asesinaron a Antonio José de  Sucre, el gran amigo de Bolívar, torturaron a sus edecanes, alguno de los cuales habló. Confirmó que era ella quien llevaba, en un baúl de cobre, todos los archivos, trasladándolos de un lugar para otro, esquivando las miradas para  que no se dieran cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Y Sucre, que estaba revisándolos en días previos a que lo mataran, los envió a un lugar que ningún torturado pudo identificar. ¡Payta, payta, sí, éste debe ser el lugar para guardar secretos!. Los archivos de Bolívar en Payta. ¡Esta debe esa ser  la razón por la cual ella vino a enterrarse en este desierto de arena y calor!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- De eso hace ya más de 20 años.  No entiendo por que tanta inquietud de nuestros jefes. Nos dicen que está enferma. Debe haber perdido la memoria. Será un fantasma sin  recuerdos, una sombra que vaga encerrada en la monotonía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- No te olvides que en los sermones del púlpito, los Obispos dicen que ante el brillo del poder el alma cae subyugada y no entiende ni del sentido de los vientos. Que es vana ilusión el pretender resistirlo. Míralo bien, aquí haremos labor de recoge cadáveres, pues ni la señora ni el baúl deben tener, luego de tantos años, alguna vida que los anime.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- ( llamando a una persona que estaba comprando vino en la puerta de una casa) Godofredo, ¿eres tú  viejo amigo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- Venir a encontrarnos aquí ¡! Dios une a los escapados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Serás tú el que se escapó. Yo era defensor del Rey, peleé en varias batallas, pero como estaba triunfando la Independencia me pasé al bando ganador. Y aquí me tienes, a las órdenes de los seguidores del General Santander, jefe de Colombia, derrocador del tirano Bolívar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- Yo dejé las armas por los barcos. Ahora soy ballenero, a mucho orgullo. Zarpamos a alta mar por meses y meses. Vivimos comiendo pescado, y respirando la humedad del agua salada, día y  noche. Hace unas semanas hemos venido a tierra, a la fiesta de la virgen de la merced, que también es patrona de los mares y las almas turbulentas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- No digas eso, en alta mar deberás aburrirte como pan frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- Te equivocas. Vagamos hasta que hallamos una ballena. Si vieras, esas sí que son batallas. Las perseguimos. Bajamos en lanchas a remar duro. Yo llevo el arpón en las manos, parado en la punta de la lancha, mientras los otros reman como locos. A veces vamos al costado de estas gigantes, y en ocasiones como que se voltean para pelearnos el día. Entonces es donde el arpón vuela y las prendemos, nos jalan y las seguimos hasta cansarlas para darle muerte. Es dificil subirlas al barco; amarradas al lateral, las trozamos y por partes las subimos. Lo que constituye un castigo es que al despellejarla con cuchillos y hachas, el olor de su grasa se impregna en nuestra piel y no lo podemos sacar nunca más. Es como si se vengara de nosotros, y ella, fijate tú, nos poseyera para siempre.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Ese olor esta en todo el puerto,  no solo en tu piel!. Desde que desembarcamos, lo sentimos, y no sabíamos de donde era. Ahora me explico, pues aquí atracan los barcos balleneros luego de las cacerías en alta mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- Y tú, escapero, ¿a que has venido tan lejos y en estas fiestas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- A buscar una mujer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- ( irónico) ¿Cómo,  tú, buscando una mujer, persiguiéndola a tanta distancia? Ese cuento no es para mí, que te conozco. Vendrás a confesar tus pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Bueno, no es exactamente una mujer lo que busco, sino los archivos que ella debe tener. Sus secretos son de gran importancia para nuestros jefes. Quizá tú puedas ayudarme a encontrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Godofredo.- Nosotros en alta mar ya no pensamos en las mujeres sino en las ballenas (riendo). Cuando venimos a puerto volvemos a saber de las mujeres y de sus perfumes. Mujeres, mujeres, hay muchas. De alguna que tenga archivos,  no sé nada.   Deja eso amigo, es mejor cazar ballenas que perseguir archivos, aunque (sonriendo) si está una mujer en el asunto,  quizás tengas mejor ventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.-  No esperaba encontrar tantos fieles en esta fiesta de la virgen. Sus razones deben tener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- (dirigiéndose a un peregrino) Amigo, puede usted indicarme por que lleva esa banda al pecho?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino 1.- Por la pregunta, deduzco que Uds. no son de estas tierras. Aquí todos somos devotos de nuestra Virgen, la Virgen de la Merced. Cada año venimos en peregrinación de todos los valles, también de las tierras altas y hasta de la llanura verde del Amazonas. Caminamos varios días trayendo nuestro algodón o con paños, a frotar la imagen de la virgen para que cure nuestros males. Le pedimos que venga la lluvia y tengamos un año con buenas cosechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Y la banda rojiblanca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino 1.- ¿Cómo, no saben Ustedes que la virgen es la Mariscala de la Independencia? Ella nos ilumina, ( engolando la voz) pues nuestra lucha es por la igualdad entre los seres humanos. Con esta conviccion todos llevamos esta banda rojiblanca durante los días de la fiesta, y también a lo largo de nuestra marcha de venida al puerto y de regreso a nuestras casas.  (levantando el tono ) Somos peregrinos de la fe y de la igualdad ( muestra orgulloso su banda).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- es una virgen de hacer milagros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino.- Si conociera todo lo bueno que ha hecho. Lo que uno pide, ella ayuda. Y sus milagros los hace cuando la luna está en el cielo, brillante, grande, redonda, inmensa , corriendo de un lado al otro de las estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Tu Virgen es Poderosa, pero es tan apacible como el puerto? Serán igual todas las mujeres que aquí habitan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino.- Apacible, apacible, sólo si no buscan hacer daño, trampa o engaño. Saben ustedes que hace muchos años un pirata asaltó el puerto, y entre los bienes y joyas que se llevaba estaba la Virgen, nada menos que a nuestra Virgen de la Merced. Cuando la tenía en su barco y pretendía quemar las casas del puerto, la virgen desató lluvias iracundas, creció la marea con las olas más altas jamás vistas. El cielo se oscureció, el viento rompía las velas de los barcos y azotaba con arena los cerros. El pirata  amenazó a la virgen con matar a todo el pueblo, y se hizo fuerte la lluvia, y el mar se encrespó. Asustado y enloquecido, el pirata atacó a la virgen con su filuda espada, y le hizo un corte en el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Ese pirata quería escapar de su propio miedo  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino.- El viento entonces se huracanó, y el barco iba a hundirse. El pirata no tuvo otra alternativa que echar la virgen al mar y huir.  Inmediatamente se calmo todo. La luna apareció en el cielo, aunque era de día. Reinó entonces la quietud en todo el puerto. De esta forma la Virgen hizo huir a los piratas, tal como en la guerra de la independencia nos ayudo para derrotar y hacer huir a los chapetones. Aquí en Payta, por eso, la Virgen, como nos dicen en la sermones del púlpito, hace que todos los piratas del espíritu se incendien en su propio fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Qué historia, señor. Y como llego la virgen hasta la Iglesia que esta en la cumbre de ese cerro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino 1.- El pueblo la encontró en la orilla del mar y en procesión la llevó hasta el cerro más alto del puerto. Ahí está hasta ahora. La han visto Uds?. Vayan a verla, podrán apreciar que, de todas, es única en el mundo. Tiene un corte en el cuello. Es un tajo, pero de amor. Su tez brilla como luz de luna. Y en su mirada existe fuego de guerrera. Esta fiesta es para ella, la hacemos sus peregrinos todos los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.-  Mucha gente ha venido, existirán tantos devotos y cofradías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino1 .- Devotos somos miles. Existen varias cofradías, que son las que organizan la fiesta.  Una de las mas activas este año es la de Doña Manuelita, que ...  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( Lo interrumpe ) Manuela dice, Ud.,  Habla de una dama de Payta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peregrino 1.- De Payta puede decirse, puede afirmarse con orgullo que es una dama de Payta. No ha nacido aquí, pero la hemos hecho nuestra. Le ha dado nueva vida al puerto. Nos explicó a todos, casa por casa, que no debíamos pintar las casas de blanco, no solo por que así lo querían los chapetones sino, además, porque reflejaban la luz del sol haciendo daño a la vista. Nos convenció para pintar las casas de gris, azul celeste y rojo anaranjado. La Manuelita……tanto que hace por nosotros, y pese a todo, no podemos ayudarla en sus pesares. Es una pena, sepa Ud., lo que sufre. Y nosotros que no podemos hacer nada para evitarlo. ( Mirando hacia otro lado…) Discúlpenme, pero me llaman. Que les vaya bien y ojalá que consigan también su banda rojiblanca. ( se aleja)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Escena 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( luego de un rato, pregunta  con evidente molestia  a un pescador que estaba con sus redes). ¿ Dígame Usted, hemos preguntado y no nos dan todavía razón, conoce donde habita en el puerto la Señora Saenz?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescador.- Disculpe oficial, conozco a todos los que vivimos en payta, pero no siempre por sus nombres, y algunos en oportunidades han cambiado los mismos. Como Usted sabe, a este puerto vienen muchas personas de todos los países, pasan en barcos, por actividades distintas, de comercio, balleneros, pesqueros. Algunos se quedan solo por unos días, mientras otros van de paso a Lima, y otros se van acomodando a la quietud de su playa hasta no salir de por vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Ella vino hace 21 años a este puerto. Es una mujer muy bella y arrogante, y debe andar con una o dos esclavas negras a su servicio. Sabemos que vive acá, y que tiene una pequeña tienda en la que vende dulces y tabaco. Lo que ocurre es que nos han dado una dirección equivocada y no encontramos su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescador .- Señoras que venden dulces y tabaco, hay muchas. Pero que sean bellas, ya son menos. ¿Usted debe estar buscando a manuelita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Si, ella misma,  Manuela Saenz y Aizpuru, que debe contar ahora  unos 60 años  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescador.- Manuelita, cuando vino y hasta ahora tiene siempre la cabeza erguida. Sigue siendo guapa, y es amiga de todos. Es tía de mis hijos, y con mi señora tienen una cofradía en la que preparan dulces para esta fiesta de la virgen de la merced. Debe Usted probar esos dulces, especialmente esos ángeles de caramelo,  que no hay igual en toda la costa. A Manuela le gusta contar muchas historias, si la escucharan. Pero padece enfermedades desconocidas. La Señora todas las tardes mira el mar largo tiempo, con una tristeza que a todos nos hace sufrir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- No quiero tantas explicaciones. Dígame dónde encontrarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescador.- Su casa es muy visitada. En la puerta hay un letrero que dice que vende tabaco y habla ingles. ( enseñándole con la mano). Aquí cerca, señor, usted la tiene aquí muy cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 5.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( caminan los dos oficiales hasta llegar a una casa de centro al  lado izquierdo de la calle)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Sí, aquí esta el letrero: TOBACCO, ENGLISH SPOKEEN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Esta es la casa, no hay duda. Antes de verla,  debo decirte la orden terminante que me dieron al partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Cómo, ¿no era la de conseguir el baúl con los archivos de Bolívar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Esa es nuestra misión. Y para lograrla debemos hacer todo lo que sea necesario. Si la Señora se resiste o se niega, tenemos la orden de matarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- ¿estas seguro de lo que dices? Vamos a encontrar a una mujer envejecida y derrotada, desmemoriada. No podrá ni querrá hacer resistencia. En plena fiesta de la Virgen de las Mercedes, no seas exagerado!. Repíteme, estas seguro de lo que dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Totalmente. Me han aclarado que debemos cumplir esta orden bajo cualquier circunstancia, consiguiendo el baúl y terminando con toda resistencia.  No puede seguir dando vueltas la memoria de Bolívar y sus quimeras, generando problemas a nuestros Estados. Este es  uno de los pocos temas en que parecen estar de acuerdo nuestros jefes militares, convertidos en estadistas que portan sus bandas presidenciales. Vamos, vamos, tenemos que cumplir nuestra misión, como sea y al costo que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTO 2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma calle del puerto, con los personajes del acto 1 y los que ingresan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( por el lado lateral derecho llega una comparsa de músicos y danzantes. Están realizando una escenificación, con sones de catinga, en la que participan personajes disfrazados de tres ángeles( con uniformes del ejercito de la independencia) , tres diablos (con vestimenta realista), Santiago matamoros ( con un caballo de madera entre las piernas, crema blanca conchaperla en la cara y un gorrito con espejo) y un Angel Mayor . Los músicos son un tamborilero y un flautista. Santiago y los músicos llevan la banda rojiblanca cruzándoles el pecho. La mujer joven del lateral izquierdo desciende y se viste de angel para participar.  Organizan un tabladillo mientras invitan a la población)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Miguel Tamborilero.- Están invitados los habitantes de este puerto a la representación de la batalla que ha cambiado el universo. ¡Viva la Independencia! En las fiestas de la virgen de la merced, vean en este Teatro de los Sueños, la puesta en escena de aquello que esta grabado en nuestros corazones, desde que en nuestra América triunfó la independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(suben los actores al tabladillo, colocándose en dos grupos, de ángeles y diablos, con santiago y el ángel mayor al centro, y los músicos a un costado. Inician los músicos la catinga y luego se recita el parlamento. Las personas se agrupan a los costados)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coro de angeles.- Aleluya, aleluya, el reino de los cielos en la tierra, Nos llama la humanidad entera!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coro de diablos.- Sus velas están rotas, son ciegos en el mar, no van a puerto al detenerse el viento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( entre ángeles y diablos, se entable un combate, mientras la catinga resuena y repiten sus frases varias veces)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago Matamoros.- (Dirigiéndose al Angel Mayor). Ven, debes decidirte  en  la batalla del juicio final entre los ángeles de nuestra señora de la merced y los diablos de la maldad y la esclavitud. Ven y toma parte en esta lucha del bien contra el mal, en este puerto de Payta, hogar de la desolación y cuna de las tormentas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 1.- ( increpando a santiago  dirigiéndose al angel mayor) Mentira, mentira, no le creas a Santiago. Antes fue matamoros, y cabalga ahora como mata chapetones. Que de los cielos descienda fuego sobre nosotros si es falso lo que decimos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 2.- Nos condenan como diablos, por que damos vivas al rey de España, nuestro padre y amen, cuando los malvados son ellos. Debes venir con nosotros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Angel 1.-  Ustedes querían perpetuar la esclavitud. Nosotros hemos luchado por la igualdad, pues sin ella perecen todos los derechos y todas las garantías. Por ella hacemos todos los sacrificios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago .- A los pies de la igualdad, cubierta de humillación, hemos puesto a la infame esclavitud. Si crees en la igualdad, ven lucha con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 3.- Nosotros por siglos hemos dado paternal protección a los indígenas y americanos. Nunca ha existido bondad mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- La infracción de todas las leyes es la esclavitud: ¡un hombre poseído por otro!,  ¡un hombre propiedad!. Debemos terminar con la esclavitud de los chapetones.  Y en nuestra América libre, ¿ podrá haber esclavitud donde debe reinar la igualdad?. Tal seria vituperio de nuestra razón,  escarnio de nuestra justicia; seriamos reputados por dementes y usurpadores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 1.- Ustedes imponen el  caos del mal contra la autoridad bendita de nuestros reyes coloniales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Angel 2.- Todavía creen, escuche nuestra señora de las mercedes, escuche ángel mayor, todavía creen, insolentes chapetones, que están ante hombres sin entendimiento ni alma?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 2.- Que mejor sabiduría que la del gobierno de los virreyes, encomenderos y oidores en todo el continente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- de cuál gobierno osan hablar? Infames son las tiranías cómplices de la esclavitud. La soberanía del pueblo, que hemos ganado, es la única autoridad legítima de las naciones, y no el oro ni la pólvora. Hemos conquistado la libertad, destino que dios nos ha dado a todos los hombres y mujeres. Ven con nosotros, ¡¡¡Acabemos con los chapetones!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( En una rápida escaramuza, los angeles derrotan a los diablos, que caen al suelo. El Angel mayor se tapa el rostro. Santiago levanta los brazos en triunfo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Tamborilero.- (declama como leyendo un bando) Ciudadanos: completemos la obra mas grande que el cielo ha podido encargar a los hombres: la del salvar un mundo entero de la esclavitud. La libertad del nuevo mundo es la esperanza del universo. Unamos la américa. Acabemos con los Chapetones!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( las personas aplauden y en coro repiten) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Población.- ¡¡¡Aleluya, Aleluya, Acabemos, acabemos con los chapetones!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena  2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( Desde la esquina derecha conversan los oficiales)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Estos creen que todavía estamos en la guerra.  Están bravos, no hay duda. Pero yo soy oficial del ejército libertador, escapado, pero oficial al fin, y por tanto no tengo nada que temer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial2.- Va ser difícil nuestra misión, si  todos están con el ánimo de esta batalla entre  ángeles y diablos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Quizá seria mejor regresar en este momento a Bogotá, y así evitarnos cualquier problema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Qué!, no vuelvas a mencionar estas palabras por ningún motivo. Tenemos que encontrar el baúl de Bolívar, y cumplir con lo que nuestros jefes  nos han  mandado. Piensa con calma, no te ofusques. En el puerto adoran las batallas de la Independencia, quieren tanto a Bolívar que se la pasan repitiendo sus frases, hasta en las representaciones como la que acabamos de presenciar. Estas son evidencias que estamos cerca, muy cerca, de lo que andamos buscando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Tienes razón, mejor aplaudimos también, que nadie pueda siquiera sospechar que somos escapados, de faldón realista y gorro libertario. Debemos conseguir también nuestra banda rojiblanca, para evitar que sospechen lo que buscamos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena  3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( se acerca al hombre disfrazado de santiago matamoros). Lo felicito.  Cuál es la fiesta que están realizando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- Es parte de la fiesta de San Lucas de Colán, en Homenaje a nuestra Virgen, la gran Señora de la Merced. Venimos caminando desde la desembocadura del río en el mar, desde allá en las playas de colán, y hemos arribado al puerto por  la orilla de la extensa playa y tras bordear los rocas y los farallones. Cargamos nuestro tabladillo y presentamos la escena ante los que quieran escucharnos. Todos los años, cumplimos de esta manera la promesa a nuestra señora la virgen de la merced.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Y quien ha escrito la bellas palabras que ustedes recitan? Debe ser alguien con mucha sabiduría. ¿Quizá la han obtenido de algún libro que llegó a Payta? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- ( sonriendo). Me alegra que les gustara la pequeña obra de teatro que presentamos. ¿La escucharon bien?. ¿No les parece conocido lo que han oído?. Les contare un secreto: las frases son palabras exactas de Simón Bolívar, el gran libertador.  Estas palabras  de  rechazo a la esclavitud, por ejemplo, las dijo en el discurso dado en el Congreso Constituyente de Bolivia en 1826. Y seguro sabrán que las palabras finales que recitamos son…. ¡las de la gloriosa batalla de Junín, sí, la misma, la que selló la libertad de América.!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- ( muy inquieto).- Y cómo obtuvieron ustedes esos textos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( sonriendo amistoso). Nosotros somos también admiradores del libertador. Hemos luchado junto a él desde los primeros días. Ya me parecía que las frases que escuchaba las había oído pronunciar en forma similar en otro momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Bueno, si usted  nos quisiera decir como obtuvo esos textos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- Una gran señora, que me ha adoptado como su sobrino,  se las sabe de memoria. Las recita cuando se lo pedimos. Ella es la que nos ha escrito estos parlamentos, para que acompañemos con la catinga.  Desde que vive en el puerto, gracia a ella, todos sabemos de Bolívar, de cómo vivía y sentía.  Es como si él hubiese venido con ella a morar con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Y la señora, quien es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- Manuelita, nuestra querida manuelita. ¿Pero ustedes no son oficiales?, ¿no la conocieron en las campañas?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ¿Nos hablas de Manuela Saenz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago.- ( alborozado) Claro, quien otra podría ser. Hablen con ella, les podrá contar muchas cosas. Aunque deben tratarla con cuidado. Esta sufriendo un gran dolor desde hace años. Empieza a olvidar las cosas y tiene achaques diversos. ( sus compañeros de representación lo llaman, la mujer joven del lateral izquierdo regresa a su posición en la penumbra) Discúlpenos, pero debemos seguir con nuestras representaciones en otras zonas del puerto. Hablen con ella, les agradará verla, ella se pondrá  muy feliz.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTO  3&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una habitación grande, que es al mismo tiempo dormitorio y sala. En una esquina una ventana da al mar. La habitación es muy pobre y austera, pero sobria y hasta elegante. A un costado un ancho sillón de cuero con rodaje y manizuela, y una hamaca de fibras de Guayaquil, una mesa cuadrada al centro, y al otro lado una docena de silletas de estera. En el lado lateral izquierdo, claramente diferenciado del resto del escenario, sobre una pila de redes de pesca, esta sentada una mujer joven vestida sobriamente, con una luz que la ilumina desde arriba resaltando la sombra que proyecta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( se pone en penumbra la sala y se ilumina el lado derecho)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela-Joven.- ( Lentamente empieza a mirar el auditorio y dirigiéndose hacia ellos pero mirando mas atrás de ellos, habla evocativa). Desde los dias del convento, supe soñar.  Durante las horas de luz, trato de sentir el viento en mi rostro, y puedo así soñar. Mientras la gente me habla, o zurce, o lee, estoy corriendo entre las montañas, o me sumerjo en las aguas del río.  Siempre sueño, es la memoria de mis anhelos.  Pero cuando mas sueño, es cuando dormida viajo, muy lejos, a lugares que no conozco, viajo, y tengo la agilidad de las plumas de ganso para llegar muy lejos. Estos sueños son otra forma de mi vida, los recuerdo luego a colores, siento los perfumes y fragancias, y se que forman parte de mi piel y de mis huesos. A veces, en mi memoria, ya no se si es lo que he soñado en el día o son algunos de mis sueños nocturnos de colores y fragancias. Ahora mismo, no se si sueño o recuerdo. Me veo en un balcón, echando una corona de guirnaldas ( levanta una corona de guirnaldas que estaba a sus pies), a ese joven guapo, zumbón y alegre, que me poseía con su mirada e incendiaba mis sueños….( arroja la guirnalda al suelo y se voltea)  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 2&lt;br /&gt;( Vuelve a la penumbra el lado izquierdo, se ilumina el resto del escenario)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.-( sentada sobre su hamaca. Pronuncia las palabras lentamente, con evidente sarcasmo). Hablando se entienden las personas señor gobernador. Tómese un descanso, no se agite. Mejor explíqueme lo que con apuro ha dicho mascando tabaco, como si hablara en otro idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- ( parado cerca de la puerta de entrada) Siempre Ud. con ironía Doña Manuela. Sabe muy bien que hablo español a duras penas, y no conozco ningún otro idioma. He venido para alertarla de la peste que se ha desatado en nuestro puerto, justo cuando han venido miles de peregrinos a la fiesta de la Virgen de la Merced. La peste está asolando con muerte, dolor y tristeza al puerto. Estamos en total emergencia y hemos dispuesto la inmediata evacuación del puerto, antes que crezca el contagio y se propague la peste. Es necesario que Ud. salga de su casa, que se mude a Piura o vaya a otra ciudad. Y debe hacerlo inmediatamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.-   ¿Cuántos años tiene Ud. de gobernador? . Estoy segura que menos de los 21 años que yo vivo en Payta. Si no me falla la memoria, he conocido a varios gobernadores, nombrados desde Lima, y cambiados con cada modificación de presidente, (con ironía) que hay tantos como gobiernos en este país. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Siempre usted riéndose de nuestros políticos..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Mi amigo, nos conocemos con Usted antes que fuera gobernador. No se olvide que con Carmen, su esposa, hemos preparado dulces cada año y sabíamos ir a la fiesta de Colán. Le agradezco que venga a avisarme de la peste. Pero, oiga Ud., qué será temer a la peste, si ya hemos pasado por mucho, no solo otras enfermedades, sino también las lluvias como diluvios universales, las sequías prolongadas, la falta de agua dulce para beber, la ausencia de arboles que den sombra, la crecida de las mareas, las inundaciones de ese olor amargo de grasa de ballenas,  y hasta incursiones de piratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Es verdad, tantas cosas hemos resistido y seguimos viviendo. Pero ahora es diferente. La peste esta matando mucha gente, y no hay curación. Sólo el fuego sirve para quemar a los muertos, sus restos y pertenencias, y así evitar los contagios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Quiero tanto a este puerto, estimado gobernador Nada me va a obligar a salir de él. Hace varios años que estoy, como me aprecia, postrada en cama. Desde que llegué al puerto, unos queridos perros, de mirar dulce pero sin pelo, empezaron a vivir conmigo. Llevan los nombres de los generales de Bolívar, para no olvidarlos. Cuando podía caminar, me acompañaban al paseo de todas las tardes por la playa. Miraba el mar y sentía la brisa. Iba de un lado a otro contando las mareas. Caminaba también en las noches de Luna, que en Payta le hablan a uno directamente en el rostro. Estaba entonces activa. Cocinábamos los dulces de la cofradía de la Virgen. Recibía personas de todo el mundo y varios amigos, algunos comunes con Bolívar, como su maestro Rodríguez, que decidió venir a vivir aquí cerca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- El señor Rodríguez, gran educador,  vivía en Amotape. Supo usted doña manuela que ya falleció hace un tiempo, y que sus restos están junto a la Iglesia... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Lo supe y sentí su viaje a las estrellas. En Bolivia, cuando era el Director de Gobierno en Educación, Ciencias y Cultura, y promovíamos la nación a la que Bolívar habia legado su nombre, impulsamos un diario en el que escribimos y difundimos las ideas igualitarias, y llamamos a la vida venciendo siempre a la muerte. Pero entre la vida y la muerte, querido amigo, solo queda la memoria y los sueños. Miréme a mi, aquí inmóvil, pero con fuerza suficiente para vivir. Hace ya varios años que tuve la mala suerte de caer y quebrarme la cadera. Recuerda usted, fue aquí mismo, en mi casa, cuando arreglaba unos papeles que guardo, y todos vinieron a ayudarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Una gran pena, querida señora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- No solo quedé sin poder caminar, sino que mis huesos se pusieron mas débiles, y el reumatismo empezó a debilitarme por dentro.  Aun así, todos los días, al mediodía, cuando está el sol mas intenso, me llevan jonatás y un sobrino, hasta la playa para darme baños de arena, que son los que me mantienen viva. Me quedo la tarde, hasta que sale la Luna. ( luego de un silencio...) ¿Y usted quiere que me vaya y  deje de tomar esos baños vivificantes? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.-  El sol esta también fuerte en Piura, y allá podrá ir a la orilla del Río. Lo que debe hacer ahora es alejarse de la peste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ingresa el sobrino, que viene disfrazado de santiago matamoros)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Disculpe Doña Manuela. Disculpe señor Gobernador.  Han suspendido la fiesta. Nos avisaron cuando danzábamos una catinga,  representando la disputa de los ángeles con los demonios. Suspendieron  la fiesta por la peste. A todos nos han dicho que vayamos a nuestras casas a cambiarnos y a disponer de nuestros bienes para desalojar el puerto. Los peregrinos no quieren irse, y los están obligando He venido a ayudarla a irnos ( dirigiéndose a manuela).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- No le decía Doña Manuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Poco saben de la vida, sobrino y señor gobernador. No hay temor que valga.  Me ven ahora postrada, en cama y cada tarde recibo baños de arena, pero hubo un tiempo en que enfrenté y vencí amenazas mas graves que la peste. La memoria de esos años es lo que me da fuerzas en lo que hago todos los días. Déjenme contarles algunas cosas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Ud. es incorregible con sus memorias doña manuela&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- No tenemos tiempo, tenga en cuenta el apuro en que nos ha puesto la peste…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela .-  Tenia 20 años cuando eché guirnaldas de victoria a Bolívar el día que entraba a Quito. Guapo, valiente, con pólvora en la mirada  Unos años antes  en Lima, recibí la orden de caballeresa del sol, que me otorgó el General San Martín por ayudar a las batallas de la independencia. Pero desde ese día que me uní a Bolívar, la vida fue otra.  He recorrido a caballo el continente, no como el tuyo sobrino, de madera, sino un caballo de los de a verdad. Seguí a Bolívar desde Bogotá, a Quito y luego a Trujillo y a Lima. Por costas y sierras.  He dormido en el suelo, en camas de piedra, en el propio caballo. He descansado ante el fresco del mar y en los fríos de las sierras. He vivido en residencias y solares elegantes con el Libertador, y he sufrido persecuciones, malediciencias y destierros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Dígame, participó en las batallas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Cierto. He participado con mi espada en las batallas contra los chapetones. He trabajado en el estado mayor que dirigía y organizaba la conquista de la libertad de toda América. Enfrenté rebeliones, motines, intentos de asesinatos, y nunca me doblegué. Sucre le escribió a Bolivar informándole que luché con los húsares y con los Vencedores en Ayacucho, solicitando me nombren Coronel del Ejercito Libertador, lo que hizo Bolivar. Después de todo esto, a mis años,  a mí, oficial del ejercito libertador,  Coronel a toda honra, piensan ustedes que podrá vencerme una peste? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Doña Manuela, Doña Manuela, la peste es muy grave, nos da miedo. Usted habla como si nunca, nada, ninguna cosa, la llevara a pensar en retroceder, o la pusiera al  borde de desfallecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Nunca ( enfática), ni siquiera cuando hace mas de diez años al caer quede sin poder moverme.   ( luego de un silencio, en voz mas baja, añorando) Aunque sí, pensándolo bien. Hubo un momento en que perdí toda las fuerzas,…. y quise morir. Fue ante algo mas grave que la peste mas horrible. Les contaré. Recibí en Guaduas, donde vivía, una carta del gran amigo Oleary, asistente de los ejércitos libertadores, el mismo que me dio en Lima los archivos de Bolívar, que guardé desde entonces. Recibí una carta suya, les digo,  en la que me informaba que Bolívar estaba muy enfermo y era inevitable que falleciera. Para mí, el saberlo fue morir yo también. Pretendiendo alcanzarlo en su travesía final, hice que una víbora me picara en el hombro, para que pudiera morir junto a él, aunque estuviera postrado lejos, muy lejos,  en Santa Marta, y yo ahí estática en Guaduas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Iba Usted a morir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Pero el veneno de la víbora no acabó conmigo. Bolívar falleció, solo, triste y abandonado, pensando quizá que iba pronto a comenzar todo de nuevo. Todavía besos sus labios y escucho sus palabras de la última vez que nos vimos. Me prometía regresar para seguir batallando tras los sueños de unión y libertad. Son las frases que repiten las mareas nocturnas y la luz de la luna, y las reitero ante cualquier adversidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Pero la peste, querida amiga, no se vence con recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- (llamando al grupo de mujeres de la cofradía, a jonatas) . Vengan, vengan todos. Ustedes amigas , dejen de preparar los dulces. Tu , jonatas, amiga, deja de doblar el tabaco. Vengan que debemos hablar de algo muy importante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- ¿que nuevas nos ha traído el gobernador que alborota tanto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- El Gobernador dice que los recuerdos no pueden vencer  a la peste que se ha desatado en el puerto. Nos llama a salir inmediatamente a otra ciudad.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( se ilumina la parte lateral izquierdo y la manuela joven se incorpora al dialogo pero como si no estuviese presente y fuese una evocación. Cuando habla, manuela la mira como recordando) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- La memoria, ah la memoria, ese fuego tenaz del espíritu,   vive más que un fugaz recuerdo. La memoria es la presencia viva de los sueños y las esperanzas. Tener viva la memoria,  permite mirar con dignidad los días grises, las noches calientes y las horas de soledad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- La memoria puede ser tan frágil como un papel de arroz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- Existen memorias distintas. El espíritu humano es un crisol de todas las memorias, que siempre permanecen y van de un lado a otro con el fuego y los vientos. Hasta el olvido nos permite afianzarla,  al quedar en pie  solo lo importante que ella guarda. La peor infamia, la forma de vida más abyecta, el más cruel castigo que puede hacerse a la humanidad, es que se anule la memoria de todo lo vivido, escondiendo lo acontecido, y oxidando el espíritu.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; (Luego de un silencio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- (en tono bajo, casi confidencial)  A mis años queridos amigos, un tanto melancólica, debo confesarles algo que no he dicho a nadie. Es  secreto que guardo. Que enciende vida y pasión. No se. No se, pero bueno les cuento. Es un secreto que buscan en toda América. No saben que lo tengo guardado aquí, en este puerto, nada menos que al costado  de mi hamaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- A ver, déjeme mirar lo que tiene escondido.( se agacha y saca el baúl al centro del cuarto). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- En este baúl, que lo tengo desde el primer día que arribe a payta, en este baúl están todos los archivos mas queridos del Libertador. ( lo abre y saca papeles). Tengo actas del Consejo, están aquí las ordenes dictadas por el libertador para las campañas, se pueden ver los esquemas y orientaciones para cada una de las batallas, están los gastos minuciosamente registrados. Se puede ver la letra de quien copiaba los dictados del libertador, apurada y quebrada pues no podía seguir la voracidad de sus entusiasmos y la rapidez de su pensamiento.  En estos archivos están todos los secretos de las guerras de la independencia. Las tácticas de campaña, los batallones, los desplazamientos, los pertrechos, las victorias y derrotas. Incluyendo las traiciones, las deslealtades, las mentiras, los engaños. Nada dejó de ser registrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- (intrigado) ¿Y como logro traerlo a Payta, si cuando bajó del barco venia deportada y presa? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- El baúl caminó por toda América. Lo transportaba en mis mulas, sin que nadie lo supiera. Se lo entregué al General Antonio José de Sucre para que en secreto lo enviara a Payta, donde yo lo recogería un día. Eso fue antes del derrumbe de la Confederación y de la quiebra de los sueños de la unidad nacional del continente. Bolívar decía que en este baúl estaban sus sueños, la memoria que el futuro reclamaría un día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- ( rebuscando en el baúl ) Miren, aquí está una carta fechada el 10 de agosto de  1850 , y registra que fue escrita en Payta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Pásala, pásala. Sí, es la carta que escribí al amigo Oleary, contándole todo lo que pasó aquella noche en que impedí que asesinaran a Bolívar. Es un buen ejemplo de lo que les digo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.-  manuela, cuentáles, diles lo que ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Esta carta narra acontecimientos que en sus ecos seguirán hablando por nosotros. Cuenta lo que ocurrió el 25 de setiembre de 1828.  ¡Esperen, no me apuren!. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- Bolívar había conquistado la independencia de América para forjar una confederación que uniera la  patria grande, republicana y con libertad. Este sueño empezó a resquebrajase, pues se disgregaba la unidad. Bolívar representaba a todos unidos, y tenia el mando en la Gran Colombia, Perú, Bolivia. Lo reclamaban de Argentina y estaba a puertas de derribar la monarquía en Brasil. Pero este sueño confederado se derrumbó. Se segregó Venezuela y luego se aisló Colombia, y se formó Ecuador. Se enfrentaron entre sí, y con Perú y con Bolivia y con Argentina. Y no querían liberar a Brasil, sometida a la monarquía portuguesa. Cada jefe militar quería tener su propio Estado, su poder chiquito y endeble. Su Re-pú-bli-ca-A-é-re-a ( acentuando la frase y arrastrando las letras) como las llamaba Bolívar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- En este ambiente, el General Santander apoyó la organización del asesinato de Bolívar, ¡querían desaparecer el sueño de la unidad continental, como ahora pretenden anular su memoria entre nosotros!. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sobrino.- matar a Bolívar, querían matar a Bolívar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- Ese día de setiembre, me llamo Bolívar a su lado, pues sospechaba que estaba en marcha una rebelión para asesinarlo. El coronel de estado mayor le mintió y dijo que se habia debelado. Serian las doce de la noche cuando ladraron los perros y  se sintió un ruido seco y cortante. Desperté a Bolívar que dormía a mi lado, y lo convencí que con su espada y una pistola se echara por la ventana,  mientras yo ganaba tiempo, exponiendo mi vida sin duda, pero era la única forma para detener a los insurrectos.  Abrimos la ventana, saltó Bolívar a la luz de una luna brillante, y fue a refugiarse debajo de un puente. Al abrir los insurrectos la puerta del cuarto, me les enfrenté, estaba con una espada en la mano, dispuesta a dar cara mi vida.  Titubearon ante mi actitud. Les hice creer que Bolívar estaba en otro cuarto. Logré ganar el tiempo necesario para que se salvara el libertador. Al no lograr asesinarlo, no se atrevieron a matarme. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Miren ( mostrando el papel) este es uno de los documentos de este baúl. En él está viva la memoria que escuálidos poderes aéreos quieren desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Pero Doña Manuela….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- No, no, no. ¿Cree Usted que yo dejaría este baúl, lleno de vida, para escaparme de la peste, y morir  en Piura o cualquier otro lado, por falta de sueños y esperanzas?. Vamos, déjenme con mis recuerdos y memorias. Que nadie toque ningún papel. Vamos, vamos, déjenme con mi soledad, con la que cabalgo hace muchos años &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.-  ( lee acentuando las frases ): " Colombia, Estado de Nueva Granada, Secretaria del Interior y Relaciones Exteriores, Bogota, a 7 de enero de 1834, La gobernación de Bogota, en cumplimiento de disposiciones vigentes, ordena la salida de esta capital de la señora Manuel Saenz en destierro perpetuo de todo el territorio del Estado. La señora Saenz seguira de inmediato hacia el exterior del pais que ella escoja por la via de Cartagena. Se previene a las autoridades por donde pase para que la vigilen estrechamente dada su extrema peligrosidad y atrevimiento. No podra ser visitada ni por cortesia de oficial alguno del ejercito. La acusada debe ser conducida en  silla de manos fuertemente custodiada hasta Funza, lugar en donde la recibira la escolta y debe continuar con ella rumbo a Cartagena. Firma: Vicente Zuero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ( en voz alta pero con ironia de dolor contenido ).. ¿se anima alguien a sacarme de Payta atada en silla de manos y en destierro perpetuo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( las cofrades y jonatas regresan a sus lugares anteriores, el gobernador se queda inmóvil, manuela busca y rebusca en el baúl)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTO 4&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El ambiente es de playa. Entran por el lado derecho jonatas y el sobrino, que están cargando a Manuela hasta depositarla en un montículo de arena. Están presentes varios peregrinos. En el lado lateral izquierdo, en la misma playa, sobre una pila de redes de pesca, esta sentada la mujer joven vestida sobriamente, con una luz igual a la del resto del escenario&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Ya estamos llegando tarde para el baño de arena. Carga bien muchacho.  No le vayamos a hacer daño a  manuela, cada día se hace mas delicada y se disfuerza. Ella es tan quejosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- De venir todos los días, ya estamos acostumbrados a doña manuela, y sabemos trasladarla. No le haga caso a jotanas, siempre fastidiosa &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Si manuela hubiera tenido antes la misma exigencia que nos pide ahora, durante las campañas por las sierras y toda América, no habría caballo alguno para llevarla !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- (riendo) cabalgué feliz, sin problemas. Mas bien ustedes tenían problemas con sus caballos, los que debían alternar cada cierto trecho pues morían de agotamiento con el sobrepeso de sus turbantes,  joyas de vidrio y cobre, y botas de montar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Aquí, en este lugar, cerca de estos restos de fogata. ( mueve el pie como moviendo la arena ) Todavía está guardando el calor del sol. Aquí sentemos a manuela. Debemos hacer que ella tome este baño de arena antes que crezca la peste en el puerto. ( la dejan encima de montículo de arena).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- ( hablando indirecto y no referido,  como en dialogo lejano con manuela ) el mar está quieto, dormido, como si no se diese cuenta que muere lento el atardecer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Estos baños de arena son nuestra ocasión de viajar con la memoria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- Viajaba en mis sueños: mi cuerpo estaba en ciudades y naciones, danzaba en salones, y corría en los tablazos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- La vida siempre es un espejo de mi propia sombra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.-  Tengo la voz ronca por el eco de hablar conmigo misma, que aprendí desde pequeña;  solo así soy libre, hasta en mis pensamientos&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Manuela.-  No recuerdo quien me recomendó los baños de arena, pero fue uno de los mejores consejos de algún ballenero o poeta que pasó por el puerto.  Cuando me vieron con la cadera rota, sin poder caminar y con el reuma que me iba carcomiendo por dentro, me recomendaron estos baños de arena.  Se hunden las piernas, se cubre de arenas hasta las caderas, y se recibe el calor del sol, guardado dulce y tierno. Si los dioses del olimpo griego bebían algún néctar para estar fuertes y vigorosos, son un néctar divino estos baños de arena. Con el calor de la arena, cierro los ojos y mis sueños son de encendidos colores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- A caballo en el universo o en la arena calcinada, no hay parte de mi cuerpo que no sea espiritu de fuego y crepitacion de oblaciones al viento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 2.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Gran sorpresa la del baúl de archivos, gran sorpresa que nos tenía guardada doña Manuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Yo sí lo sabía. Cuando llegamos a Payta, lo rescatamos de donde lo había enviado el general Antonio José de  Sucre . Para que no creara sospechas guardamos el baúl en la casa, al costado de la hamaca de manuela. Si alguien lo encontraba pensaría que se trataba de nuestras ropas, o de coqueterías que manuela había ido guardando de tantos años. Ese pretexto nos fue siempre muy útil. En las campañas de independencia, recuerdas manuela, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- como olvidarlo, es como si las viera cabalgar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Nathan y yo nos vestíamos con turbantes, con faldones de muchos colores, con adornos llamativos. Pensaron siempre que lo que cargábamos en nuestros baúles, de aquí y para allá, eran nuestras coqueterías y vestidos. Y mas aún, que eran los vestidos que Manuela paseaba orgullosa en dónde iba. Recuerdas Manuela, la envidia que te tenían en Lima. ¡Si hubiesen sabido lo que ocultábamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.-   No sé por que rompí este secreto jonatas. Me estará ganando el sentimiento. No le tengo miedo a la peste. No es por ella que me ofusqué y saque el baúl para que todos los vieran. No, no, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Vamos Doña manuela, no se nos ponga así&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ( Indignada )Me tienen encerrada. Soy una prisionera de los poderes enanos, repúblicas aéreas de falsedad y mentira, que se han construido en toda América. Escribo a varia gente para que me repongan los dineros que me deben, y nadie actúa ni responde, por miedo, miedo y miedo, ¡cobardes!, condenándome a sobrevivir en la miseria.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- pero siempre vienen a visitarla de todo el mundo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Desde que venimos a Payta, mantengo correspondencia con jefes de Colombia, Ecuador y Perú, y tengo muchos amigos en los otros países. Estoy informada de todo lo que ocurre.  Les cuento a unos de lo que pasa a otros. Los cónsules de Estados Unidos y de Inglaterra vienen a mi casa a comer dulces, tomar té y mascar tabaco. Desde Italia y otros países, vienen personas a comentarme de Bolívar. Palpito cada mañana como si estuviese en los acontecimientos del nuevo mundo. Pero el poder débil que se ha instalado en los países divididos me tiene encerrada. Soy una estatua de sal que no da sombra. Me han puesto los grilletes de una esclavitud miserable. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- ¿ intentó escapar, viajar, salir alguna vez del puerto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- En los primeros años, antes de caerme, quise hacerlo, pero no pude viajar, pues si salía del puerto me apresarían de nuevo para enviarme a jamaica, lanzada a que me coman los mosquitos y me ahogue en el aburrimiento. ( titubeando) Otra vez, otra vez, me esta ganando el sentimiento. ( abatida ) Es una dolencia del espíritu que me ronda y a veces me hunde en pozas oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Manuela, manuela...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Saben que no pueden destruirme, entonces pretenden envilecerme. Lanzan fábulas y cuentos infames sobre mi vida. Pero eso no es lo mas terrible. Tengo miedo a lo que se propone el poder enano. Quieren anular la memoria de nuestra historia, envilecer la vida cotidiana, expropiarle su sentido. Pretenden así hundirme en la monotonía, para que  el oxido constante carcoma el espíritu, y me amargue el sabor del viento.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Manuela, manuela, nuevamente empiezas con tus letanías y quejas, no te enojes,  sabes que te hace daño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ¡Sí, mis letanías, y mil veces y cuanto sea necesario!. ¡Ah, dioses, no saben todo lo que padezco! ( toma un puñado de ceniza y la esparce ) Me aumentan los dolores de cabeza, y siento punzadas en mi cerebro, en la noche o en cualquier momento del día. Hace 5 años un medico italiano que me visitaba, al constatar que me dolía la cabeza y se me ponían débiles los brazos, me dijo que estaba empezando a sufrir pequeñas roturas de mis arterias cerebrales, las que iban a afectarme irremediablemente. ¡Y , demonios mil, cómo me rasgan el alma!. ( toma un puñado de ceniza y lo tira encima de su cabeza ) ( luego de un silencio)  No solo me inmoviliza la cadera quebrada. Me olvido de muchas cosas. Quiero recordar algo, y se me hace mas difícil. A ratos, como si se me pusiese la vista de papel, veo pero no miro. Me emociono de un recuerdo, pero no se explicarme de cuál recuerdo se trata. Pienso los perfumes, pero no los aprecio en mi sentidos y en el corazón! No recuerdo  nombres de utensilios de la cofradía. Del propio baúl, a ratos no encuentro lo que busco y después de unas horas hasta no se que es lo que busco en él! Grito al mundo y solo recibo silencio mientras voy quedando como una estatua de sal y arena. Ah, desgracia eterna, maldición de maldiciones, yo que vivo para guardar la memoria de mi amado, estoy perdiendo aceleradamente mis recuerdos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- calma, manuela, calma, no, que no te gane la tristeza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.-  ( dolida e indignada )¡Clamo al universo por esta condena! ( toma ceniza y se pone en los pómulos y la frente ) ¡Que la sal carcoma mis huesos, y que el fuego consuma mis pertenencias! Ah, ruina de la memoria, recuerdos que se hunden en la oscuridad llevándose jirones de mi alma! ¡Ah, lo vivido, los sueños, la pasión desbocada, no pueden acabar en cenizas que desperdigue el viento en la nada! ¡no pude darle hijos a bolivar para prolongar su vida, solo me queda la memoria que se me escapa! ¡ una vida sin luna de recuerdos, es peor que la muerte, es peor que el mas cruel de los tormentos! ¡ Maldigo y blasfemo de mi misma, mientras la cabeza me estalla en estrellas de un dolor alucinado! ¡ lo que no pudieron muchos para atarme a una silla de destierro absoluto, con estos dolores de cabeza son ahora arena que se escapa entre mis manos y cenizas que se lleva el viento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( se produce un silencio , mientras manuela, abatida, erguida y fija, mira el mar  )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( luego de un silencio prolongado  )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sobrino.- No se deje abatir, no olvide que muchos poderosos quisieran que usted no luchara por su fe, y la siguen fastidiando hasta este puerto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela - (recuperando un tono mas sereno en su voz, con cenizas en la frente y el pelo) Es que vivimos para la libertad, y ella se alimenta de la memoria, que es viento desatado por el amor. ( volviendo a su tono regular ) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- ya se repuso nuestra manuela de siempre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- En alguna oportunidad le  respondí, y por escrito, a mi marido, que si dejé su vida monótona y cruel, fue por Bolívar y su amor que desata tormentas. Cuando mi marido me propuso que regresara a él y abandone al libertador,  de quien me sabia dueña de su corazón, le propuse mas bien ( sonriendo desde el recuerdo )  que no en la tierra, no en este mundo, pero sí en el cielo nos volveríamos a casar, con él, si quisiera. En la patria celestial pasaríamos la vida que quería, una vida toda espiritual  (burlona haciendo mimicas en toda la frase) , pues ahí todo seria a la inglesa, una vida monótona. Seria a la Inglesa: el amor les acomoda sin placeres, la conversación la hacen sin gracia,  caminan despacio, saludan con reverencia, y su chanza no se acompaña de la risa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ¡Sumisas y con los sentidos aplastados, es así que muchos quieren tener a las mujeres !&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Manuela Joven.- ¡Ni en el cielo!. Y en la tierra, en este mundo, donde las mujeres no debemos aceptar tiranos sobre nuestras vidas, le respondí a mi marido ingles que no podía vivir como proponía. Que me contento con el amor por el cual perseguimos el olor de las tormentas. Que vivimos porque tenemos el corazón prendido en las manos. Damos todo por el amado, y es libre e igual nuestro amor, aunque él siempre esté más allá de nuestros brazos, en tierras desconocidas por la memoria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Vivimos por que tenemos un embrujo de amor, una memoria de sueños, por los cuales morir. La vida diaria no es monotonía, es el ascenso eterno a una cumbre de libertad que nosotros mismos construimos, pese a que desfallecemos en el caminar hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- ( dirigiendose a Manuela) en este puerto Ud. es guardiana de todas las memorias. Ese poder envilecedor y esos dolores no la pueden doblegar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- No es un asunto de cuan lejos o cerca del puerto esté el poder envilecedor que nos sojuzga. Ni cuan rápido estallen nuestras arterias cerebrales. El sentido para vivir, la razón por la cual morir, es lo que me quieren expropiar los poderosos de repúblicas aéreas. Como ansían que muerda la amargura de perder los sueños de libertad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- ¡Payta, Payta, tu nombre esconde la desolación en las tierras áridas!. Tu mar es quieto, casi dormido, mecido por las mareas de luna, solo se sobresalta en días de  tormentas y diluvios!. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- El poder de los viles no sabe que ni aun calcinen la arena y sequen la tierra, ni aun hagan una fogata con todo el puerto, podrán abatirme. ¡Aquí, aquí, en Payta, en este puerto de fuegos de luna, iluminando al universo, tengo las memorias de todos los sueños!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- Se esta haciendo tarde. Debemos regresar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- ( como siguiendo un monologo ) Sí, si, es el mío un amor desbocado. Lo idolatré mientras vivía y lo venero después de muerto, cuando ha pasado a la gloria eterna. Desde que le eché guirnaldas en Quito, cogió mi corazón, mi cuerpo, mis sentidos, mi espíritu, mi mente, los arrebató por siempre. Lo seguí en todo el continente y en las batallas. Estuve con él en los días de gloria y también cuando se derrumbaban sus sueños y dolido pensaba que había arado en el mar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Desde su muerte solo conozco al hombre que vive en mis sueños, cuando sigiloso se acerca hasta mi frente y acaricia mis cabellos, cuales cenizas de amor todavía ardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Dígame, Doña Manuela, en el baúl tendrá  algún otro secreto, alguna carta de amor que le enviara ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ( agitando la arena ). El mas dulce de los recuerdos, lo mas honroso de su afanes, no los tengo  siquiera en el baúl. Los guardo conmigo en mi pecho. ( se busca dentro de la ropa). Aquí está ( levanta el papel al sol). No recuerdo si lo escribió él, si lo redacté de lo que me decía, o si junté sus palabras en los momentos de tormentas. No recuerdo, pero cuando lo leo siento su aliento, me rodea su afecto,  mi espíritu  se desata con todos los vientos. Este es el mejor de todos los néctares de los dioses del olimpo y el más dulce de los vinos de Noé y de Moisés. Esto es lo que no podrá destruir ningún poder ni dolor que envilezca el alma y los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- léelo, léelo en voz alta  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Escena 5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- A ver, a ver. Ya es tarde. Esta oscureciendo,  la luna esta pronta a salir. Que el fuego encienda nuestras almas aturdidas,  como tantas veces en Payta, cuando las olas encrespadas se encuentran con la marea alta &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- ( en medio del silencio total, con solo el sonido de las olas del mar,  va leyendo el texto con voz grave y lenta, mientras manuela juega con los brazos al centro de la playa, con movimientos que siguen la lectura, como si hablara con alguien, y terminan al finalizar de leerse el poema ) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela, amor de mar y tormentas.&lt;br /&gt;Me despojaré de mis uniformes de guerra&lt;br /&gt;y frotaré con colonia, siemprevivas y verbenas lo que queda de mi cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Untaré mi rostro con cinabrio&lt;br /&gt;y en la noche distinguirás&lt;br /&gt;en los surcos de arena de &lt;br /&gt;la máscara que llevo puesta&lt;br /&gt;el rojo encendido del deseo y sus sueños !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Loor a los himnos más primitivos del amor y del deseo !&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú quieres verme, siquiera&lt;br /&gt;con los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mar que aprisionas la Luna, ciega.&lt;br /&gt;Viento cósmico que desatas tormentas&lt;br /&gt;en danza ebria, con las altas mareas y las olas de cadencia lenta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En brazos y piernas también untaré el tinte rojo sagrado&lt;br /&gt;y danzaré los ritos preparatorios.&lt;br /&gt;Y no podrás distinguir su rojo bermellón&lt;br /&gt;del rojo de vino sublevado de mi sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrirá la noche con las aguas más tenaces &lt;br /&gt;y una inundación de aromas de mujer dominará el horizonte,&lt;br /&gt;como las mareas que avanzan para cubrir las costas &lt;br /&gt;y arrancan esos gemidos de goce de Ñapanga &lt;br /&gt;en las piedras húmedas de las playas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también quiero verte y reverte&lt;br /&gt;como el mar descubre la Luna en los días azules y verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzaré las olas de mis brazos hasta tu cuerpo de Luna Nueva&lt;br /&gt;Y nuestras danzas tendrán el ritmo y la fuerza de las mareas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaré por tocarte&lt;br /&gt;develando el mar de nubes que insinúa tus formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podré sentirte danzando ritos y abluciones&lt;br /&gt;en el mar de la Lluvia&lt;br /&gt;donde tus ojos se humedecen&lt;br /&gt;y tu lengua tiene la sal fresca y alegre de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será lenta y larga la estación, Luna&lt;br /&gt;en tu Oceáno de la tempestad.&lt;br /&gt;Podré saborearte donde se confunden &lt;br /&gt;el humor de algas en fermentación&lt;br /&gt;y ese aroma de azufre y miel de caña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el atribulado mar de la crisis &lt;br /&gt;te unirás a mí por todos los contactos.&lt;br /&gt;El sudor de tu frente será la sal que cubra la mía.&lt;br /&gt;En tus axilas se verterán las fragancias de papelillos y cucardas.&lt;br /&gt;Perfumes de melocotón y guanabanas brotarán al navegar entre tus pechos.&lt;br /&gt;Será verde el fuego cobrizo que brota del encuentro temeroso &lt;br /&gt;de nuestros labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se prenderán fogatas plateadas al choque de muslos y brazos.&lt;br /&gt;Cada músculo de tu espalda tensará las sogas del grito.&lt;br /&gt;El corazón al galope en su propia marea insurrecta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y será entonces el silencio universal del Alba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la soledad del amor será siempre esa lejanía&lt;br /&gt;de perfumes de otras tierras que no guarda la memoria!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah Luna! calma las oscilaciones trémulas de las fiebres&lt;br /&gt;en los mares de la serenidad y de la tranquilidad,&lt;br /&gt;mientras lentamente unto de cinabrio&lt;br /&gt;las caderas tenaces&lt;br /&gt;curvadas al deseo&lt;br /&gt;y encendidas al viento del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, Luna alunada,&lt;br /&gt;Ah ese rumor de las olas altas que se levantan desde el corazón&lt;br /&gt;hasta tomar de sorpresa la mujer dispuesta al goce&lt;br /&gt;del amor,&lt;br /&gt;no te vayas ni con dios mismo, &lt;br /&gt;bella, bella&lt;br /&gt;Guardiana insepulta del amor de verde fuego.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ACTO 5&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto de Manuela cubre todo el escenario. Están las mujeres de la cofradía con sus bandas rojiblancas, jonatas, el sobrino, el gobernador, los angeles y diablos . Manuela está echada en la hamaca. La manuela joven esta como uno de los angeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cofrades y todos los presentes.- ( mientras estan arreglando el cuarto empiezan a cantar juntos) “ completemos la obra mas grande,  salvemos el mundo entero, unamos, unamos nuestra américa.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sobrino.- luego del baño de arena, doña manuela esta recompuesta y mejor. Terminemos los dulces para la fiesta de la virgen de la merced, antes que se vayan todos. Los peregrinos siguen en el puerto, se pasean con antorchas,  y están rogando a nuestra virgen para que la peste se aleje rápido y no nos haga daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mujer Cofrade.- sí, terminemos los dulces, estos ángeles de caramelo y estos niños de azúcar, quizá puedan aplacar los temores ante la peste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobernador.- Insisto en que adoptemos precauciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( abriendo de un tirón la puerta e irrumpiendo al centro de la habitación con sable en mano). Estén todos quietos!. Somos oficiales que venimos a tratar con la Sra Manuela Saénz. ( mirando a todos hasta detenerse en Manuela). Con Usted, Sra tenemos una obligación que cumplir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jonatas.- (reconociéndolo). Este es un escapado, un traidor. ¡Quieren hacerle daño a Doña Manuela! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- (se pone al frente) Osadía infame la que domina sus pasiones! Rindan sus armas y hagan mas bien honores a la dignidad!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( Jonatas, manuela joven,  el ángel mayor , angeles y diablos, tratan de hacer frente a los oficiales, pero estos les responden a sablazos y el oficial 1 dispara sobre  jonatas y el ángel mayor que caen heridas al piso ) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Quieta, esclava insolente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Joven.- (con rabia e impotencia) ¡Bolívar libertó a los esclavos, en sus haciendas y en el continente! ¡ella es liberta y amiga!. ¡No le hagan daño, rindan sus armas! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.-  El silencio que impone la espada será tu recompensa, no eres sino vana ilusión que un tajo evapora ( la hiere mortalmente con la espada y herida manuela joven cae a los pies de manuela)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( alejándose de jonatas, el ángel mayor y manuela joven , que están heridas de muerte en el piso). Fueron ellas la que atacaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Si tuviera la fuerza de mis piernas, me levantaría y los haría correr con  mi espada. Cobardes, abusivos.  Es a mí a quien buscan. Díganme que es lo que quieren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Sra Manuela Saenz, debe Usted entregar los archivos de Simón Bolívar, pagando con su vida sino lo hiciese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Señores, les comunico que soy el gobernador del puerto de Payta. Deben saber que estamos en emergencia ante la peste. Evitemos mayores problemas. Por eso les pido que guarden sus armas. Y a Usted, Doña Manuela, por el bien de todos, le solicito que hago caso de los señores oficiales y entregue los archivos.  Como autoridad, debo recordarle que nadie puede ir contra lo que ordene el poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela ( sentada, pero erguida , agresiva pero serena , estirando los brazos).- Cuán ruin es el poder que se sostiene en el pánico. Ustedes solo representan a sombras de un poder carcomido por su propia perversidad. A mí, a Manuela Saenz, que ha participado de la gloria, con el Libertador, por toda américa,  pretenden obligarme con el miedo!. Sepan Uds. que la República, por la que dimos nuestras vidas, esta sustentada en hombres y mujeres dignos y libres, y no en grotescas imposiciones. ¡Infelices Uds que  con el miedo  reverentes ante las armas o al color vil del metal, pretenden reemplazar el poder de las conciencias libres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ¡Usted Señora no tiene de que vanagloriarse sobre una guerra en la que solo fue amante de trastienda de Bolívar, y en la que se disfrazaba para jugar a soldado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- No pueden Ustedes entender ni perdonar que una mujer haya respondido a los mayores desafíos que el ser humano tiene ante la adversidad.  A todo honor, he dirigido regimientos en Quito y en Lima para debelar, espada en mano y con uniforme militar de combate, algunos  de los motines contra Bolívar. He marchado con las tropas  y he participado en batallas en los campos de Huamachuco, Lima, Junín y Ayacucho. Tengo el inmenso honor, que ustedes no pueden siquiera soñar, de haber sido parte del estado mayor de las campañas de Bolívar, cumpliendo funciones de oficial. ¿Que es imposible entender y no pueden perdonar: que haya tenido esa actividad gloriosa o, peor aun, que las haya realizado siendo una mujer?. Ah, como tiemblan sus ojos ante lo que no pueden soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Usted señora, abandonó las labores de mujer en su casa para perseguir a Bolívar asumiendo tareas que son propias de los hombres&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Ah, quieren fusilarme con balas envenenadas, con invectivas morales, las mismas que han diseminado por todo el continente. Que escasos de ingenio, señores.  Es cierto, deje mi marido y mi hogar, para seguir a Bolívar y las campañas de la independencia.  He cocinado y lavado útiles, pero en los fragores de la batallas. He ordenado cuartos y arreglado las vestimentas, pero entre despacho y despacho del estado mayor.  No es por eso, cierto, el motivo de lo que denuncian. ¿Será por que leo a plutarco y los clásicos, que ustedes, estoy segura, no saben quienes son?. ¿Será por que siquiera leo, cuando a las mujeres se nos impone la tiranía de la ignorancia? ¿Será porque monto a caballo cosiendo mis faldones como pantalón de caballero, y así puedo participar en los combates y encabezar regimientos para debelar motines? ¿Será por que puedo hablar de igual a igual con Bolívar, sus generales y oficiales, y ellos considerarme  un oficial de igual rango en el ejército libertador, del cual soy Coronel?  ¿O será por que además de todo ello, y por ello mismo, amo y soy amada, y compartimos sueños? ¿Será porque no pueden aceptar en sus músculos maltrechos y recortados que una mujer sea guardiana de los mejores sueños del libertador de los que quieren unir a la América en una y libre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- Que tanto habla de Bolívar, si  fue sólo una de sus amantes que el dejaba de lado por otras! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Nada saben del amor, ustedes que se vanaglorian como hombres de ser los  amos de los afectos. Bolívar y yo nos amábamos con pasión y mas allá de la atracción, haciendo carne de nuestra carne las fragilidades humanas.  El nuestro era un amor absoluto unido por los comunes sueños y esperanzas.  He tenido la alegría de los encuentros con él, y he sufrido, hasta arañarlo en el rostro, por las decepciones y celos ante sus desvaríos. He sufrido de arrebatos y pugnado por sus afectos. Siempre he estado más allá de toda apropiación. Era mío por no tenerlo, y  por compartir sus sueños. Tengo la gloria de ser su mujer, su amante, su compañera de armas,  la guardiana de sus sueños.  ¡No existen anhelos mas grandes que estos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Usted no vive por si misma, es solo un pálido reflejo de una hoguera que ya no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- No hay mayor arrogancia y futilidad que la del poder basado en la opresión.  Se considera eterno, perpetuo, empinado en un presente que busca sostenerse a si mismo en el  vacío. Es un poder efímero. Para subsistir debe  destruir el pasado, borrando en las memorias los afanes de libertad. Y busca hacerse perpetuo desapareciendo el sentido del futuro de las vidas cotidianas,  encerrando la autoridad en un espejo inagotable de sí misma. Este poder efímero es el de ustedes, que quisieran que Bolívar fuese solo un mal recuerdo, borroso y que se pierda en la bruma. Una hoguera que ya no exista. ¡Cuan equivocados pueden ser los seres humanos, cuan arrogantes los poderes sustentados por el miedo!. Los sueños de Bolívar eran los de la Libertad y la Unión de la Patria Grande. El era venezolano, yo de ecuador, moriré en Perú y estaré siempre en sueños por todo el continente. Nuestra gran nación tiene pueblos distintos y al mismo tiempo iguales de humanidad.  He ahí una inmensa riqueza que yo admiro. Somos de una sola patria: nuestra América. Eso es lo que no pueden ni quieren entender los  que destrozan el cuerpo herido de nuestro continente, y para lo cual necesitan borrar la memoria de los sueños de unidad y libertad de Bolívar.  El habrá muerto hace muchos años. Pero sus memorias y sueños siguen recorriendo el continente. Son una hoguera cuyas crepitaciones están chamuscando sus poderes de paja, y tiene la fuerza de un mar impetuoso que diluye sus argumentos de arena. Por eso vivo y viviré, mas allá de ustedes y de sus amos, cuya voz de mando solo atraganta sus propios miedos. Cada luna que crece y se une con el mar,  ¡tiemblen ante ella o admírenla!, pues es Bolívar que continúa siempre presente y  retornando con el fulgor inmenso de la luna redonda y eterna, iluminando todos los sueños de libertad.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Oficial 2.- ( con voz imperativa y molesto) Entréguenos los archivos, se lo ordeno, Sra. Saenz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- (Cogiendo una espada y levantándola sin pararse) Vengan por ellos, cobardes!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Escena 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- (Ante el silencio, abre la puerta de la calle). Quieren hacerle mal a doña manuela, vengan todos, vengan! ( entran el pescador, el ballenero y varios peregrinos que estaban en la calle). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pescador.- Qué esta ocurriendo ¡. No se dan cuenta que el puerto esta empezando a incendiarse, y que la población huye despavorida por la peste!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- ( asustado ) Vámonos todos, salvémonos de la peste, salgamos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- Sra., por última vez, la conmino a que nos haga entrega de los archivos de Bolívar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- Cobardes, nadie se llevará los archivos del libertador! ( se desmaya sobre el baúl )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- ( luego de un silencio) Salgamos. Nos va a coger la peste y también el incendio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 1.- La Sra. Saenz esta desmayada. Llevémosla fuera y saquemos el baúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gobernador.- Sí, rápido, manos a la obra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficial 2.- No hay tiempo. Estamos entre la fiebre y el fuego. Salgamos. Salvémonos. Que el incendio queme el baúl y los archivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( luego de discutir entre ellos en voz baja, salen del cuarto los oficiales y el gobernador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escena 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobrino.- Doña Manuela, despierte, tenga fuerzas, hay todavía muchas batallas pendientes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- ( despertándose) La peste cae sobre nosotros como un viento oscuro. El puerto se inunda de olores de grasa de ballenas y maderas chamuscadas por el fuego. Acérquenme el baúl, quiero tocar el papel rugoso de los archivos, necesito sentir sus tintas, palpar sus afectos.( mete la mano al baúl ). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pescador.- (toca la frente de manuela). Doña Manuela está con fiebres muy altas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.- (se pone erguida y habla con dificultad ). Esos cobardes, no saben que corren y no dan sombra porque están muertos. Nosotros viviremos siempre, porque la memoria de la libertad seguirá con el mar y el viento. ( tras una pausa )Les pido que me dejen.  Vayan ustedes a sus casas y salgan del puerto. ( se ponen de pie, incluyendo los heridos, pero no salen, se quedan en la habitación, uno de ellos cierra la puerta con todos dentro de la habitacion). Sobrino, por favor ayúdame a levantarme. Reúne los papeles que están en el suelo. (Con voz tierna continua hablando ) Este baúl tiene el mayor tesoro que he cuidado. Guarda las memorias del amor alunado, de la pasión desbocada, y del afán de libertad, que ningún poder podrá envilecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;( Manuela abraza el baúl . Se va oscureciendo en la habitación. Los presentes rodean a manuela ) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela.. ( con voz lenta, apagada, pero firme)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Payta, payta, memorias de otras tierras que lleva el viento &lt;br /&gt;no te vayas ni con dios mismo&lt;br /&gt;bella, bella,&lt;br /&gt;guardiana insepulta del amor de verde fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-6864258399846555174?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/6864258399846555174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=6864258399846555174' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/6864258399846555174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/6864258399846555174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/07/m-anuela-de-paita-teatro-en-cinco-actos.html' title='M&lt;strong&gt;ANUELA DE PAITA  (TEATRO EN CINCO ACTOS)&lt;/strong&gt;'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Ro2-LdZZ25I/AAAAAAAAAGg/63n35bGCbAM/s72-c/Virgen+de+Mercedes+07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8181078397578677358.post-4799283270259311413</id><published>2007-06-09T20:48:00.000-07:00</published><updated>2008-12-08T13:49:33.809-08:00</updated><title type='text'>MANUELA SAENZ: APUNTES SOBRE SU VIDA</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Rmt1I0_xvWI/AAAAAAAAACQ/3SdooJ5hs5U/s1600-h/es-manuelitta3902.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Rmt1I0_xvWI/AAAAAAAAACQ/3SdooJ5hs5U/s320/es-manuelitta3902.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074278199688543586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Wikipedia)&lt;/strong&gt;Hija ilegitima del noble español Simón Sáenz Vergara y de María Joaquina de Aispuru, nació en la ciudad de Quito, Ecuador, el 27 de diciembre de 1797, aunque algunas fuentes citan el año de 1795. Por causa del nacimiento de "Manuelita", su madre fue abandonada por su humilde familia, teniendo que ser educada en el Convento de Santa Catalina. En ese lugar aprendió a leer y a escribir, además de aprender a comunicarse y expresarse. Forzada a abandonar el convento a los 17 años, fue brevemente seducida por Fausto D'Elhuyar, sobrino e hijo de Juan José y Fausto Elhúyar (los descubridores del tungsteno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esa aventura vivió varios años con su padre, que en 1817 la casa con un acaudalado médico inglés James Thorne, veintiséis años mayor que ella. Poco tiempo después de la boda, el nuevo matrimonio se trasladó a Lima, entonces capital del Virreinato del Perú, donde Manuela empezó a interesarse por los asuntos políticos del país. Dentro del ambiente aristocrático de la capital, supo de las conspiraciones revolucionarias de los patriotas, tanto los intentos de Bolívar por liberar la Nueva Granada, como los de San Martín por independizar el Perú. Así Manuela tomó un papel activo en las intentonas de derrocar al virrey José de la Serna e Hinojosa en 1820. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente, el 28 de julio de 1821, ella fue testigo clave de la Independencia del Perú, con una destacada colaboración en el proceso, lo que le valió que el general José de San Martín le concediera el título de "Caballero de la Orden del Sol".&lt;br /&gt;En 1822 Manuela acompañada de su padre regresó a Ecuador, abandonando a su esposo. Allí conoció a Simón Bolívar, quienes terminarían siendo amantes por ocho años. Al año siguiente acompañó a Bolívar hasta Perú, donde vivieron juntos hasta que su amante tuvo que continuar con las guerras de independencia. Demostrando una capacidad sobresaliente para la época, Manuela acompañó al Libertador durante buena parte de las campañas, durante las cuales habitó en la ciudad de Bogotá. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante su estancia en esta ciudad, el 25 de septiembre de 1828, Bolívar fue objeto de una intentona de asesinato que fue frustrada gracias a la valiente intervención de Sáenz. Los enemigos del Libertador, habían conjurado para darle muerte aquella noche de septiembre. Al entrar a la residencia donde se hospedaban, frente al Teatro Colón, al darse cuenta de la persecución, Manuela intervino entre ella y los rebeldes, con el fin de que Bolívar tuviera tiempo de escapar por la ventana. Bajo ella se puso una placa con las siguientes palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"SISTE PARUMPER SPECTATOR GRADUM / SI VACAS MIRATORUS VIAM SALUTIS QUA SESE LIBERAVIT / PATER SALVATORE PATRIAE / SIMON BOLIVAR / IN NEFANDA NOCTE SEPTEMBRINA&lt;br /&gt;AN MDCCCXXVIII"[1]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"DETÉNTE, ESPECTADOR, UN MOMENTO / Y MÍRA EL LUGAR POR DONDE SE SALVÓ / EL PADRE Y LIBERTADOR DE LA PATRIA / SIMÓN BOLÍVAR / EN LA NEFANDA NOCHE SEPTEMBRINA&lt;br /&gt;1828"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estas acciones se ganó el apodo de la "Libertadora del Libertador". Al enterarse Thorne de la relación de su esposa con Bolívar, le envió una carta a Manuela pidiéndole que dejara a su amante y que regresara con él. La respuesta de Manuela fue contundente: seguiría con Bolívar y daba por finalizado su matrimonio con el inglés.&lt;br /&gt;Bolívar dejó la capital al exilio de la Gran Colombia en 1830, y falleció en la ciudad de Santa Marta producto de la tuberculosis y otras afecciones, sin dejar nada a Manuela. Con la muerte del Libertador, asumió el poder el general Francisco de Paula Santander, quién la expulsó de Colombia, partiendo hacia el exilio en la isla de Jamaica. Intentó regresar a su tierra en 1835, aunque cuando se encontraba en Ecuador su pasaporte fue revocado por el presidente Vicente Rocafuerte, por lo que fue deportada hacia el norte de Perú. Se instaló en el pueblo de Paita, en la norteña provincia peruana homónima. En este lugar fue visitada por varios ilustres personajes como el escritor estadounidense Herman Melville (autor de la novela Moby Dick), el patriota italiano Giuseppe Garibaldi (quién la acompañó en sus últimos momentos) o el escritor venezolano Simón Rodríguez. Durante los siguientes 25 años se dedicó a la venta de tabaco, además de traducir y escribir cartas a los Estados Unidos de parte de los balleneros que pasaban por la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1847 su esposo murió asesinado, siendo incapaz de cobrar los 8.000 pesos de herencia producto de las maquinaciones de sus enemigos. A los 59 años de edad, "Manuelita" sucumbió durante una epidemia de difteria que azotó la región el 23 de noviembre de 1856. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluidas la mayoría de las cartas de amor de Bolívar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VALORACIÓN HISTÓRICA&lt;br /&gt;Manuela Sáenz es sin duda uno de los personajes más interesantes de las guerras de independencia de América del Sur. Su relación con Simón Bolívar no opaca sus propios méritos personales, como una de las grandes defensoras de la independencia de los países sudamericanos y como una de las más destacadas y avanzadas defensoras de los derechos de la mujer.&lt;br /&gt;En la ciudad de Quito existe un museo dedicado a su memoria, creado el año 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN LA LITERATURA Y EL CINE &lt;br /&gt;Manuelita ha sido uno de los personajes más retratados de la Independencia. Así hay varios libros sobre ella, y su vida fue llevada al cine en el año 2000.&lt;br /&gt;Libros &lt;br /&gt;"La insepulta de Paita : elegía dedicada a la memoria de Manuela Sáenz, amante de Simón Bolívar", libro del chileno Pablo Neruda, con grabados en madera de Luis Seoane. Editorial Losada, Buenos Aires, 1962. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Manuela Sáenz - La Libertadora del Libertador", libro de Alfonso Rumazo González. Editado por Almendros y Nieto, Quito, 1984. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;"Manuela", libro de Gregory Kaufmann. Editado por RLN &amp; Company, Seattle, 1999, ISBN 0-9704250-0-7 (en inglés). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MANUELA sus diarios perdidos y otros papeles, de Carlos Alvarez Saá, Editorial la Iguana Bohemia, Quito, Abril 2005, editor Rodrigo Villacís Molina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuela Sáenz, Epistolario. Editado por el Banco Central del Ecuador. Archivo Juan José Flores de la Pontifica Universidad Católica del Ecuador, Quito. 1986.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIDA ROMANTICA DE SIMON BOLIVAR, MANUELA SAENZ LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR  por Evaristo San Cristóbal, Lima, Perú 1958.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL LIBERTADOR  y la Guerrillera, Germán Arciniegas, Editorial Milla Batres S.A, Bogotá Colombia,1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Manuela Sáenz - presencia y polémica en la historia", de las autoras María Mogollón y Ximena Narváez. Editado por la Corporación Nacional Editorial, Quito, 1997. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Manuela Sáenz", obra de teatro de Luis Peraza, Caracas, 1960. &lt;br /&gt;CINE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Manuela Sáenz", película del venezolano Diego Rísquez, con Beatriz Valdés en el papel de Manuelita y Mariano Álvarez como Bolívar. 97 minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Foro Mundial de Mujeres "Manuela Sáenz"&lt;br /&gt;SoloNosotras.com: "Huella de mujeres: Manuela Sáenz". &lt;br /&gt;Venezuelatuya.com: "Manuela Sáenz: Hasta la independencia". &lt;br /&gt;Venezuela virtual "Manuela Sáenz". &lt;br /&gt;Museo Manuela Sáenz de Quito, Ecuador. &lt;br /&gt;Manuela Sáenz en Internet Movie Database (en inglés)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8181078397578677358-4799283270259311413?l=manuelalibertadora.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/feeds/4799283270259311413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='https://www.blogger.com/comment.g?blogID=8181078397578677358&amp;postID=4799283270259311413' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/4799283270259311413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8181078397578677358/posts/default/4799283270259311413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://manuelalibertadora.blogspot.com/2007/06/manuela-saenz-apuntes-sobre-su-vida.html' title='MANUELA SAENZ: APUNTES SOBRE SU VIDA'/><author><name>MIGUEL GODOS CURAY</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03883792188080112403</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='11055944737222241611'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3uqTopw4LU8/Rmt1I0_xvWI/AAAAAAAAACQ/3SdooJ5hs5U/s72-c/es-manuelitta3902.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>3</thr:total></entry></feed>